domingo, 16 de septiembre de 2012

LA ESQUINA DEL HORROR

Comisaría 23: discriminación, maltrato, torturas y secuestros.
 
Por Tomás Eliaschev
 
Los tres chicos que denuncian haber sido torturados en la comisaría 23 de Palermo no son los únicos que respiraron tranquilos cuando la subinspectora Natalia María Fernanda Verón fue detenida, luego de estar prófuga 40 días, acusada de aplicar métodos del terrorismo de Estado. El ciudadano boliviano Epifanio Damián Arnez Castillo, quien llegó al país hace dos décadas, también pudo relajarse un poco. Hace dos años sufrió en carne propia la brutalidad del trato policial: fue detenido, golpeado y le mataron a su perro, de raza rottweiler. Pese a sus denuncias, la mujer siguió en su cargo y haciendo de las suyas.

La policía, que tiene 33 años, se escapó el 8 abril pasado, acusada de torturar y detener ilegalmente a tres jóvenes en la madrugada del 20 de julio de 2010, en la palermitana esquina de Gurruchaga y Guatemala. En esa oportunidad, un agente escuchó el estallido de un vidrio de una camioneta estacionada en la calle y pidió refuerzos. Al lugar llegaron dos patrulleros, en uno de los cuales estaba Verón, y los muchachos, dos de 17 años y uno de 16, que estaban en las inmediaciones, fueron detenidos por “tentativa de robo de automotor”. En el trayecto, y en la comisaría, ubicada en Santa Fe y Gurruchaga, los jóvenes –según denunciaron– fueron humillados, golpeados e incluso picaneados con una pistola electrónica, como las que Macri quería imponer en la Metropolitana.

Uno de los chicos tenía pelo largo, pero Verón se lo cortó a la fuerza. “Acá la única que usa colita soy yo”, advirtió la mujer, según relataron las víctimas al juez Mariano Scotto, que procesó en total a nueve policías. La decisión fue ratificada por la sala VI de la Cámara del Crimen. Tanto Verón como Mariano Cerrillo y Juan Raúl Villegas fueron procesados por “tortura reiterada en tres oportunidades”. Otros seis policías de la comisaría están procesados por “apremio ilegal” y “omisión de evitar la comisión de torturas”. Finalmente, el 19 de mayo, Verón fue detenida por efectivos de Asuntos Internos de la Policía Federal. Se había escondido en una casa del country “Los Nuevos Ombúes”, en la localidad de Florencio Varela. Permanece presa en el penal de Ezeiza.

La denuncia fue acompañada por la oficina de Seguridad Urbana de la Defensoría del Pueblo porteña. En ese ámbito se asentó también la denuncia de Arnez Castillo, quien recibió a Veintitrés en su taller mecánico. “Cuando me enteré que Verón estaba prófuga, reviví lo que me pasó el domingo 20 de septiembre de 2009”, contó, acompañado por sus nuevas mascotas. “Fue una pesadilla”, resumió el hombre, que también es electricista. “Esa tarde había ido a hacer un trabajo a domicilio. En Paraguay y Thames se me acabó la nafta y me tomé un taxi para ir a comprar combustible. En el auto quedaron mi rottweiler, Oliver, y una ovejera, Laika. Tardé diez minutos en volver de la estación de servicio. Cuando llegué, había un móvil de la comisaría 23, con la policía Natalia Verón a cargo. Me pidieron los documentos. No los tenía encima, por lo que llamé a mi mujer para que me los trajera. Me dijeron que el auto tenía pedido de captura, que me lo iban a retener, y que mis perros se los iba a llevar la División Perros de la policía”, relató.

Lo que vino después –según Arnez Castillo– es digno de una película de terror. “Les dije que me dejaran sacar los perros del auto, porque no iban a dejar que los sacara nadie más. Ahí nomás me esposaron, me quebraron la mano derecha, me rompieron la campera, me jalaron del pelo y me tiraron al piso. Llegaron más policías y varios me empezaron a golpear. En la esquina había una heladería, donde había gente, pero no entendían qué sucedía”, continuó.

Entre lágrimas, conteniendo la bronca, muestra su dentadura, todavía con señales de la golpiza: “Me patearon en la cara y me bajaron tres dientes. Tenía toda la boca sangrando. Mientras me pegaban, me decían ‘boliviano sucio de mierda’. A la fuerza, me metieron en el móvil. Otros policías trataban de tapar para que la gente no viera. Los perros no paraban de ladrar, porque me estaban golpeando”. Ya en el patrullero, vio cómo dos policías de la División Perros forcejeaban con los canes. “Los sacaron con una soga de ahorque, como una caña de pescar. Yo les rogué que me dejaran a mí. Me siguieron pegando, me decían ‘callate negro de mierda’. A la ovejera la pudieron sacar, pero al rottweiler lo ahorcaron cuando forcejeaban, lo sacaron muerto. Todas las órdenes las daba Verón”, denunció.

Cuando se enteró de que la mujer estaba prófuga, temió por su vida. Todavía resonaban en su cabeza las palabras que ella le profirió. “Te salvaste porque estabas en la esquina y había gente, si hubieras estado en otro lugar te hacíamos boleta”, le dijo la policía, según rememoró. Aunque a Verón le abrieron un sumario y fue denunciada ante el Inadi, siguió en su cargo hasta el caso de los tres adolescentes.

La comisaría 23 tiene antecedentes tenebrosos. El hecho más reciente fue el secuestro extorsivo del ciudadano peruano Lázaro Castillo, a quien tres efectivos de esa dependencia le habrían pedido 20 mil pesos para no inventarle una causa por drogas. Los efectivos policiales están presos a la espera de la condena. Pero esto no es todo: otros tres policías de esa comisaría fueron detenidos luego de robar un supermercado en José C. Paz, en 2006. Y un año antes, cinco chicos en situación de calle fueron encarcelados en los calabozos de la comisaría, pese a ser menores. La dependencia policial también se vio manchada por el caso de Axel Blumberg: Daniel Gravina, ex subcomisario de la 23, es considerado por la querella como responsable del secuestro, aunque resultó absuelto.

Al ciudadano Arnez Castillo, la violencia que sufrió le hizo incrementar su amor por los perros. “Oliver tenía once meses, era un cachorro, era un amor, mi compañero inseparable –evoca emocionado la víctima del maltrato policial–. Y debido a este episodio, quedé muy marcado psicológicamente. Me sentía impotente y quería ayudar a los perros indefensos.” Pero siguió adelante: “Decidí hacer un refugio canino en un terrenito que compré en el Barrio 17 de Noviembre, Lomas de Zamora. Tengo 25 perros: unos que me regalaron y otros que levanté de la calle. Los cuido y alimento, por lo que estoy solicitando donaciones para continuar con el trabajo”. Nadie le devolverá a su fiel mascota, Oliver, pero ahora tiene la satisfacción de que sus denuncias, aunque tarde, fueron escuchadas.
 
Fuente: Veintitres.

"ELIJO SER REY Y NO VIVIR COMO ESCLAVO"

Vicentico con un hit inapelable bajo el brazo, se despega de Palito y tilda a Chico Novarro de “atorrante”. 6, 7, 8, bengalas y la situación de los Cadillacs. Por qué odia a Macri.
 
Por Martín Mazzini
 
Como si hiciera falta confirmar que “Sólo un momento” es un hit con todas las letras –de esos que canta el melómano, canta el taxista y canta mi abuela–, al entrar en una estación de servicio antes de la entrevista con Vicentico suena la canción, de su último disco –titulado igual–, como cortina de un noticiero. El 3 de junio, el ex cantante de Los Fabulosos Cadillacs (en stand by) presenta el álbum, el cuarto como solista, en el Luna Park.

–¿Cuando compusiste “Sólo un momento”, sabías que sería un hit?

–No, la verdad que no lo pensé de esa manera –dice Gabriel Fernández Capello en una sala de reuniones de su discográfica, después de una nota para un semanario de Capital y antes de otra con Bebe Contepomi–. En realidad, cada canción del disco para mí puede ser un hit. Cuando la termino, tengo la sensación de que puede provocarle algo a alguien por el solo hecho de que me lo hace a mí. Obviamente, después eso no sucede.

–¿Sos poco autocrítico?

–No, en general al contrario: buscás muchas tomas hasta que encontrás la ideal. Es supercaprichoso saber en qué te gusta reconocerte como hacedor de canciones, que es algo supersimple, no es “qué groso, soy compositor”.

–¿Qué te dio Cachorro López como productor?

–Me dio su 100 por ciento, y yo a él. Nos juntamos a pensar qué clase de disco queríamos hacer: yo quería esto, un disco donde solamente hubiera un par de guitarras, batería, bajo, teclado y nada más. Y que las canciones fueran limitadas en su estructura pop rock clásica: estrofa, estribillo, algún puente y ya. Dentro de esas paredes bien definidas, ir lo más hondo posible. Esa fue la pequeña gran búsqueda que nos unió. Cachorro, con su oficio perfecto, me ayudó a simplificar.

–¿“Sólo un momento” resume tu filosofía de la vida, aunque suene a frase de almanaque?

–No voy a decir esto porque puede ser el título pero… es un disco de almanaque. Yo vivo de las frases de almanaque, y lo peor de todo es que las siento. Una cosa es pensarlas y otra emocionarse. Pero se ve que las frases de almanaque a veces tienen su verdad. Este disco es sólo un momento, es como muy… estilo Pino Solanas. Yo podría ser más complicado y me controlo. Trato de no ir por más todo el tiempo. Me ayuda a la hora de escribir, pensar, componer, todo. Me entiendo más si bajo; podría hablar del tiempo durante horas: me interesa, me apasiona. Pero hablar con frases de almanaque me acomoda. Va al punto.

–Al hacer un cover de Palito Ortega (“Sabor a nada”), o antes uno de Chico Novarro (“Algo contigo”), ¿disfrutás provocar a cierto sector del rock?

–Yo me pongo a cantar esas canciones y no puedo evitar grabarlas: es como si tuvieras un plan divertido para la tarde. Sabés que le vas encontrar el gusto. Sacando que me gusta hacer canciones como esas, también disfruto mucho de que vaya a generar alguna voltereta mental: si alguien se pone nervioso, bienvenido. No lo creo, pero ya me lo dijeron: “¿Cómo hacés un tema de Palito, un personaje de la dictadura?”. Veo que a alguien le genera esa cuestión y me agarra excitación.

–¿Al autor lo tenés que admirar?

–Cero, no se traslada. De hecho, a Chico Novarro no lo conozco, pero una vez que grabé la canción –y lo hice con todo cariño, no por él sino por la canción–, hizo un juicio a la compañía y hubo que pagarle no se cuánta guita: no me parece una persona muy simpática, más bien me parece un atorrante. Se ve que vive mucho de eso. Y Palito no es el artista que más admiro de ese estilo, prefiero, por ejemplo, a Sandro.

–¿Alguna vez te negaste a ceder un tema tuyo?

–No, jamás. Salvo que fuera para una campaña política fea, no lo haría. No me enojaría con ningún cantante que quiera usar una canción mía: sería un honor.

Ya lo había transmitido en entrevistas previas y ahora lo confirma: así como se autoimpone esa costumbre de hablar con palabras sencillas, Vicentico cree en el poder de las palabras, y por eso a veces se obsesiona para encontrar las justas. Sobre todo, cuando opina de temas delicados.

–¿Podés entender cómo alguien prende una bengala en un show después de Cromañón?

–Entiendo que me preguntes porque soy como un músico de rock, pero me parece inentendible. Todos podríamos arriesgar ideas sobre por qué pasan estas cosas, pero serían ideas tontas, porque es algo que no se puede entender. Pero hay muchas cosas que no puedo entender. Es difícil hablar sobre estos temas: hay tanta virulencia y tragedia en juego, que cualquier cosa que digas puede ofender y lastimar. Lo primero que hago en este momento es llamarme a silencio; vaciarme para calmar. Lo más raro es seguir tocando; que después de Cromañón, los chicos de la banda no puedan parar de tocar, por la guita o por lo que sea, no importa. “Flaco, hagamos silencio durante cinco años. Nos pasó, ya está, hay que aceptarlo, callarnos todos la boca.” Todos entendemos todo, pero este quilombo –llenar de bla bla, armar una bola gigante de palabras cruzadas, bronca– es para no aceptar el horror.

–En el fútbol también está el riesgo.

–Con el fútbol es lo mismo: no se puede parar. Ahora está en la picota Grondona; lo loco es que no se haya ido después del primer muerto. Está hace treinta años en el fútbol, murieron decenas de personas y nadie dice “se tiene que ir por los muertos” sino porque se afana la guita. En cualquier lugar normal, tenés un muerto en una cancha de fútbol y el primero que salta es el presidente: es raro que no vayamos ahí y habla tanto de nosotros como sociedad que no nos podamos callar la boca, decir basta, cortémosla, paremos un mes.

–The show must go on.

–Sí, para no pensar lo loquitos que estamos. Cuando parás, te das cuenta. Es como la tele: TN, 6, 7, 8, TN, 6, 7, 8, “la con... de tu madre”, “hijo de p...”. Y de repente pasó tu hijo, se apoyó en el control remoto y la apagó sin querer. Y todo hizo “pfff” y se calmó, aparecen los pajaritos en el jardín de tu casa, lo lindo de la vida, y se cayó toda esa pelotudez.

–¿Lo pensaste antes de ir a 6, 7, 8?

–Sí, lo pensé. Por mis nervios de ir a algo que está tan caliente. Soy perfil bajo. No lo disfruto. Pero también me interesaba mucho ir y probarlo, me pasan las dos cosas. En muchos puntos estoy de acuerdo con el Gobierno. Pero una vez que uno elige de qué lado se para, está bueno empezar a mirar ahí. Pablo Llonto hablaba sobre la televisión, sobre un programa de porquería, la cultura y no sé qué. Y yo sentí que es ahí donde está el límite. Hay que empezar a pensar que lo otro ya está: es y va a ser así, y hasta es interesante que lo sea. Como la canción de Palito Ortega: es algo “usable”, se puede buscar ahí adentro, no es porquería. Como idea, es mucho más artística y cultural buscar hacer algo dentro de ese caos porque hay cosas que te pueden cambiar. Todos somos mediocres, no sólo Tinelli. Opinar sobre Tinelli es mediocre, estar enroscado en esa discusión, que no tiene por qué ser dada.

–Comprás en el Carrefour San Lorenzo y sos hincha. ¿Te bancarías el proyecto de hacer la cancha arriba del súper?

–Sí, sobre todo porque el barrio perdió mucho cuando se fue la cancha. Me gustaría que no hubiera Carrefour, porque vi cómo cerraban mes a mes los almacenes. El de la esquina de casa fue uno de los que más aguantó, hasta que hace dos años la cortó y es una pena: el tipo se compró un remise y decís “pobre chabón”. Y la cancha de ahora es un poco problemática. Pero Macri es un turro. Uno entiende que está la villa, pero aunque no quiera entrar ahí, lo que está afuera es muy fácil de arreglar: ir día a día, limpiar y poner lindo el acceso y punto. Me da mucha bronca: uno supone que con un tipo como él, todo lo que tiene que ver con educación y salud iba a ser una porquería, pero que la ciudad iba a estar linda. Y no. El sur está peor que nunca. Es un caradura importante. Lo odio.

A principios de año, el diario Perfil publicó que el gobierno nacional había gastado más de dos millones y medio de pesos en el Festival por los Derechos Humanos, realizado el 3 de diciembre de 2010 en Plaza de Mayo. La nota comparaba lo que habían cobrado varios artistas populares un mes antes, contratados por el gobierno porteño: en el caso de Vicentico, afirmaba que cobró 436.618 pesos contra 145.200 pesos.

–¿Cómo te cayó la “acusación”?

–Hay un momento de pinchazo pero después... me chupa un huevo. ¿Qué me importa lo que piensen o dejen de pensar? Cobro lo que tengo que cobrar y no es un problema para mí. Tengo claro lo que hago, de qué trabajo y cuánto cobro. No me hace problema, soy honesto conmigo y no me asusta para nada cobrar plata.

–¿Alguna vez te creíste “El rey del rock & roll”, como se llama una de tus canciones?

–Todos podemos ser reyes de rocanroles. Me siento más rey que esclavo. En todo caso, en la vida elijo ser un rey y no vivir como un esclavo. Prefiero vivir como un rey ya que es una decisión propia: nadie me obliga a ser una cosa ni la otra. Elijo tranquilito.

–Hay una idea de combinar tu carrera solista con Los Cadillacs?

–No. Sería genial, es una idea muy tentadora, obviamente nos miramos y podríamos decir: “Nos juntamos dentro de dos años, después volvemos a juntarnos”, pero no funciona así para nada. Iba a decir lamentablemente, pero me doy cuenta de que es gracias a Dios.

–¿Por qué?

–Porque no nos da la cabeza para planearlo de ese modo. Somos muchos, cada uno tiene una vida y planearla de esa manera arruinaría todo. Justamente porque no somos esclavos, nos gusta la vida que nos supimos ganar a fuerza de ir pensándola y no tener nada que nos esté agarrando. Decidimos parar en un momento muy fuerte y listo: no hacer una despedida, esperar, después volver y volver a parar. A lo mejor tardamos dos años en juntarnos o no nos juntamos nunca.
 
Fuente: Veintitres.

"LA POSIBILIDAD DE SER UN PROFESIONAL ESTA EN LAS MANOS DE LOS USUREROS"

La dirigente de los estudiantes chilenos Camila Vallejos Dowling, afirmó que el Estado dejó en manos del mercado y de las familias la tarea de "garantizar" el derecho a la educación. El sistema terciario fue privatizado casi por completo en el país trasandino.

 
Por:Lidia Fagale

Lidera las movilizaciones estudiantiles más masivas que se recuerden desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet. Es la presidenta de la Federación de Estudiantes Chilenos (FECH), cursa geografía y milita a favor de un modelo educativo que pulverice la política privatista y de mercado que se prolonga tras la asunción del gobierno de derecha de Sebastián Piñera. Camila Vallejos Dowling dialogó con Tiempo Argentino sobre este sacudón estudiantil a la modorra neoliberal desmitificando, a la vez, al denominado "milagro chileno".
-¿Cuál es la demanda central de los estudiantes?
-Pedimos que se garantice una educación pública de calidad para todos y no como un mero actor subsidiario que privilegia la libertad de empresa por sobre el derecho a la educación. Hay que terminar con el lucro como motor del "desarrollo" de las instituciones privadas, que sin ningún tipo de regulación estatal han ampliado la matrícula de manera excesiva a costa del endeudamiento de miles de familias, la segmentación social y la mala calidad de la educación que imparten. Y hay que acabar con el autofinanciamiento de las universidades estatales, cuyo principal objetivo es debilitarlas y subsidiar a los privados.
-Los jóvenes denuncian que los sectores privados y transnacionales se apoderaron de los recursos educativos...
-El Estado dejó en manos del mercado y de las familias la tarea de "garantizar" el derecho a la educación. El sistema terciario fue privatizado casi por completo, tanto en su institucionalidad como en su modo de financiamiento. Después de 30 años de desarrollo del modelo de mercado en la educación, esto muestra que lo único que se logró es la privatización de la educación terciaria, donde los establecimientos tradicionales y públicos deben autofinanciarse y en los establecimientos privados prima el lucrativo negocio de grandes corporaciones. Los trabajadores, los estudiantes, los docentes y otros actores sociales conciben a la educación como un derecho social universal, para lo cual el Estado debe asumir el rol de garante que le adjudica la Constitución.
-¿De qué otros factores depende la recuperación de la educación pública?
-Chile se ha ido configurando bajo un régimen económico de depredación por parte "del poderoso" en su más absoluta expresión, con un modelo institucional y económico heredado de la dictadura (1973-1990) que responde a los intereses de una ínfima minoría. Si queremos hacer transformaciones sociales como las que proponemos se necesitan cambios en distintos ámbitos del poder. Hay que cuestionar y superar los actuales modos de desarrollo y políticas estatales. El gobierno no concibe a la educación como un derecho que el Estado deba garantizar, con instituciones de su propiedad y gratuidad, sino que la ve como un simple bien de mercado, en el que el rol del Estado se limita a fiscalizar que las reglas funcionen "perfectamente". Esto no es nuevo en el país. Se le exigió al Estado que regulara la educación superior y se creó una llamada ley de acreditación que legalizó la mala calidad de la enseñanza y generó un sistema de crédito que dejó en manos de la banca privada, a intereses usureros, la oportunidad de muchos jóvenes de obtener una profesión.
-¿Cómo tratan los medios hegemónicos las demandas estudiantiles?
-La mayoría de los medios masivos tienen el mismo sesgo ideológico, pertenecen a los mismos grupos empresariales, a los que hoy se le suman los medios oficialistas, dado que el gobierno de Piñera es un fiel representante del sector empresarial. En este contexto, es difícil no considerar a los medios como un enemigo de los movimientos sociales. Las notas periodísticas se enfocan en los hechos "violentistas"-como los llama el propio presidente-, que son completamente marginales comparados con la enorme adhesión que tiene el movimiento. A pesar de esto, la prensa insiste en poner en el primer plano los hechos de violencia, buscando que la ciudadanía se vuelque en contra y haciéndonos pasar por revoltosos manipulados por partidos políticos.
-¿Piensan que Chile ha ido a contramano de algunos cambios sociales que se han registrado en Latinoamérica?
-Desde hace mas de 40 años, Chile ha sido el bastión de las fuerzas reaccionarias, el país piloto en el que se han ensayado las medidas neoliberales más delirantes, el país que se pone como ejemplo para justificar la necesidad o la efectividad de aplicar reformas de este tipo. Tiene que ver con que ninguna dictadura fue tan "revolucionaria" como la chilena, ninguna hizo cambios tan profundos ni tuvo una transición que fuera tan pactada para asegurar la continuidad del modelo. Y desde entonces el poder ha estado en manos de dos coaliciones igualmente neoliberales. Parte del trabajo desde la izquierda se enfoca a crear una alternativa que hasta ahora ha sido difícil de construir.
-¿Serán los estudiantes quienes inicien un camino de cambio, más allá de los cambios corporativos?
-Difícilmente se puede considerar a los estudiantes como el factor decisivo de una revolución social. Hay que reconocer, sí, que somos unos de los sectores más dinámicos, de los más politizados y dispuestos a la movilización. Por eso empezamos a plantear que la recuperación de la educación pública debe enmarcarse en un movimiento social que clame por la recuperación de los derechos universales usurpados: la educación, la salud, la vivienda, el medio ambiente, los recursos naturales.
-Los medios hegemónicos suelen desacreditar a las juventudes que se movilizan. ¿Cuál es la visión de ustedes sobre la juventud chilena?
-Afirmar que la juventud movilizada que hemos visto en estos últimos tiempos es espontánea y apolítica es apoyar a los sectores reaccionarios de nuestros países. Si bien no todos los jóvenes tienen una identidad política, esta es una juventud que se plantea reformas sociales con contenido político.<
 
Fuente: Tiempo Argentino

IMPULSAN MEJORAS EN LOS CALL CENTERS

Establece un límite máximo de seis horas en la jornadas y obliga a las empresas a otorgar dos fines de semana por mes.

 
Por:Ignacio Chausis

Los miles de trabajadores que diariamente realizan su actividad en los call centers de todo el país podrían tener una razón para -si no festejar- al menos esbozar una señal de alivio si el Senado de la Nación le da media sanción al proyecto de ley que estipula mejoras en las duras condiciones de trabajo vigentes actualmente en el sector.
La norma que discutirán los legisladores cuenta con el dictamen favorable de la Comisión de Trabajo y Previsión Social de la Cámara Alta, y a pesar de llevar la firma del senador Ramón Mestre (UCR), se trata de una iniciativa que recoge casi en su totalidad un proyecto de ley presentado por Miguel Bonasso en 2005, con base en un trabajo de la Federación de Obreros y Telefónicos de la República Argentina (Foetra) y en el que participó el diputado Héctor Recalde, quien dijo que "es muy importante que se regule esta actividad".
La iniciativa establece una jornada laboral diaria que no podrá exceder las seis horas, y de cinco horas y media en horario nocturno, y que el trabajo prestado por el teleoperador no sobrepasará los cinco días, correspondiéndole al menos dos fines de semana al mes de descanso. Asimismo, durante la jornada, el empleado deberá contar con un descanso de 30 minutos, y además un "descanso visual" de quince minutos cada dos horas trabajadas.
Por otra parte, el proyecto de ley establece que el sistema informático garantizará una pausa mínima de 15 segundos entre las llamadas entrantes, "a los efectos de permitir el descanso del teleoperador".
Si bien no existen datos precisos acerca de la cantidad de trabajadores que ocupa el sector, se habla de 70 mil operarios, en su mayoría jóvenes que en muchos casos acceden a su primer trabajo. La rotación es la norma, ante los alarmantes padecimientos físicos y psíquicos que provoca la actividad entre los empleados.
"La actividad abarca desde la venta de seguros hasta la atención de reclamos por el servicio telefónico. A partir de los call centers las empresas tercerizan todo. Exigimos una ley que establezca un piso en las condiciones de trabajo", explicó a Tiempo Argentino Pablo Eibuszyc, delegado de Foetra y uno de los autores del proyecto original.
Uno de los problemas tiene que ver con el encuadre gremial de la actividad. En Córdoba, los trabajadores quedaron bajo un convenio especial de los empleados de comercio. Esta situación garantiza un bajo costo salarial para los empresarios, lo que es rechazado por los trabajadores. <
Con la ayuda de De la Sota
La incipiente organización laboral de los trabajadores de call centers en la Ciudad de Buenos Aires fue tomada como excusa para la radicación de estas empresas en Rosario, Mendoza y Córdoba. En este último caso, el impulso también provino por parte del gobierno provincial conducido por José Manuel de la Sota, quien a partir de un decreto firmado en 2002 otorgó la exención del pago del impuesto por Ingresos Brutos y por diez años a todas las firmas de call centers que se radicaran en la provincia, una ventaja de la cual no participa la industria. Absorben mucha mano de obra joven, pero a pesar del beneficio impositivo y las altas ganancias se caracterizan por el pago de salarios muy bajos.
 
Fuente: Tiempo Argentino.

"NO ME INTERESA EL AFAN DE POLARIZAR"

Miguel Cantilo presenta en sociedad su vigésimo segundo disco, Cantilenas. Recuerda a Miguel Abuelo, su militancia por la libertad y explica por qué se le ocurrió publicar un EP.

 
Por:Diego Gez
                       
El lanzamiento de un EP al que le seguirá un flamante disco, un próximo libro, y un nuevo show que se suma a una nueva gira son parte de lo que se viene alrededor de la figura de un músico que siempre hizo de sus inquietudes el principio de futuras certezas. Hablar con Miguel Cantilo sobre su actualidad no significa solamente abordar su aquí y ahora como único propósito, también aporta la mirada y experiencia de un músico contracultural, que supo de idas y vueltas con la fama, el éxito y el peso de su leyenda. Pero a él poco parece importarle todo eso, sentado en un lugar acogedor de Palermo que, como él bien dice, "poco o nada va quedando del barrio que fue" y que supo tener entre sus habitantes históricos al gran Miguel Abuelo, otro de sus amigos que revolotea por la charla y al que recordará con una sola palabra: "Único".
Cantilenas es el nuevo y vigésimo segundo disco de Miguel, algo que se toma con tranquilidad pero también con humor. "Podría sacar más discos, como Litto Nebbia (risas). Es como decía Antonio Machado, porque uno va dejando discos como huellas por el camino, aunque siempre estoy más atento al paso que voy a dar más adelante. No por eso desvalorizo el pasado, porque sirve para reflexionar. Por eso hace cinco discos que soy el productor de mis obras, porque muchas están descatalogadas o perdidas. Es muy feo el trato que se le da al material de catálogo, así que ahora me encargo de todo. Pero volviendo a tu pregunta, mirar para atrás y ver que uno ya tiene 22 discos editados es una de las razones para seguir sacando discos porque hablan de la actualidad de los artistas. Y Cantilenas es mi hoy, mi actualidad", acota.
Esa actualidad comenzó hace unos dos años atrás, cuando le entregó una buena cantidad de temas a uno de sus hijos, que esta vez oficia de productor. "Estábamos en la búsqueda de un sonido y un criterio para definir un después. Así llegamos a la idea de hacer un disco folk, con contenidos latinoamericanos, sumado a canciones donde se privilegian las letras, como pudo haber sido el folk que nos inspiró hace más de 40 años con Bob Dylan o Simon&Garfunkel. Ese estilo de canciones se impuso en todo el mundo, porque rescataba un espacio para la poesía y le daba un tratamiento delicado a los instrumentos. En la presentación de este sábado estarán tocando conmigo los maestros Kubero Díaz, Rubén Izaurralde y un señor que supo acompañarme en Pedro y Pablo. También voy a dar a conocer algo de este nuevo disco, y estará disponible un EP de cuatro temas (ver recuadro) para que la gente intuya cómo será el resto del material que estará listo dentro de poco.

-Todo eso juega no solamente con un aire de época, también por un concepto intimista con la canción...
-Está buscado especialmente. Todo apunta a una cosa más íntima, más de climas reflexivos y para eso es importante una atmósfera tranquila, opuesta a lo que venía haciendo en mis anteriores discos. El ambiente es básico porque le da lugar a la metáfora elaborada.
-¿Sacar un EP de cuatro temas tiene que ver con un signo de los tiempos, donde la gente requiere la inmediatez de algo corto, opuesto a la extensión de un álbum?
-Algo de eso hay. Si bien en mi caso tiene que ver con una decisión personal, es cierto también que cambiaron muchas cosas para los que hacemos música. Ahora existe una relación entre el tipo que escucha y las canciones de una manera individual. Antes se compraba un disco y tenías que escuchar todo, mientras que ahora existe una búsqueda de temas. No soy de los que se fastidian con Internet porque para mí, todo ese mundo ayuda a la difusión entre el individuo y la nación individual. Sobre todo porque Internet quitó elementos a los músicos como las regalías pero al mismo tiempo devolvió al ejecutante a los escenarios. Ahora hay que tocar, significa trabajar, lo que terminó por valorar la importancia de actuación en vivo, algo que antes no se tenía en cuenta.

Si todos los discos de Miguel Cantilo siempre tienen una carga iniciática de principios, algo que se intensifica en su interior pero que siempre parte desde el título, entonces Cantilenas también hace una apuesta por la temporalidad y por las canciones. "Uno de mis compositores favoritos, que no viene del rock especialmente, es Carlos Guastavino, que sería un Chopin nuestro y que tiene una obra tan vasta como compleja que vale la pena escuchar de punta a punta. Recorriendo todo eso, me encontré con una serie de piezas musicales de su autoría a las que llamó Cantilenas. La palabra me interesó tanto que al buscarla en el diccionario me cautivó. Ahí supe que su significado remitía al de 'pieza musical para ser cantada', lo que terminó por cerrar todo un concepto que en definitiva lleva implícito el de la libertad de hacer, de cantar, de expresarse."
-Esa es la libertad que siempre pregonaste junto a Miguel Abuelo...
-Cuando hablo de él siempre me viene una frase: "Hay gente que ya no está entre nosotros pero que si embargo está más viva que muchos que caminan por este planeta". Miguel Abuelo es uno de esos tipos que, sin estar entre nosotros, tiene una sobrevida que lo pone todo el tiempo en relieve. Las nuevas generaciones lo escuchan y lo descubren, respetan su obra y lo ponen vigente. Su paso por este planeta fue único, por eso no tiene comparación la marca profunda que nos dejó. Siempre pienso en cómo vería las cosas él, los homenajes que se le hacen, la película que se hizo sobre su vida, esas cosas. Tenía una manera de ver las cosas en las que el humor y el ojo crítico siempre estaban presentes. Por eso, su paso nos dejó, a los que nos quedamos acá, una enseñanza que nos durará toda la vida. Él fue la libertad.
-¿En ese contexto ayuda los cambios sociales que se viven en el país actualmente?
-Existe un progresismo que está logrando cambios, pero poco a poco. No me interesa la confrontación política partidaria por más que tenga mis ideas concretas y firmes en cuanto al tema. No me interesa el afán de polarizar porque termina siendo toda una forma de fascismo. Los '90 fueron una enseñanza porque desde ese momento comenzamos a tomar otro camino. Con matices de índole política estamos en un camino mucho más promisorio actualmente, sobre todo, cuando al progresismo se lo entiende desde el vivir en sociedad, con libertad, algo que en mi adolescencia y mi juventud fue arrasado pero que en la actualidad se respeta más. <
 
Fuente: Tiempo Argentino.

DESAFIO 2050: ENERGIAS LIMPIAS

EN LA ARGENTINA, SÓLO EL 1% DEL GASTO ENERGÉTICO PROVIENE DE FUENTES RENOVABLES, LA META ES LLEGAR AL 80% EN POCO MENOS DE 4 DÉCADAS. CÓMO SE PUEDE CUMPLIR ESTE OBJETIVO Y LA NECESIDAD DE UN CAMBIO DE MENTALIDAD DE LOS CONSUMIDORES.

En el living, los padres miran las noticias por televisión. En el cuarto, los chicos tienen sintonizado el canal infantil. Varios celulares están cargándose, justo al lado de la computadora familiar que está prendida y nadie usa. A la "zapatilla" ya no le quedan más lugares libres para enchufar un nuevo electrodoméstico. Sólo el uno por ciento de toda la energía usada para alimentar a esos artefactos proviene de fuentes renovables. Esta imagen no es algo aislado o fuera de lo común, sino que se repite por cientos de veces.
En la Argentina, las energías limpias todavía participan tímidamente de la matriz energética nacional. Por eso, partiendo de la necesidad del mundo por disminuir las emisiones de dióxido de carbono para frenar el cambio climático y encontrar una solución a las demandas crecientes de consumo, se ha puesto la mirada en soluciones más amigables con el ambiente. Países como Dinamarca se abastecen al ciento por ciento de energías limpias, y otros tienen una matriz mixta. En 2006, la Argentina hizo un llamado de atención sobre este tema y sancionó la ley 26.190, que estableció un límite de 10 años para alcanzar el ocho por ciento de energías renovables para abastecer a la nación. "La energía del país, nominalmente, está en los 30 mil megavatios, de ésos, renovables hay menos de 300 o 400 megavatios, contando algunas pequeñas represas hidroeléctricas antiguas que se pueden considerar renovables. Potencia renovable instalada, moderna y eólica hay unos 120 megavatios. Hay una gran limitante, que es el acceso al mercado de capitales", explica Mauro Suárez, presidente del Comité Eólico de la Cámara Argentina de Energías Renovables.

Él no es el único que remarca las distancias que nos separan de los objetivos que deberían cumplirse para 2016. Claudio Carpió es consultor energético de Procobre (institución latinoamericana cuya misión es promover el uso del cobre, material presente en los artefactos que logran mayor eficiencia energética) y opina: "No hemos llegado ni a la mitad del camino. Las licitaciones a las que convocó Enarsa otorgaron hasta ahora un 34 por ciento de la meta a cumplir en relación a lo que establece la ley 26.190". Desde Greenpeace, Mauro Fernández, responsable de la campaña de Clima y Energía Nuclear, advierte: "Deben abandonarse los subsidios a las energías fósiles y a la nuclear, y crearse un marco regulatorio que penalice las emisiones de C02. Si no los planes 'verdes' seguirán siendo declaraciones de buena intención, mientras avanzamos en el sentido contrario".

FUTURO. El principal beneficio del avance de. Actualmente, las energías verdes emplean a dos millones de personas en todo el mundo. Además, no son nocivas con el ambiente. En cuanto a desventajas, las energías renovables prácticamente no tienen ninguna. Eso sí, necesitan una importante inversión inicial y transformar el paradigma energético. Por eso, hay dificultades para la transición y ciertos detractores que resisten el cambio. "Yo propongo volver atrás 40 o 60 años cuando se decidió en
la Argentina comenzar a desarrollar la energía nuclear, ¿cuál era la situación de la energía nuclear?, ¿era tan clara la evolución que iba a tener? Seguramente que no. En este momento estamos en una situación algo similar. En otras partes del mundo las líneas de eficiencia energética están ampliamente desarrolladas. Lo que tenemos que hacer es recrear el sustrato para que esto pueda crecer. Esto requiere de políticas, de recursos humanos, de recursos económicos para que crezca
", explica Carlos Tanides, de la Fundación Vida Silvestre para "Escenarios Energéticos Argentina 2030".

La crisis económica internacional hasta llegó a golpear a la contaminación, ya que se registró un pequeño descenso de las emisiones de combustibles fósiles en el mundo industrializado, pero el nivel de dióxido de carbono relacionado con la energía sigue aumentando. En vistas de lo que está afectando el cambio climático al planeta, la suba de precios del petróleo, el gas, y la necesidad cada vez más urgente de lograr el autoabastecimiento, los especialistas argentinos comenzaron a proyectar posibles soluciones a mediano plazo. Una de las metas globales es reducir los niveles de C02 y que el 80 por ciento de las energías provengan de fuentes renovables para 2050.
"Para que esto ocurra, es necesario abandonar la adicción fósil y nuclear que parecen abrazar, desde el conservadurismo del business as usual, los formadores de políticas argentinos. Sólo una verdadera visión y coraje político podrán hacer una Argentina ciento por ciento renovable", asegura Fernández de Greenpeace.

Pero la ONG ecologista no fue la única en pensar en el combustible futuro. La fundación AVINA, junto al Instituto Tecnológico de Buenos Aires, a la FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales) y el Centro de Estudios de la Actividad Regulatoria Energética desarrollaron los potenciales mapas energéticos de las próximas dos décadas, y proyectaron cómo podría llegar a abastecerse nuestro país, algunos con mayor optimismo en el porcentaje de energía renovable y otros manteniéndose más conservadores. Sin embargo, tanto el futuro planteado por Greenpeace, como los ideados por distintas entidades, destacan la necesidad de tener una matriz diversificada. "Es imprescindible entender el concepto de la descentralización energética. Monstruosos parques eólicos en la Patagonia tampoco serán la solución si no se diversifica y descentraliza la generación y distribución de energía. Por otra parte, es necesario ser cauto con cada tecnología puntual", asegura Fernández y ejemplifica con las hidráulicas que superan los 30 Mw que son de alto impacto ambiental o los biocombustibles que podrían poner en jaque la seguridad alimentaria.

Claudio Carpió de Procobre es de los menos optimistas respecto al desarrollo de las fuentes renovables y no cree posible imaginar al país dependiendo al 100 por ciento de ellas. "Es una fantasía por el nivel actual de tecnología energética disponible en el país y por la muy elevada necesidad de inversiones. Tenemos aún muchos años por delante de uso de energía de fuentes convencionales", señala. A pesar de esto, hay quienes consideran que los recursos geográficos son muy propicios para el desarrollo de las tecnologías limpias. "Las condiciones son óptimas para el desarrollo de todas las fuentes de energía renovable; el recurso eólico y el solar se encuentran entre los mejores del mundo y facilitan competitivos retornos. Hay una vasta oferta de biomasa (ver recuadro), y hay posibilidades para desarrollar proyectos en energía geotérmica e incluso maremotriz. Con un mix de generación renovable equilibrado por región geográfica y tecnología, sin dudas, hay suficiente potencial para remplazar las actuales y futuras importaciones de energía", señala Mathias Tamhain, profesor de la Universidad de San Andrés.

HACER EL SWITCH.El cambio de paradigma no viene sólo acompañado de decisiones políticas y económicas. También tiene que abarcar un cambio socio-cultural para lograr mayor eficiencia energética y responsabilidad por parte de los consumidores. "Lo principal es la educación. Están en marcha varios planes, uno es el cambio de lamparitas, el otro es el plan de etiquetado de electrodomésticos, que penaliza a los de peor rendimiento, pero la gente no lo conoce. Entonces cuando va a comprar una heladera compra la más linda, no la más eficiente. Para eso es necesario educación en las escuelas, difusión en medios. La energía eléctrica es barata, entonces, en casa hay cuatro habitantes y cuatro computadoras, cuatro televisores, cuatro celulares. La gente los usa y los deja prendidos. Entonces no hay una educación de apagar la tele si estás con la computadora. Más allá de que los planes están bien tomados, si la gente los desconoce no sirven", comenta Fabián Barone, escenarista de la Asociación de Generadores de Energía Eléctrica de la República Argentina.

«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»

ESPECIALISTAS SOSTIENEN QUE NUESTRO PA(S POSEE GRANDES RECURSOS EÓLICOS Y SOLARES PARA REEMPLAZAR A OTRO TIPO DE ENERGÍAS, COMO LA NUCLEAR.

«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»«»

ENERGÍAS RENOVABLES BIOMASA 0 BIOENERGÍA: procedente del aprovechamiento de la materia orgánica e industrial. Por ejemplo, los residuos urbanos, de industrias forestales y agroalimentos pueden aprovecharse a través de combustión u otros procesos.
EÓLiCA: es energía cinética obtenida del viento, generada por corrientes de aire y transformada través de aerogeperadores en energía eléctrica.
SOLAR: se obtiene mediante la captación de la luz y el calor emitidos por el sol. No contamina y su captación es direcra y de fácil mantenimiento. Se captura a través deváneles fotovoltaicos. GEOTERMIA: aprovecha el calor interno de la Tierra. Tiene mínimos residuos y es mencwdañina que elpetróleo y el carbón, pero puede producir deterioro del paisaje y contaminación de las Fíguas circundantes.
PEQUEÑAS CENTRALES HIDROELÉCTRICAS: se diseñan para un caudal mínimo y tienen poco impacto ambiental.
BIOGÁS: es un gas combustible que se genera en medios naturales o en dispositivos específicos, por las reacciones ele biodegradación de la materia orgánica, a través de la acoión de rnícroorganismos ty de la falta de oxigeno. También se conoce como gas de los pantanos. Puede producir energía eléctrica mediante turbinas o plantas generadoras a gas, en hoi"nos, estufas, secadores, calderas u otros sistemas de combustión.
BIOCOMBUSTIBLE: es el uso de productos agrícolas como el maíz o la mandioca, ricas en carbonatos, o plantas oleaginosas corroía soja, girasol y palmas. También se pueden emplear especies forestales como eucalipto los pinos.
 
Fuente: 7 Dias.

LA PATRIA PHOTOSHOPERA

La adicción de las celebrities argentinas por el programa que mejora y rejuvenece su imagen hasta el absurdo se impuso entre la gente común. Los proyectos legislativos para frenarlo, y el debate en el periodismo y la publicidad.
 
 
 
La mujer sin ombligo cuelga de las paredes de un famoso estudio fotográfico porteño. Ya es parte del paisaje, pero llegó ahí tras días de bromas y caras de incredulidad. Para quienes trabajan en este moderno loft palermitano, diseñadores, fotógrafos y retocadores digitales, la mujer sin ombligo es el paradigma del horror estético, el símbolo de lo que la torpeza puede hacer con las herramientas del siglo XXI. Es fundamentalmente, la imagen que les recuerda lo que no se debe hacer jamás, mucho menos con una diva. La mujer sin ombligo es Susana Giménez y ni siquiera sus pechos desnudos y su minúscula tanga a los “sesenta y largos” pueden desviar la atención de lo verdaderamente morboso: su amputación digital. Cómo si se tratara de una postal de la estética de este jovencísimo siglo XXI, esa tapa condensa algunos de los errores más obscenos de una herramienta nacida, en teoría, para mejorar las imágenes. Y es que, aunque sus adeptos consideran que podría ser un ingrediente novedoso, todo parece indicar que encontrar la justa proporción en su aplicación, es bastante más complicado de lo que parecía. ¿Hasta qué punto es graciosa semejante transformación? ¿Podrían estas mutaciones afectar la relación con nuestros cuerpos? ¿Y si en realidad el público disfruta de ser engañado?

Mentime que me gusta. Claudio Divella, el fotógrafo favorito del star system local, explica: “Los parámetros en el culto al cuerpo hoy se ven en todos lados: en las cirugías compulsivas, en los programas de TV que festejan los implantes, en miles de lugares. El photoshop no es más que otra herramienta, otro ladrillo en la pared para construir este aspiracional que está por las nubes y que no cumplen ni las celebridades. Esta cultura tiene algo muy raro: les permite a las mujeres ser muy tontas pero las condena si tienen una arruga”, explica. Si bien Divella no tiene problemas en hacer pública esta postura crítica de la realidad, asegura que esto no lo inhibe a la hora de hacer su trabajo. “Nunca se me ocurriría decirle a alguna de mis clientas que se le está yendo la mano con el photoshop, si hasta las chicas de 18 años que salen en la tapa de Para Ti, están retocadas. Ya es una estética editorial que se usa por default, es un recurso más para llegar a este modelo que se vuelve cada día más inalcanzable”.

Fernando Cerolini, director de la revista Pronto, una de las poquísimas publicaciones locales que prescinde de la herramienta, coincide en la mirada. “Hoy se da por sentado que las fotos se
retocan. Humanizar a las celebridades es casi un pecado, se considera un descuido, por eso la mayoría de los medios piensa que los retoques son un halago, incluso cuando se les va la mano”, observa Fernando Cerolini. “Nosotros creemos que hay algo de servicio social en destruir esa maquinaria de la perfección que se ve no sólo en la forma en que se muestran a las personalidad, sino también en cómo las describen y en cómo les preguntan”, explica. Y agrega: “ si bien sabemos que la gente disfruta de la mentira del photoshop y el cuento de hadas, creemos que es interesante que existan varias versiones de esta misma realidad”. Aún así, Cerolini admite que hay límites que no puede pasar: “Ciertas personalidades, sobre todo, las que más venden, no nos permiten hacerles fotos, las mandan ya hechas y retocadas y contra eso no podemos hacer nada. Son reglas del juego de las que no se puede escapar”. Las contradicciones estéticas entre lo real y lo aspiracional no son fáciles de interpretar. A pesar de que los “trucos” de edición en figuras como Susana Jiménez y Mirtha Legrand son motivo de burla nacional, y comentados hasta en los almuerzos familiares, ni las campañas publicitarias ni las revistas que las convocan para sus tapas parecen hacerse eco de la poca credibilidad que tienen sus fotos. Peor aún, ninguna de ellas se hace eco de las múltiples quejas de lectores y organizaciones no gubernamentales que bregan por un modelo más real. ¿Quién debería poner los límites?

El ojo educado. Helio Rebot, diputado de la Ciudad de Buenos Aires, logró que su ley, la llamada “Ley Antiphotoshop”, se promulgue el pasado diciembre en la Legislatura porteña. La ley 3960 obliga a que los carteles de exposición pública retocados digitalmente hagan explícita su condición llevando la leyenda: “La imagen de la figura humana ha sido retocada y/o modificada digitalmente”. “Me parecía importante que las marcas tuvieran la obligación de contarle a la gente que mejoran las figuras humanas, para que el público pueda ver las cosas con otros ojos”, explicó a 7 DÍAS. Esta ley, que ahora busca nacionalizarse de la mano de la senadora del Frente Para la Victoria Ana María Corradi, sirvió para abrir el debate, pero pronto reveló sus limitaciones. Las principales críticas apuntan a su insuficiencia: sólo rige sobre carteles expuestos en la vía pública dentro de Capital Federal,y es muy poco específi ca. La problemática que plantea es: ¿son todos los retoques di-gitales tan graves? ¿Es lo mismo eliminar los ojos rojos que quitar centímetros de un contorno? ¿Puede tener las mismas repercusiones levantar la intensidad de la luz que aumentar el talle de un corpiño? Philip Pérez, director de la Cámara de Anunciantes Argentinos, cree que el enfoque legal debería ser diferente. “El photopshop se usa para editar imágenes, mejorar la luz y agregar texto, no sólo para deformar la fi gura humana o para mentir. Las leyes antiphotoshop atacan una técnica y nosotros entendemos que el engaño, cuando lo hay, es el resultado de un proceso, no sólo de una herramienta”, asegura. Pérez, aclara: “Como miembros del Consejo de Autorregulación Publicitario no apoyamos ninguna publicidad que le mienta al consumidor, va contra nuestros principios y también contra nuestro instinto de supervivencia. Tenemos que proteger la credibilidad de la publicidad para que siga funcionando, porque si la gente desconfía de los avisos, se termina esta industria”, asegura. Siguiendo esta lógica, Pérez postula la importancia de una reglamentación que sea más especifi ca y que contemple muchos casos, aunque es consciente de que esto sólo podrá darse en tanto y en cuanto se haga una observación de la evolución de la comunicación y una actualización constante.Mientras todo eso sucede (o no), la cuestión de la responsabilidad social flota en el aire. ¿Cómo entrenamos el ojo de los sectores más vulnerables para que no muerdan el anzuelo de esta nueva estética? “Me parece necesario que la gente entienda sobre el oficio y no se deje engañar. Una vez presencié una escena frente a un puesto de revistas de la calle Corrientes. En una revista de ciencia aparecían siameses, algo así como un cuerpo con dos cabezas y dos señoras mayores discutían acerca de si estaba o no hecho con photoshop. Esa discusión me gustó. Es importante cuestionar lo que uno ve, no comprarlo inmediatamente” aconseja Divella. Gabriel Adrián Curi, director de la Licenciatura en Comunicación Publicitaria en la Universidad Católica, coincide: En lo que hace a la publicidad, la gente ya tiene ciertas defensas armadas, no es tonta, sabe que los productos se mejoran en la foto, y que las modelos se embellecen en los avisos”. Sin embargo, hay algo que sí lo consterna: “Veo más peligroso el uso de estas técnicas en el periodismo, sobre todo en el de espectáculo y en el asociado a la frivolidad”.

Curi explica que el modo diferente de consumir ambos discursos es lo que hace al periodismo más peligroso: “La gente consume el periodismo, incluso el más banal, con menos defensas: es más fácil creer lo que dice una nota que lo que dice una publicidad. Y justamente esas revistas están plagadas de imágenes retocadas y discursos tendenciosos que hay que aprender a detectar”. Es probable que la observación de Curi resuma uno de los randes desafíos de la educación en la era de la sobreinformación: distinguir lo virtual de lo real, educar el ojo para diferenciar lo ilusorio de lo real.
 
Fuente: 7 Dias.

EL ETERNO REBELDE CON CAUSA

De paso por la Argentina, el historiador, escritor y periodista Osvaldo Bayer habló con 7 Días sobre los recuerdos de su amigo Rodolfo Walsh, cómo ve al país y su lucha ganada al cáncer.

Por Florencia Guerrero

En su casa paterna del barrio de Belgrano, ésa a la que hace algún tiempo colgó un simpático cartel que reza "El tugurio", en homenaje a su amigo Osvaldo Soriano, quien lo bautizó así ni bien cruzó el umbral. Éste es, sin dudas, el escondite favorito del escritor de La Patagonia rebelde una casita pequeña, algo oscura, cargada de bibliotecas, manuscritos y fotos. En el fondo, un patio interno con una mesa y dos sillas invita a sentarse y charlar, allí Bayer sorprende con una multitud de plantas variadas, "Yo mismo las cuido, son un cable a tierra las plantas", explica.

Su esposa, sus hijos y nietos están distribuidos entre Alemania e Italia, "el exilio hizo que esto fuera así", dice, aunque él regresa al país cada seis meses, esta vez con la excusa de presentar un libro biográfico: Osvaldo Bayer íntimo. "Aquí me siento en casa, si hay algo que extraño cuando me voy de Buenos Aires es su vida cultural. En Alemania puedo encerrarme a trabajar, pero aquí respiro actividad, acción", dice.

A los 85 años Bayer ha podido demostrar que es gustoso de los debates enriquecedores. También de avivar el recuerdo, "Olvidar no nos deja ver los cambios que urgen en el futuro. Hay que saber lo que nos pasó, qué hicimos y hacemos mal y construir desde otro lugar".

-¿Cómo experimenta la acogida que da la cultura argentina a pensadores como Haroldo Conti, Rodolfo Walsh o Francisco Urondo, que por décadas fueron tomados como malditos?

-Después de tanto tiempo me parece increíble. Son las fantasías que tiene la realidad. Después de la quema de mis libros o que me obligaran a exiliarme por mis libros de historia, porque yo no estaba en ningún movimiento, aunque siempre di mis opiniones. De pronto esto, volver a aparecer en los diarios, que me inviten de todas las provincias. Yo estoy muy agradecido, aunque pienso que mis queridos amigos no lo han podido vivir. Walsh, Conti, Paco…, todos tienen nombre de plaza ahora, pero no pudieron vivir todo esto.

-¿Qué recuerdos tiene de la vuelta después del exilio?

- Muy tristes. La indiferencia fue total. No conseguía trabajo en ningún lado. Recuerdo que intenté en la docencia y en el periodismo, pero como nadie me empleaba tenía que volver cada seis meses a Alemania para ganarme la vida, que luego vivía aquí. Pasaron muchos años de democracia, hasta que conseguí trabajar en la UBA y colaborar en Página 12.

-¿Qué valores han cambiado de aquella época a ésta?

-Hoy, para muchas personas vale más tener un auto, o una casa, sumar bienes materiales. Antes, primaban ideas como la solidaridad, que hoy no es tan común. Un ejemplo del cambio ideológico que hay es que antes el 1º de Mayo era un día especial en el que la gente marchaba, ahora la gente prioriza usar el feriado para viajar. Es increíble leer los diarios de 1904, cuando una de las primeras grandes marchas tuvo 175 mil obreros; ahí, Roca, siendo presidente de la Nación realizó la primera represión y mató al primer mártir del movimiento obrero argentino, el marinero Juan Ocampo, de 18 años.

-En 1963 usted dijo en Rauch que un pueblo bonaerense tan bello no debía tener el nombre de un genocida. El nombre sigue vigente, como el monumento a Roca, ¿cuál es el valor simbólico de esos reconocimientos hoy?

-La historia y el homenaje tienen que ser medidos por la ética y no por quienes tuvieron poder y lo aprovecharon para llevar a cabo sus intereses y llenar de sangre sus mandatos. Hay que recordar a quienes trabajaron para el pueblo, y medidos por la ética trajeron la paz. Es increíble que al lado de la Plaza de Mayo, hace décadas, haya un monumento al esclavista Cristóbal Colón, cuando tendría que estar Túpac Amaru, un luchador por la libertad de los pueblos originarios. En las mejores calles de Buenos aires están los nombres de los virreyes, ¿cómo podemos sostener eso?

-La tecnología y la enseñanza han cambiado los modos de hacer periodismo. ¿Qué opina del resultado y de sus jóvenes colegas?

-No ha cambiado mucho. Cada medio tiene su línea política, como siempre. Es falso decir que antes había más libertad, yo fui echado de dos diarios, el diario Esquel y Clarín por mantener mis ideas. Los nuevos medios tecnológicos ayudan mucho

-En el libro usted hace una defensa sobre la participación del Nobel Günter Grass en las SS de la Alemania nazi. ¿Esa misma defensa cabe para los intelectuales que apoyaron a la última dictadura?

-Bueno, cuando se es tan joven y en una dictadura tan dura como el nazismo, tan metida en la cultura, en la educación, desde chicos, no se puede acusar a un joven de 18 años de participar en las SS. Claro, para los pensadores no hay disculpas, pero a los 18 años uno depende del ámbito en el que está. Cuando termina la guerra, él toma otro camino y durante toda su vida demostró que ejerció la defensa del pueblo.

-¿Recuerda el día en que se enteró de la desaparición de su amigo Rodolfo Walsh?

-Perfectamente, estaba en Alemania. Primero supimos que lo habían desaparecido, después los organismos de Derechos Humanos denunciaron que lo habían matado en la ESMA. Tal como cuando me enteré de la muerte de grandes amigos como Paco Urondo o Haroldo Conti, sentí un profundo dolor. Por eso, en el exilio me dediqué a la denuncia de estas cosas, y por suerte los organismos de Derechos Humanos nos acompañaron en eso.

-¿Qué recuerdos conserva de Walsh?

-Él era de lo mejor, un hombre de muchas ideas, siempre muy enamorado de sus mujeres. Era un tipo que vivía siempre a full, un gran ajedrecista.

-¡Dicen que usted también es buen ajedrecista!

-Sí, soy bueno, de hecho cuando estuve preso en la cárcel de mujeres de Riobamba, fui campeón de ajedrez, ahí jugaba con el comisario que era fanático del ajedrez y entonces me trataba un poco mejor.

Argentina hoy. Muchas veces catalogado como "intelectual maldito" durante años, Bayer sigue demostrando que su interés está en ver más grande a la Argentina. "Soy un convencido de que este proceso iniciado por Néstor Kirchner en 2003 merece mi aplauso por hacer posible el juzgamiento de los militares, recuperar el dinero de las jubilaciones y nacionalizar YPF, pero todavía falta".

-¿Qué opina sobre la implementación de la nueva Ley de Medios?

- La apoyé desde el vamos. Siempre he dicho que los medios de comunicación deben ser de derecho público, en eso falta avanzar porque siguen extendiendo esos monopolios que siempre se criticaron.

-¿Qué opina de las entrevistas que se han realizado a Jorge Rafael Videla?

-Yo no les doy importancia. Sí creo que si Hitler hubiera quedado preso, jamás le hubieran dado la opción de hablar, por supuesto, pero no estoy en contra, porque se puede llegar al cinismo absoluto de ese hombre. Por más que él quiera justificar lo que hizo, no puede tapar que son crímenes de lesa humanidad. En una sola cosa tiene razón Videla, cuando dice: "nos equivocamos en hacer el golpe de Estado", ellos hoy son conscientes de que si hubieran trabajado en colaboración con Isabel Perón y López Rega, podrían haber hecho lo mismo que hicieron, eso es cinismo, pero también es muy cierto. ¿Cómo no se juzgó a los políticos que favorecieron la creación de la Triple A?

-En el retorno a la democracia, ¿cuál fue el rol del Estado en relación a los intelectuales expatriados?

-Cuando en 1983 Julio Cortázar vino al país dos meses antes de morir, el presidente Alfonsín no lo quiso recibir. Eso a mí no me lo han contado. Ese mismo presidente una vez dijo sobre los exiliados: "los que se escaparon", eso nunca se lo voy a perdonar. Yo no me escapé, tuve que irme porque la Triple A me había condenado a muerte. Ninguno de nosotros recibió resarcimiento por lo ocurrido, de hecho, seguían con la idea de que si nos fuimos es porque algo habíamos hecho. Pero esto no ocurrió sólo con los intelectuales, después de mucha lucha se puso a una plaza de Barracas el nombre de "Monseñor Angelelli", ese día yo fui el único orador, no vino nadie de la iglesia, eso es vergonzoso porque demuestra que esa institución no tiene autocrítica de lo que apañó durante la dictadura.

-Usted ha manifestado sus críticas a la posición de Ernesto Sábado durante la dictadura. ¿Alguna vez pudo plantearle eso a él en persona?
-Sí, nos cruzamos algunas veces, pero él no escuchaba razones. Él era muy soberbio, porque perfectamente podría haber pedido disculpas, o explicar que cuando se encontró con Videla y dijo: "es un hombre culto y con amplitud de criterio", lo hizo para proteger a su familia, en vez de eso, nunca dijo nada. Hubo otros intelectuales de la época que eligieron decir que aquí no pasaba nada, cuando había compañeros presos.

Luchar por vivir. Las luchas son diversas; una de ellas encuentra a Bayer como responsable del guión del filme Awka liwen (Rebelde amanecer, en su traducción de la lengua mapuche), que dirigieron Mariano Aiello y Kristina Hille; allí acusa a José Martínez de Hoz, como titular de la Sociedad Rural Argentina, de haber financiado la denominada Campaña del Desierto que, encabezada por el general Julio Argentino Roca, exterminó a los pueblos originarios de las regiones pampeana y patagónica. Por eso los nietos de la familia Martínez de Hoz lo demandaron al considerar que la película "lesiona" su "buen nombre".

-¿Cómo está la causa que le iniciaron los nietos de Martínez de Hoz?

-Está en primera instancia todavía. Ellos quieren una indemnización porque creen que con la película agraviamos a toda la familia al decir que su retatarabuelo, José Toribio Martínez de Hoz, fundador de la Sociedad Rural y primer presidente de esa institución fue un hombre que apoyó las campañas contra los pueblos originarios hace un siglo y medio. La verdad es que el apoyo social e institucional recibido ha sido tanto que espero tranquilo el fallo en primera instancia.

-¿Cuántas veces estuvo preso?

-Primero en Esquel, de donde luego se me expulsa por defender en mi periódico La Chispa noticias relacionadas con denuncias obreras. Después, en 1963, en Riobamba, porque pedí que cambiaran el nombre al pueblo Rauch y su bisnieto era ministro del Interior. Muchos años después, saliendo de Clarín, en la plaza Constitución vi que unos policías golpeaban a una mujer en la calle y pedí explicaciones como periodista, entonces me detuvieron por detener una acción policial. Después me enteré que esa mujer era prostituta y ese mes no había pagado la coima policial. En ese momento mis compañeros se movilizaron y el comisario tuvo que venir a la redacción y pedirme disculpas públicamente. Ése fue un triunfo para mí.

-Dígame, frente a tantas luchas ideológicas, con sus victorias y derrotas consecuentes, ¿fue comparable ese valor al de enfrentar al cáncer a los 70 años?

-Bueno, cuando el médico alemán me dijo que tenía tres meses de vida, me dije "que voy a entristecerme si pude vivir hasta acá, comparado con tanta gente joven que ha muerto". No me entristecí, ni lloré. Empecé a cerrar todos mis papeles inconclusos, y prepararme despacio con resignación a la muerte, más todavía porque hacía pocos meses que había muerto mi mejor amigo Osvaldo Soriano, con 54 años, así que cómo me podía quejar yo de morir a los 70. Entonces empezaron a pasar los meses, dos, tres… y cuando corría el año me mandé una argentinada: pasé delante del consultorio del médico alemán y le hice un corte de manga. De eso hace 15 años.
 
Fuente: 7 Dias

jueves, 13 de septiembre de 2012

EL DEBATE POR LA HISTORIA: ESA FORMA DE CONOCER QUIENES SOMOS

Polémica. La creación del Instituto Manuel Dorrego puso en discusión el modo de comprender el pasado nacional. Los diferentes puntos de vista que se esgrimen son, también, el modo con que se dará cuenta del presente.
 
Por Miguel Russo    
         
Una ciencia sobre el desarrollo de la humanidad, decía el alemán Bernheim a fines del siglo XIX; la forma intelectual en que una civilización se rinde cuentas a sí misma, aseguraba el holandés Huizinga por la misma época. Los franceses Aron y Bloch coincidían en afirmarla como el estudio del pasado humano; mientras que otro francés, Febvre, ampliaba el juego y mencionaba a las sociedades y los grupos organizados. Antes, Marx y Engels habían sentado las bases para su estudio al señalarla –modos de producción de los bienes materiales y luchas de clases mediante– como la actividad de un hombre orientado hacia un objetivo. Todos partían de un mismo enigma: la posibilidad de la verdad en el conocimiento histórico.
Con el tiempo, comenzaron a multiplicarse las voces que construían la Historia. Y los lectores de ese gran relato de lo sucedido trataban de comprender los motivos por los cuales diferían las visiones de los historiadores ante un mismo hecho. Es decir, preguntaban los motivos por los cuales cierta Historia reproducía las convenciones (presencias y ausencias) que la cultura hegemónica operaba sobre todos los discursos, incluidos, por supuesto, los sojuzgados por esa hegemonía. Apenas comenzados los ’90, el norteamericano Thomas Holt (historiador de los conflictos raciales en el mundo) planteaba que “los prejuicios que dejaron a los esclavos, como pueblo, fuera de la historia de la esclavitud no eran sólo raciales. Tenían que ver con el modo de definir el conocimiento. Los historiadores producen el conocimiento acerca del pasado y no recobran la verdad del pasado”. Estudioso de Foucault, Holt sabe, al decir lo que dijo en 1992, que “conocimiento” es sinónimo de “poder”. Y el poder de la Historia, justamente, radica en que ese conocer el pasado arma, prefigura, el conocer “en y para el presente”. Treinta años antes, Sartre, en su prólogo a Los condenados de la tierra, de Fanon, mostraba camino: “La élite europea se dedicó a fabricar una elite indígena; se seleccionaron adolescentes, se les marcó en la frente, con hierro candente, los principios de la cultura occidental, se les introdujeron en la boca mordazas sonoras, grandes palabras pastosas que se adherían a los dientes. Tras una breve estancia en la metrópoli se les regresaba a su país, falsificados. Esas mentiras vivientes no tenían ya nada que decir a sus hermanos, eran un eco”.
La Argentina (la Historia argentina, los historiadores argentinos, los lectores de Historia argentina) no podía quedar exenta de esta discusión. La creación por decreto presidencial del Instituto Manuel Dorrego (al igual que el sanmartiniano, el belgraniano, tantos otros) fue el disparador del debate. Pero la cosa venía de antes. Y toma impulso, justamente en un momento en el cual las ideologías –luego del desmoronamiento zarandeado por los popes de la globalización– cobran importancia superlativa, para llegar a responder aquellas preguntas que parecían tener respuestas tan firmes como las que sólo pueden ofrecer los panteones y los monumentos. Ser los que somos, como planteaba Sartre hace exactamente 50 años, se logra negando de manera firme lo que hicieron, hasta ahora, de nosotros. Así, y sólo así la Historia tiene sentido.
 
Fuente: Miradas al Sur.

"PODRIA RENUNCIAR FELIZ A TODO"

Leon Gieco, con 60 años recién cumplidos y nuevo álbum, El desembarco, el cantautor nacido en Cañada Rosquín repasó su carrera, habló del presente político de la Argentina y reveló su rol como intermediario entre Cámpora y Perón.
 
Por Sebastián Feijoo    
 
Llega a horario, saluda cordialmente y se toma un par de minutos para recomponerse del implacable calor que derrite la existencia ciudadana. El aire acondicionado de la oficina de su productora proporciona un alivio al que nadie parece dispuesto a renunciar. Acto seguido reconoce con una leve sonrisa que en la agenda de las últimas semanas las entrevistas se multiplicaron y se lanza sin tapujos ni sobresaltos a una charla franca, sin más norte que las naturales asociaciones que propone el diálogo mismo. León Gieco casi no habla de su flamante disco El desembarco. En tiempos donde muchos músicos parecen bastante más preocupados por vender y venderse que en componer, esa actitud llana y despreocupada resuena casi como un gesto libertario. Entonces las estrictas agendas periodísticas ceden en favor de darle espacio al pensamiento de un músico que acaba de cumplir 60 años y es una pieza clave en la cultura popular argentina de los últimos 40 años.
Las preguntas no parecen necesarias. Apenas unas pocas para desarrollar un tema puntual, abrir el juego a otros, completar algún dato o buscar nuevas perspectivas. Entonces, en ese caldo burbujeante de música, historias, reflexiones y vida que propone Gieco, aparecerán ingredientes para todos los gustos. Por supuesto que habrá un lugar para El desembarco –ver recuadro–, pero el gran corpus del encuentro derivará en el público que lo sigue, la juventud, la política nacional, una curiosa anécdota con Héctor J. Cámpora, su opinión sobre Juan Domingo Perón, la pelea de los estudiante chilenos y mucho más.
“Con la gente de mi edad prácticamente no puedo hablar más. Apenas con unos pocos, como por ejemplo Osvaldo Bayer. Pero la mayoría de ellos están en cualquiera. Algunos me encuentran y me dicen que me iban a ver y escuchaban de jóvenes, pero ahora no. Es raro. No porque no me sigan a mí. Sino porque en muchos casos parecen totalmente alejados o desinteresados de la cultura y también de lo político. Al mismo tiempo, yo no soy un artista realmente masivo en Buenos Aires. En Buenos Aires toco en algún evento especial, en el EcuNHi o para la presentación de un disco, que en este caso será el año que viene. Pero suelo hacerlo en teatros como El Coliseo o similares. Hay personas como Ricardo Arjona que hacen cuarenta Luna Park. Yo quizás reúno esa misma cantidad de público, pero en el interior y durante medio año”, puntualiza Gieco casi como entrando en calor.
–Recién decía que siente que la gente de su edad se aleja de la cultura. ¿Por qué pasa eso?
–No sé la explicación, no estoy en la materia. Pero suelen abandonar la música completamente. Yo escucho todo el tiempo para informarme y porque es mi pasión. Muchos se apasionan en su juventud, agarran una profesión y/o trabajo y dejan todo atrás. Suelen hacerme comentarios por el estilo. Quizás no esté mal. A mí no me importa que compren discos o vayan a shows. Me resulta raro que la edad funcione como causante de desinterés por la cultura. Por eso creo que la juventud y particularmente los universitarios son uno de los mejores públicos que puede haber.
–¿Por qué?
–La juventud universitaria es única. Viven el momento más alto del ser humano. Tienen la posibilidad económica de estudiar y asumen esa responsabilidad con compromiso y una mirada política. Son personas abiertas que ponen mucha energía en diferentes ámbitos de la vida. Creo que el presente de esta juventud es muy valioso para toda la Argentina. Yo quiero llevarles mi música y ya tengo algunas ideas.
–¿Cuáles?
–El año que viene voy a iniciar una recorrida por las treinta y pico de universidades que hay en nuestro país. No quiero venderles nada. No lo pienso como una estrategia para un futuro disco. Me encanta ver esas caras cuando estoy tocando o presentando la película Mundo Alas. Son pibes de 20, 21, 22, 23 o 24 años llenos de ganas de buscar y encontrar. Quiero interactuar con ellos: contarle mis perspectivas, debatir, aportar.
–No hace mucho apoyó públicamente la lucha de los estudiantes chilenos...
–Fui a Chile a tocar, enseguida me puse en contacto con los universitarios y los apoyé en toda oportunidad que tuve. Es muy importante que todos entiendan que la educación es una inversión y no un gasto. Suele ser muy reconocido en esos ambientes. Hace poco la Universidad de Paraná me entregó un Honoris Causa. Antes lo habían hecho las de Rosario y la de Luján. Pero recién ahora me di cuenta que tengo la intención personal de hacer algunos trabajos para los universitarios y puse manos a la obra para empezar a armar la gira.
–Más allá de esa empatía, es valioso abrir otros circuitos para la música porque los habituales están cada vez más condicionados.
–Claro. Es que existe una demanda por la cultura que muchas veces pasamos por alto o no vemos. Por ejemplo, Canal Encuentro es una maravilla y mucha gente lo ve. Vivimos un proceso político muy diferente a los ’90. Este gobierno no tiene nada que ver con el menemismo y estimula otros valores. No tenemos que olvidar. Hace casi diez años vivimos el corralito y la crisis más profunda de nuestra historia, en la que hasta dudamos si iba a seguir existiendo la Argentina. Hay que recordar lo malo que vivimos para que no se repita. Por eso no entiendo a esa gente que dice “no me gusta Cristina”, pero le preguntás por qué y no sabe. No tiene que ver con ideas. Es como una reacción epidérmica.
–¿Como vivió el resultado de las elecciones presidenciales?
–Con mucho entusiasmo. Cristina ganó por el 54 por ciento y fue algo histórico. Pero el segundo, con el 16 por ciento, fue Hermes Binner. Ni Macri, ni Duhalde. Entonces, si pienso que a Cristina la votó el 54 por ciento, a Binner el 16 y el tercero fue Ricardo Alfonsín, que más allá que armó una alianza poco feliz no deja de ser un radical democrático, me parece que estamos ante un país mucho más lindo o por lo menos más afín a los sueños de uno. No pasemos por alto que Duhalde de alguna manera ponderó a Jorge Rafael Videla y las urnas lo castigaron. Y a Lilita Carrió le pasó algo similar después de haber operado una transformación muy rara.
–Usted apoya firmemente el proyecto para la Ley de la Música.
–Totalmente. Es una necesidad y tenemos que insistir para que se logre su aprobación. Hay muchos músicos y gente del medio que le está poniendo mucha garra para que salga. Por cuestiones de tiempos yo no estoy tan interiorizado, pero apoyo su espíritu cien por cien. Hay que fomentar la producción nacional y no dejar que se la avasalle. El que en su momento supo tomar cartas en el asunto fue Perón, que impulsó una ley para que en las radios se respete un porcentaje mínimo para la música hecha en la Argentina.
–¿Que opinión tiene de Perón?
–Yo vivía en un pueblo (Cañada Rosquín, Santa Fe) donde estaba prohibido hablar de peronismo y mencionar la palabra “judío”. Me crié en ese ambiente. A medida que fui creciendo armé mi propia opinión. Perón era todo. Desde un obrero hasta un facho. Alguna vez el mismo Perón dijo algo muy cierto: “Está el partido conservador, el radical y los de izquierda”. Y cuando le preguntaron por el peronismo, explicó: “¿El peronismo? Ah, peronistas somos todos”. Pero al mismo tiempo Perón hizo cosas terribles, como cuando echó a los militantes de la Plaza de Mayo. Cuando estaba en España decía “si yo fuera joven estaría en la Argentina tirando bombas como los pibes”. Esos pibes fueron claves para que pudiera volver, lo votaron y cuando le cuestionaron qué hacía el hijo de puta de José López Rega a su lado los rajó de la plaza y los traicionó. De ahí salió la parte de “Sólo le pido a Dios” que dice “que el engaño no me sea indiferente, si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente”. Yo en algún momento estuve entre Cámpora y Perón.
–¿Cómo fue eso?
–Trabajaba en Entel, en Maipú y Corrientes. Hacía poco que estaba en Buenos Aires y fue mi único trabajo por fuera de la música. En esa oficina estaban todas las maquinas de télex del país, que eran unas veinte Olivetti. Yo operaba una. En ese entonces, Cámpora era el mediador para la vuelta de Perón. Entonces muy seguido venía Cámpora, con Miguel Bonasso, para comunicarse en vivo con Perón. Solían elegirme a mí porque tipeaba rápido. Esas visitas figuran en el libro de Bonasso sobre Cámpora y hace poco le conté que el que tipeaba los télex era yo. En realidad, no me enteraba de casi nada porque los mensajes estaban en clave, pero después se ponían a charlar y era todo más divertido. Me acuerdo que cubría el turno noche y muchas veces no había laburo. Entonces me escribía con operadores de otros países. Fue como que tuve Internet antes que nadie.
–Cumplió 60 años y los números redondos suelen invitar a los balances. ¿Lo hizo?
–Para mí es lo mismo cumplir 60 años que 58 o 64. Pero puedo decir con toda sinceridad que si yo tuviese la mala suerte de engancharme una enfermedad incurable, me moriría agradeciendo por todo lo que me pasó. Mis expectativas cuando era joven eran muy cortas. Quería venir a conocer Buenos Aires, grabar dos discos y no mucho más. Charly García pensaba más o menos igual. Mick Jagger en la película de Martin Scorsese decía que calculaba que los Rolling Stones no ibas a durar más de tres discos. En contraposición, conocí e hice shows en casi todos los países del mundo. Toqué con Bono, Serrat, Silvio Rodríguez, Gilberto Gil, los hijos de Violeta Parra… Fui amigo y compartí muchas cosas con Mercedes Sosa y Charly. La lista podría ser interminable. Me pasaron cosas maravillosas a tal nivel que si yo tuviera que mañana renunciar a todo, lo haría feliz. Ante todo soy muy agradecido.
 
Un disco grabado en Los Ángeles y repleto de estrelllas
El desembarco es el primer disco de Gieco con canciones nuevas después de seis años. Reúne doce canciones y supera la hora de duración. La lista de invitados es notable. Charly García, Nito Mestre, Raúl Porchetto, María Rosa Yorio (Porsuigieco), Rubén Rada, Hugo Fattoruso, Gustavo Santaolalla, Luis Alberto Spinetta, Roxana Amed, Jacques Morelenbaum y la Orquesta Sinfónica de Praga son sólo algunos de ellos. El disco fue grabado en los estudios Ocean Way (Los Ángeles, Estados Unidos) y la banda que acompañó a Gieco constituye un seleccionado de sesionistas de primer nivel: Jim Keltner en batería (Crosby, Stills, Nash & Young; Simon & Garfunkel), Jimmy Johnson en bajo (James Taylor; Allan Holdsworth), Dean Parks en guitarra (Steely Dan; Stevie Wonder) y Mark Goldenberg también en guitarra (Chris Isaak; Willie Nelson; Peter Frampton).
–Grabaste en Los Ángeles. ¿Pero dónde compusiste los temas?
–Los fui ideando y terminando durante las giras con Mundo Alas y las que hice con D-Mente. Casi sin darme cuenta llegué a las catorce o quince canciones y me di cuenta que ya era el momento de grabar un nuevo disco. Decidí viajar a Estados Unidos porque lo vengo haciendo desde hace muchos años y me da muy buenos resultados. Puedo convocar a músicos de gran nivel, encuentro condiciones ideales para grabar y por un tiempo paso totalmente desapercibido en la calle.
–¿El título El desembarco es un homenaje a las Madres de Plaza de Mayo?
–Sí. En realidad la canción “El desembarco” no habla estrictamente de ellas. Pero cuando las Madres llegaron a lo que era la Esma y hoy es el EcuNHi hablaban de un desembarco. Era el desembarco de la vida sobre la muerte. En la canción canto “hay quienes desembarcan ardiendo con un grito, sin barcos y sin armas por la vida” y esa frase me lleva ineludiblemente a Hebe.
–”8 de octubre” cuanta con música de Spinetta y su propia voz.
–Es una canción sobre la tragedia de los chicos del Colegio Ecos. Spinetta hizo la música y yo la letra. Me mandó a Los Ángeles unas pistas de guitarra, bajo y electrónica, y cuando las abrimos había una voz grabada, casi perdida. Nos emocionó mucho, le pregunté si podía incluirla en el disco y me dio el OK. Creo que quedó muy linda.
–¿Cómo lograste contar con Jaques Morelenbaum en “Mi estrella” y “Las cruces de Belén”?
–No fue fácil. Tuvimos que superar la barrera de los tiempos y las geografías. Fue un honor poder trabajar con él y la Orquesta Sinfónica de Praga. Lo pudimos hacer gracias a la tecnología. Cada uno desde un lugar diferente del planeta, usando un sistema especial para grabar en vivo por Internet y Pro Tools. Después Morelenbaum chequeó los resultados y quedó muy conforme. Más allá de esto, el disco lo grabamos en cinta porque quería recuperar un sonido más orgánico y creo que lo logramos.
–Para “Bicentenario” reuniste a Porsuigieco.
–Sí, fui muy lindo volver a trabajar con Charly García, Nito Mestre, Raúl Porchetto y María Rosa Yorio. La música la hizo Raúl (Porchetto), la pasaron muchas veces en la época del bicentenario y ahí se me ocurrió grabarla con Porsuigieco. Queríamos que la producción la hiciera Gustavo Santaolalla, pero por una cuestión de tiempos no se pudo. Grabé las voces acá, la de Charly vino desde México y me las llevé a Los Ángeles. De otra forma hubiera sido imposible.
–”A los mineros de Bolivia” toma un poema del Che Guevara. ¿Ese tema iba a ser parte de la película de Tristán Bauer?
–Si. Tristán me propuso que armara una canción especialmente para su película Che, Un hombre Nuevo y la idea me encantó. Empecé a trabajar con el poema, pero no podía dar con una buena melodía. Entonces convoqué a Luis Gurevich para que me ayudase y la música quedó muy linda. Cuando se la mandé a Tristán ya era tarde. Me llamó por teléfono y me dijo: “Hijo de puta, estoy llorando por la canción. ¿Por qué mierda no me la mandaste antes? La película ya cerró”. Después le pregunté por quién me había remplazado y me dijo que por Alfredo Zitarrosa. Así que no me puedo quejar.
 
Los caminos alternativos de Mundo Alas
Me puse a averiguar y en casi todos los cines del país donde habían exhibido la película Mundo Alas no duró más de dos o tres semanas y con poca asistencia de público. Entonces hablé con gente amiga de Mendoza y les dije: “Yo sé que tienen un teatrito en la universidad que tiene capacidad para setecientas personas. ¿Por qué no hacemos un evento? ¿Voy, presento la película, canto unas canciones, explico de qué se trata y hacemos un debate?. La idea se llevó a la práctica, juntamos 1.400 personas en dos shows y lo recaudado fue para un colegio de Mendoza al que asisten chicos con discapacidades y se llama León Gieco. Mejor imposible”, explica el músico sobre los avatares del film que dirigió junto a Sebastián Schindel y Fernando Molnar, que desarrolla la historia de un proyecto musical integrado por artistas con discapacidades.
–Las películas no comerciales suelen encontrar muchos cuellos de botella para exhibirse y parece que vos le encontraste una vuelta.
–Totalmente. Repito esa modalidad cada vez que puedo. Porque en el cine no la había ido a ver casi nadie. Pero esas proyecciones especiales se llenan y la gente suele terminar aplaudiendo de pie la película. Yo les pregunté en Mendoza por qué no habían ido a verla al cine y no sabían qué decir. Uno gritó: “Porque somos unos pelotudos” y nos reímos todos. Pero mucha gente reniega sistemáticamente del cine nacional. Entonces hay que buscar caminos alternativos. Tengo ganas de proponerle a Liliana Mazure que habría que buscar una fórmula desde el Incaa para publicitar las películas con sus mismos protagonistas. Es decir, que el director viaje a un cine de una provincia, un actor a otro provincia y así. A mí me funcionó. Quizá para las pequeñas producciones sea una buena idea. Hace poco expresé esta propuesta en el diario Uno de Mendoza y titularon que yo le exigía a Liliana Mazure que hiciera esto. ¿Cómo le voy a exigir nada a la titular del Incaa? Es sólo una propuesta, pero en esa nota pusieron cosas que no dije para generar una pelea que no existe. Desgraciadamente algunos medios ponen por delante sus intereses a la verdad.
 
Fuente: Miradas al Sur.

LOS ECOS DE LA CAMPAÑA DEL DESIERTO LLEGAN A MISIONES

Una comunidad indígena denunció que la empresa Harriet S.A., beneficiada en su momento por Julio Argentino Roca, incendió varios hogares en el marco de una disputa por tierras.
 
Por Soledad Lofredo  
      
El atropello por parte de empresas a los pueblos originarios no cesa. Hace pocos días, Enrique Benítez, el referente de la Comunidad Mbya Guaraní Alecrín, de Misiones, denunció que a mediados de noviembre una patota de la empresa forestal Harriet S.A. los atacó. Los dueños de esta firma son descendientes de una familia beneficiada con grandes extensiones de tierras regaladas por Julio Argentino Roca tras la Campaña del Desierto. Según la denuncia, una patota de la empresa derrumbó e incendió viviendas y casillas de artesanías en la localidad de San Pedro. Desde julio de 2008, Harriet S.A. es denunciada por destrucción de hectáreas silvestres.
“Los empresarios dicen que nosotros estamos viviendo sobre su propiedad. Pero no es así, estamos sobre nuestros territorios desde hace más de 300 años y tenemos derecho a ocuparlos. Luchamos por lo nuestro”, contó el cacique. Pero además, en la comisaría la denuncia fue desestimada. “Nunca fueron a mirar qué era lo que había pasado, ni llegaron a mi casa ni preguntaron qué hogar quemaron”, aseguró Benítez.
Muchos vecinos de la comunidad acompañaron al cacique a la comisaría porque vieron al responsable del fuego: todos señalaron al apoderado de la empresa, que aprovechó que el hermano del cacique visitaba a su familia en otra localidad y dejaba la casa sola. Benítez también denunció que poco antes de sufrir el atentado, operarios de la empresa forestal derribaron árboles añosos, arrojaron agrotóxicos y plantaron encima pinos. “Cuando llueve el veneno se escurre y cae en el pozo de agua, de donde bebemos”, dice el denunciante, quien asegura que los más chicos tienen enfermedades que antes no existían en su comunidad.
Pero las intimidaciones comenzaron hace tres años, y continúan. El Equipo Misiones de Pastoral Aborigen (Emipa) acompañó al cacique hasta la dependencia policial para radicar la denuncia. Allí relató que su comunidad recibe todo tipo de presiones psicológicas: les hacen escuchar disparos desde camionetas, tanto de día como de noche, intentaron alambrar con falsas órdenes judiciales, y hasta llegaron a pasarles un arado por encima del cementerio de la comunidad, a lo largo de doce hectáreas. Las denuncias que hizo la comunidad contra Harriet S.A. fueron por “daño a la propiedad” e “invasión de territorio”. En febrero de 2009, denunciaron que se había removido la tumba de un niño de la Comunidad, sepultado días atrás.
A mediados de noviembre de este año, el juez federal de Eldorado sentenció a favor de Alecrín con una medida precautoria por 3.500 hectáreas y una orden de “no innovar” dirigida a varias empresas, entre las que se encuentran Alto Paraná S.A. y Harriet S.A. Sin embargo, esas 3.500 hectáreas no están cerca del principal asentamiento de la Comunidad. “Recién estamos en la primera etapa de este juicio, pero no van a poder tocar nada de ese lugar”, asegura la abogada de Emipa, Stella Maris Martínez. La Comunidad Mbya Guaraní de Alecrín está sobre el margen de la Ruta 20, cerca de San Pedro. Con casi 120 personas asentadas, dad indígena del país donde se terminó el relevamiento territorial que ordena la Ley 26.160, por la cual se prohíben los desalojos de estas poblaciones. Los herederos al frente de Harriet S.A. cuentan en la actualidad con más de 50 mil hectáreas en Misiones. Desde Emipa aseguraron: “Alecrín resiste hace años y va creciendo, a pesar de todo esto”.
 
Fuente: Miradas al Sur.

CRECE LA TERAPIA ON LINE: LA USAN UNO DE CADA TRES PSICOLOGOS

Por Alejandro Gorenstein

Recurren al chat o Skype. Y más pacientes eligen esta modalidad por falta de tiempo o para evitar el estrés del viaje al consultorio. Afirman que es tan efectiva como la presencial. Qué tener en cuenta.
 
La terapia psicológica online en la Argentina tuvo su primer capítulo con la crisis de 2001/2002, que llevó a miles de personas a emigrar buscando nuevas oportunidades laborales y recurrieron al chat o al Skype para poder continuar las sesiones con su terapeuta. Pero desde entonces no dejó de crecer y hoy ya uno de cada tres psicólogos atiende a través de Internet. La famosa “Villa Freud” se está mudando a la Web.
“Hay terapeutas que prefieren el chat u otros que preferimos Skype, pero muchas usamos veces ambos. Cuando un paciente siente vergüenza de contar algo, le ofrezco la opción de que lo escriba y trabajemos ciertos contenidos por chat. En la psicoterapia online el paciente y el terapeuta no se encuentran en el mismo lugar físico, pero tienen un punto de encuentro psíquico ”, explica la licenciada Adriana Guraieb, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).
Migraciones de los pacientes, actividades laborales que les exigen viajar en forma continua, falta de tiempo para ir al consultorio del terapeuta, la distancia para desplazarse hasta allí o las complicaciones del tránsito son las principales causas que explican este auge. Y también el conocimiento y el acceso a la tecnología a través de las redes sociales, que posibilitó que sean los adultos jóvenes quienes más utilizan este tipo de servicio, cuentan en la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA), entidad donde ya el 35% de sus miembros atiende por esta vía.
Según los especialistas que atienden de esta forma, estos tratamientos representan entre el 15% y el 50% del total de su actividad . Si bien en nuestro país no existen estadísticas, un estudio de la Clínica Mayo de Estados Unidos relevó que esta modalidad tiene más aceptación en personas de entre 25 y 55 años, especialmente en las mujeres que trabajan. Aquí los terapeutas conceden que el perfil es similar.
“La modalidad online responde a una necesidad imperiosa de nuestra sociedad de poder recibir apoyo y mantener una terapia a pesar de las dificultades del medio ambiente y de la vida agitada de nuestros días . Mis pacientes online han avanzado en sus vidas de una forma que tal vez no sería posible si tuvieran que trasladarse físicamente al consultorio”, dice la licenciada Beatriz Bergman, psicóloga clínica y máster en programación neurolingüística. Terapeutas y pacientes destacan que de esta forma se ahorra mucho del estrés que hoy implica llegar al consultorio y que la flexibilidad horaria facilita la continuidad del tratamiento (ver Testimonios ).
La terapia online suele tener la misma duración que la convencional (entre 30 minutos y una hora por sesión dependiendo del terapeuta). Los costos son iguales que en las sesiones cara a cara. “La frecuencia varía de una a cuatro sesiones semanales en función de la necesidad de cada persona. Como parte del encuadre, les aclaro que yo trabajo en mi consultorio y les pido a los pacientes que también lo hagan siempre desde el mismo lugar”, puntualiza Liliana Manguel, psicoanalista y miembro titular de APdeBA.
El “contrato” y el “encuadre”, afirman los especialistas, deben ser siempre acordados y por eso recomiendan realizar varias entrevistas de prueba para constatar si la terapia será factible en cada caso. También aseguran que la pérdida del contacto cara a cara no influye en el resultado del tratamiento . Manguel explica que en este abordaje no se habla de ausencia fáctica, sino de una presencia diferente. “La falta de contacto corporal, visual y olfativo lleva a que se agudicen otros sentidos como el auditivo. Lo que también resulta diferente es el tema de los silencios. Muchas veces a la distancia son más difíciles de tolerar. Es importante diferenciar si son resistenciales, para reflexionar o comunicar algo, o si es que simplemente se cortó la línea ”, dice.
Sin embargo, la licenciada en psicología Adriana Martinez, coordinadora asistencial de la Fundación Buenos Aires, tiene una mirada más crítica y sostiene que es importante como analista tener en claro qué se pierde en la situación virtual. “Eso, más allá de lo obvio, debo evaluarlo con cada paciente, caso por caso. Estar muy advertido de que, las más de las veces, este tipo de tratamientos resultan inviables por diferentes motivos. Y actuar con responsabilidad, fijar reglas claras para el funcionamiento. Por eso es indispensable contar con la posibilidad de ver al paciente personalmente, aunque sea esporádicamente”, concluye. Es importante estar alerta al profesionalismo de los analistas para evitar caer en improvisados y también poder tener siempre un camino alternativo de contacto entre el terapeuta y el paciente.
Fuente: Clarin.