viernes, 29 de abril de 2011

LOS TRABAJOS DEL FUTURO; CUÁLES NECESITARÁ EL PAÍS EN 10 AÑOS



Ingeniería, turismo, medio ambiente, agro y salud. Los expertos en temas laborales prevén un mercado en estas disciplinas que favorecerá a los profesionales especializados. Y que posean un dominio amplio de las herramientas informáticas.


Por Victoria De Masi


En 2020, el mercado laboral argentino necesitará ingenieros; trabajadores altamente calificados en el sector agropecuario; operadores turísticos que hablen fluidamente tres idiomas –entre ellos, chino mandarín –, especialistas en el cuidado del medio ambiente y acompañantes terapéuticos, sobre todo para la atención de adultos mayores. Y todos con el mismo perfil: proactivos y con capacidad de adaptación para afrontar la alta velocidad de los procesos productivos y comerciales.
Así se lo adelantaron a Clarín especialistas en Recursos Humanos y coach laboral, quienes auguran un mercado laboral restringido a aquellos que hayan logrado especializarse y que tengan un dominio amplio de las herramientas informáticas. En ese sentido, advirtieron que hoy buena parte de la oferta educativa no apunta a formar profesionales que en un futuro puedan ocupar vacantes en esos sectores (ver “Para el sistema...” ).
Se habla de escasez de profesionales, por un lado, y de oficios que de aquí a diez años deberán ser perfeccionados. En el primer grupo puede incluirse la ingeniería, un rubro que desde 2007 no está satisfecho con la cantidad y calidad de sus trabajadores. “Serán requeridos profesionales en todas sus ramas. Pero sobre todo los mecánicos, cuyo déficit todavía no pudo ser cubierto”, analiza Ernesto Kritz, director de la consultora Sociedad de Estudios Laborales (SEL Consultores). Y agrega: “El sector agropecuario demandará personal con un excelente nivel de educación y habilidades para la informática en todos sus empleados. El hombre que se suba al tractor ya no será el que se limite a manejar la máquina, si no el que pueda operarla y entender su complejidad”.
El sector turístico, en expansión permanente desde hace una década, ya está buscando gente que reciba a los visitantes del futuro, los que llegarán de China e India. “El foco estará puesto en encontrar operadores que estén perfeccionados en idioma chino mandarín y en hindi”, apunta Ricardo Roza, presidente de la Asociación Argentina de Viajes y Turismo. No está errado. Yésica dos Santos, psicóloga y especialista en Recursos Humanos, ubica al Turismo dentro del top five de los trabajos del futuro. “Argentina se proyecta como un destino indiscutible en Sudamérica y no solo necesitará empleados que hablen fluidamente tres idiomas, sino mano de obra para levantar y atender los recreos vacacionales de moda: los resorts y los hoteles boutique”, detalla.
También habrá lugar para los que ofrezcan sus servicios en reducción de daños ambientales , especialistas en cambio climático y quienes desarrollen ideas para prevenir pérdidas y preservar las cosechas. “Como las exigencias legales para frenar el impacto ambiental son tan fuertes, las empresas que hoy tercerizan esa actividad deberán crear en breve su propio departamento”, apunta Martín Sandoval, director de MS Coach y consultor laboral.
La novedad de las proyecciones laborales en el país es la inminente necesidad de acompañantes terapéuticos, sobre todo para el cuidado de adultos mayores . ¿Quién no tiene un amigo que no dá con la persona para cuidar un familiar que necesita atención permanente? “En unos años las especialidades asociadas al cuidado de la salud y la tercera edad, ya médicas o de entretenimiento, serán muy requeridas. Los que tengan arriba de 55 años, tendrán salud y dinero. Son los que estarán atrás de más y mejores servicios”, señala Cristina Mejías, especialista en Recursos Humanos y Carrera Laboral.
Según los expertos, en estos sectores habrá más trabajo. Pero también coinciden en que lo que se pedirá para todos los rubros es competencia informática.
De hecho, es una de las áreas que más crecimiento mostró en los últimos años. “Muchas empresas internacionales de tecnología tienen en el país sus fábricas de software. Le brindan su servicio al mundo con mano de obra nacional. Les interesa tener en su staff gente joven y habilidosa”, dice dos Santos. Mejías suma: “El gran desafío de los especialistas en Recursos Humanos es captar y retener talentos”.
¿Perfil del trabajador del futuro? “Proactivo y con capacidad de adaptación. El que esté convencido de que el cliente ya no es ‘amo’ sino, ‘emperador’. Y el honesto, es decir, que en su perfil de Facebook demuestre buenos antecedentes. Pero van a resistir los que se banquen la velocidad del cambio”, completa Sandoval.

martes, 26 de abril de 2011

CAJÓN PARA MI MUERTE



Los ataúdes tuneados son un boom en varios países: sarcófagos con forma de viola, huevo o zapatilla.




Que la muerte sea cosa seria, no quita que el paso al más allá pueda tener un toque de glamour. Por eso, firmas de Gran Bretaña o Suiza apuestan a los ataúdes tuneados, intervenidos a gusto o fabricados con formas poco convencionales ¿Los compradores? Enfermuchos previsores o familiares con tiempo y dinero. “Hay que animarse a romper con las convenciones”, arenga para el Sí! John Gill, director de Crazy Coffins, empresa británica que vende estos extrañísimos sarcófagos a pedido, en formato de huevo, zapatilla de ballet, pelota de fútbol, autos, barco vikingo o guitarra.
“Ahora estamos trabajando en un ataúd botella, montado en un camión de reparto de cerveza. Es un rompecabezas”, cuenta el hombre que no se cree artista; para él, los compradores lo son: “Actúan como directores teatrales con una escenografía pensada para el ritual” ¿Los precios? De 1.300 a 8 mil dólares. “Lo que nos ayuda a vender es el famoso sentido de humor inglés”.
Otro es el caso de Alice Hofer que, en su pequeña tienda boutique de la ciudad alpina de Thun, en Suiza, interviene féretros a pedido. Para el amante del mar, pega caracoles; para el fan del verano, pinta girasoles. Y los nacionalistas, reciben un modelo con bandera y mucho glamour. “Es un servicio y un arte. Estimula a que la gente ‘viva’ un acto creativo”, explica la mujer. ¿Los diseños más pedidos? Floreados, con mariposas, aves o cubiertos de pasto sintético, según recuenta. “¿Por qué irte en un ambiente gris si podés hacerlo con toda la gloria y el color?”, se pregunta la artista, cuyas “piezas” rondan los 3 mil dólares. Además, Hofer ofrece una asistencia -por lo menos- particular: el Therapy Coffin , un sarcófago que alquila a personas que quieren practicar su velatorio y “lidiar con la muerte desde el humor”. Claustrofóbicos, pueden abstenerse.
Aunque cada vez más populares, los ataúdes tuneados tienen larga vida. Su origen data de cinco décadas atrás cuando, en Ghana, un ebanista creó tremendo trono con forma de grano de cacao para un mandatorio. Como el hombre murió antes de estrenarla, lo enterraron en ella. El gesto gustó tanto que comenzó a multiplicarse y hoy es habitual ir bajo tierra en cajitas tipo martillo, celular o birome, como demuestran los Ga Coffins africanos y sus variopintos modelos: Mouse, Ají, Piña, Serrucho, Pez, entre otros. Para rockeros moribundos o necrofílicos, también está la opción yanqui porque, ni lentos ni perezosos, los músicos de Kiss incluyen en su merchandising un sarcófago premium de la banda y sale apenas 4 mil dólares. ¡Una ganga!

LAS PENAS DEJAN HUELLA: COMPRUEBAN QUE SUFRIR DE AMOR DUELE EN EL CUERPO



La ruptura amorosa activa los mismos sectores del cerebro que se disparan con el dolor físico.


Por La Vanguardia.


Ya lo decía el tango “Naranjo en flor” con su poesía crepuscular: “¿Qué le habrán hecho mis manos? ¿Qué le habrán hecho para dejarme en el pecho tanto dolor?” Cuando el romance se quiebra, duele, y ahora investigadores tienen una mejor idea de por qué. Las mismas regiones del cerebro que se activan cuando sentimos dolor en nuestros cuerpos también se activan cuando nos sentimos rechazados por alguien a quien queremos, según muestran nuevas investigaciones recogidas por el diario el Usa Today.
Los resultados indican que la gente que padece de mal de amores y sus sentimientos han sido pisoteados en un ruptura romántica también puede sentir dolor físico, dice el psicólogo social de la Universidad de Michigan Ethan Kross, director del estudio.
Kross, profesor asistente en el departamento de psicología junto con colegas e investigadores de las universidades de Columbia y de Colorado-Boulder reclutaron a 40 personas que habían finalizado sus relaciones románticas en los últimos seis meses. Todos declararon que sus roturas sentimentales les conllevaron sentimientos de rechazo y dolor.
Los participantes se sometieron a un escáner de resonancia magnética en diversas situaciones: mientras veían fotos de sus ex parejas y pensaban en cómo se sentían cuando lo dejaron; mientras veían fotos de un amigo y pensaban sobre una experiencia positiva con esa persona; y mientras llevaban un dispositivo en el brazo que les propiciaba un dolor tolerable y podía mesurar las reacciones físicas a tal dolor.
Los investigadores compararon los resultados con 500 escáners de las respuestas de los cerebros de otra gente que sufrían dolor físico u otros procesos psicológicos.
“Vimos que la intensidad de la experiencia de sentirse rechazado socialmente activa regiones del cerebro involucradas en la sensación del dolor físico”, dice Kross.
El estudio se basa en investigaciones previas que muestran que el rechazo y el dolor físico activan otras zonas del cerebro relacionadas con las emociones negativas. “La mente, el cerebro y el cuerpo están estrechamente relacionados”, dice Kross. “Estos descubrimientos pueden ofrecer puntos de vista para el estudio de diversos tipos de enfermedades y trastornos derivados de las crisis emocionales, como las rupturas amorosas o el rechazo”.
Mark Leary, un profesor de psicología y neurociencia en la Universidad Duke que ha estudiado los sentimientos dolorosos, dice que la conexión entre el dolor y la angustia de una rotura sentimental tiene sentido: “Estamos motivados en mantener buenas relaciones y a intentar repararlas cuando hay problemas porqué romper y que nos rechacen duele. Es una manera de mantenernos a tono con la calidad de nuestras relaciones”.
Naomi Eisenberger, una profesora asistente de psicología en la UCLA, dice que su investigación muestra que tomar Tylenol, un calmante del dolor, disminuye el dolor causado por los sentimientos negativos y la exclusión social.Ella no ha estudiado los usos para un corazón roto, pero dice que las últimas investigaciones “continúan mostrando el hecho que los humanos son una especie extraordinaria, tanto que el cerebro interpreta el rechazo social como algo tan doloroso como un mal hecho al cuerpo físico”.
Las secuelas
Está comprobado que las crisis emociones conllevan sentimientos de rechazo y de dolor. Los cardiólogos precisan como “síndrome de corazón roto” a la afección cardíaca temporaria disparada por el término de una relación. Según los especialistas, la pérdida de un ser querido puede provocar dolores en el pecho y debajo del esternón. Científicos aseguran que estos descubrimientos pueden ofrecer puntos de vista para el estudio de diferentes tipos de trastornos derivados del dolor.

SEMANA SANTA: LA PASIÓN DE CRISTO EN TODA SU CRUELDAD



A casi dos siglos de las visiones sobre la pasión y muerte de Jesús de la monja Emmerich, siguen siendo fuente de inspiración para muchos creyentes. El biblista D'Amico analiza sus relatos. En Valores Religiosos.


La lectura de las visiones de la monja Ana Catalina Emmerich acerca de la pasión, muerte y resurrección de Jesús nos deja impactados. El minucioso relato que la mística alemana -que vivió entre fines del siglo XVIII y principios del XIX- hace a un escritor alemán desde su lecho de enferma durante sus últimos años de vida, sorprende por su crudeza. Siguiendo el mismo orden de los evangelios (desde la última cena hasta la resurrección), describe en forma exagerada, si se comparan sus narraciones con lo que dicen los evangelistas, los momentos de dolor del Señor, dejando en claro que fueron peor de lo que podía suponerse.
La elocuencia que las visiones de Ana Catalina le imprimen a los momentos culminantes del paso de Jesús por este mundo atraviesa las casi 200 carillas de la transcripción hecha por Clemens Brentano, que dieron lugar a la obra conocida como "La amarga Pasión de Cristo". Libro que, por otra parte, tuvo gran repercusión en su momento. Por ejemplo, respecto de la oración de Jesús en el huerto, en la cual, según el evangelio de san Lucas, el Señor "sudaba como gruesas gotas de sangre", la religiosa dice haber visto que Jesús, "empapado en sangre", oraba en una agonía casi interminable.
En los prolegómenos de su condena, cuando entre Herodes, Caifás y Pilato se dedican a decidir la muerte o liberación de Jesús, la esposa de Pilato – según Ana Catalina- juega un papel especial. Se la llama por el nombre que aparece en uno de los evangelios apócrifos: Claudia Procra. Ella se muestra interesada en la libertad de Jesús, intentando mover el corazón de su esposo de todas las maneras posibles. Pilato, a pesar de los intentos de Claudia, sucumbe ante la avanzada del Sanedrín, y condena a muerte a Jesús. La visión de la monja sobre esta situación insume varias páginas.
Los dolores físicos de Jesús aparecen en las visiones de la mística alemana con impresionante intensidad desde el momento del arresto y de la tortura. La flagelación y la coronación de espinas se describen mostrando la crueldad de los verdugos y la entrega de Jesús, indefenso, pero a la vez consciente de que DEBE soportar estos dolores porque la obediencia al Padre y la salvación de los hombres está por encima de su propia vida.
El detalle de la flagelación impacta especialmente. Ana Catalina afirma que la flagelación duró "tres cuartos de hora" y que fueron dos turnos de soldados (aclarando que estaban borrachos) los encargados de golpear, maltratar y flagelar a Jesús. Dice que sus fuerzas flaquean en muchos momentos, cayendo "bañado en su propia sangre", y que ante los golpes y atropellos, el Señor "miraba a sus verdugos con los ojos arrasados de sangre y parecía que les suplicara misericordia". Esta súplica no fue atendida por los soldados, pues "la rabia de ellos se redoblaba y los gemidos de Jesús eran cada vez más débiles". En medio de tanto dolor, dice que se destaca el consuelo de los ángeles, la oración sufriente del Señor, y el dolor de María, que aparece abatida y sostenida por algunos discípulos y María Magdalena.
Después de ser condenado a muerte, señala que Jesús es obligado a cargar con su propia cruz, al igual que ocurre en el relato del evangelio de San Juan. Pero hace una importante diferencia: describe en forma muy detallada siete caídas del Señor bajo el peso de la cruz, mientras que en ninguno de los evangelios se dice algo similar, y la tradición piadosa del vía crucis solo nombra tres caídas. La última, según ella, ocurre en el lugar mismo donde iba a ser crucificado. Y añade que luego de caer, los soldados lo obligan a pararse tirando de él para levantarlo. Ana Catalina refiere ese momento en estos términos: "¡Qué doloroso espectáculo representaba El Salvador allí de pie en el sitio de su suplicio, tan triste, tan pálido, tan destrozado, tan ensangrentado!".
Del relato de la mística alemana surge que quien está más cerca de Jesús en todo momento es su madre. María aparece sumida en un "indecible dolor" que hace que muchas veces se desmaye o pierda la conciencia. Según Ana Catalina, será la Virgen la primera testigo de la resurrección, a diferencia de lo que dicen los evangelios canónicos, que citan como la primera testigo a María Magdalena. Una mujer que, de todas maneras, se presenta en las visiones muy cercana a María, en una relación cargada de afecto.
El momento en que Jesús es clavado en la cruz es relatado de una forma particularmente cruda. La narración de los detalles de cómo fueron puestos los clavos, las dificultades "técnicas" de los soldados para clavar sus manos y sus pies, y el tormento de un cuerpo que ya no puede resistir más, no parece tener el pudor que sí tuvieron los redactores de los evangelios. En ese tramo, Ana Catalina se observa a sí misma en una actitud contemplativa, y dice que se hallaba "en la más profunda oscuridad donde no veía más que a mi Esposo clavado en la cruz". Y agrega sobre ese momento que en medio de las "siete palabras" que Jesús sentencia a modo de despedida, todo el mundo queda sumido en la misma oscuridad.
La muerte de Jesús, sin embargo, es descrita con bastante austeridad. Simplemente dice que Jesús, luego de proclamar la "séptima palabra" ("Padre mío, en tus manos encomiendo mi espíritu"), dio un grito "a la vez suave y fuerte, que se oyó en el cielo y la tierra. Después de esto, Nuestro Señor inclinó la cabeza y entregó su espíritu".
De todas formas, la lectura de "la amarga Pasión de Cristo", debe ser hecha considerando que se trata de visiones personales, íntimas, de Ana Catalina, y que éstas no tienen otro asidero histórico más que su propia interpretación.




TEXTUALES DEL RELATO DE ANA CATALINA:
Ante Pilatos, Jesús "era irreconocible a causa de la sangre que le cubría los ojos, la boca y la barba. Su cuerpo era pura llaga".
La flagelación duró "tres cuartos de hora", cayendo "bañado en su propia sangre" y mirando como si estuviera "suplicando misericordia".
"María se prosternó y besó la tierra allí donde su hijo había caído. Magdalena se retorcía las manos y Juan las consolaba, levantaba y alejaba".
"Ataron su pecho y sus brazos al madero para que el peso del cuerpo no arrancara las manos de los calvos. El sufrimiento era insoportable".
"La crueldad de los hombres lo desfiguró (...). Un gemido suave y claro salió del pecho de Jesús, y su sangre salpicó los brazos de sus verdugos".




LA IGLESIA ANTE LAS VISIONES DE ANA CATALINA
Ana Catalina Emmerich mostró y experimentó en su propia piel 'la amarga pasión de Cristo'", dijo el Papa Juan Pablo II cuando, el 3 de octubre de 2004, cuando beatificó a la mística alemana. Se refería a los estigmas del padecimiento de Jesús que sufría la monja, pero no a sus relatos sobre los momentos culminantes de la vida de Jesús, que se encuentran en la categoría de visiones privadas no reconocidas por la Iglesia. Con todo, esas visiones fueron y siguen siendo hoy, a casi dos siglos de su muerte, fuente de inspiración religiosa para muchos. Además de que otros relatos de la monja, como los referidos a la vida de la Virgen, tuvieron un correlato en la realidad al permitir el hallazgo de la casa de María en Efeso. Nacida en el pueblo de Flamsche, Münster, en el seno de una familia muy humilde y piadosa, ingresó a las 28 años en el monasterio de las Agustinas de Agnetenberg. Su vida estuvo signada por enfermedades y una invalidez tras un accidente que la postró en 1813 hasta su muerte en 1824. Desde su lecho le dictó al escritor Clemens Brentano sus visiones. Pese a su severa limitación, desarrolló un fructífero apostolado por el que fue beatificada.

REVELAN DOCUMENTOS SECRETOS SOBRE OVNIS



El FBI reconoce que en 1947 investigó un famoso caso. Según un documento desclasificado, un agente vio en Roswell tres naves con tres cuerpos de 1,5 m.


Un memo del FBI difundido recientemente pone al descubierto que un investigador de la Fuerza Aérea que visitó Roswell, en el estado norteamericano de Nuevo México, luego del famoso incidente con un OVNI en 1947, indicó que las denuncias recibidas sobre los fenómenos paranormales eran ciertas. El agente del gobierno descubrió tres cápsulas espaciales, cada una con un piloto de un metro y medio de alto. El informante del memo agrega que el agente especial no intentó seguir investigando. La Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos acaba de poner online más de 2.000 documentos desclasificados sobre temas tan diversos como la amenaza comunista, los atentados del 11-S de 2001 y hasta los extraterrestres. La sección "fenómenos inexplicables" es la panacea de los buscadores de OVNIs, según relata ABC News. En ella figuran cientos de páginas sobre los esfuerzos del FBI, en los años 1940 y 1950, para recabar documentos sobre la posible existencia de extraterrestres. Una de estas notas, escrita en marzo de 1950 por el agente especial Guy Hottel, relata el testimonio de un piloto de la Fuerza Aérea que habría visto tres platos voladores de unos quince metros de diámetro estrellarse en Roswell, en el desierto de Nuevo México, en 1947. "Cada uno de ellos estaba ocupado por tres cuerpos, de forma humana pero de apenas un metro de estatura" escribe el agente. Según la fuente, estos seres estaban vestidos con un traje metálico de textura muy fina , comparable a los que usan los pilotos de prueba. Este documento podría servir para relanzar el "affaire Roswell", nunca confirmado por las autoridades. Todo esto figura en los miles de documentos desclasificados que fueron incluidos enVault, el nuevo sitio online del FBI. Si bien esos escritos ya estaban disponibles para el público en general, no todos habían sido digitalizados ni su búsqueda era sencilla.Pese a los dichos del agente que dice haber visto las tres cápsulas y los tres cuerpos, hay un documento en particular que desilusionará tal vez a quienes creen que una nave espacial aterrizó efectivamente en Roswell, Nuevo México. Ese texto de 1947, que lleva el nombre "Roswell" escrito arriba, dice que un "disco volador" fue recuperado cerca de esa ciudad. Allí se explica que "el disco es hexagonal y estaba suspendido de un globo por un cable. El objeto encontrado se asemeja a un globo del clima con un reflector de radar" indica el documento". ¿Entonces no eran naves extraterrestres? Otros informes identificados como "restringidos" y "confidenciales" detallan avistajes de misteriosas luces centelleantes y otros "objetos aéreos no identificados". Pero son informes meramente descriptivos, que parecen terminar con más preguntas que respuestas. A una hora de ómnibus de Las Vegas se encuentra la zona conocida como Area 51 , una de las bases militares más famosas del mundo, en parte porque el gobierno norteamericano apenas si admite su existencia. Según la tradición popular, el Area 51, cerca de la ruta 375 del estado de Nevada, también conocida como "Autopista Extraterrestre", es el lugar en donde el Pentágono guardó durante décadas ETs congelados y capturó naves foráneas. Pero esa es otra historia. El efecto extraterrestre Desde el supuesto accidente de la nave ET en 1947, una nueva historia sobre OVNIs comenzó a escribirse. No pararon de multiplicarse los testimonios de personas que aseguraban haber observado naves alienígenas que distintas formas. Formas de cigarros, de cilindros y de platos voladores, la que más se popularizó. Y aparecieron gurúes ufólogos en cada continente. Aquí se hizo famoso Fabio Zerpa. En el libro Invasores, historias reales de extraterrestres en la Argentina, el investigador Alejandro Agostinelli relata lo que vieron y sintieron los argentinos "testigos" de ese fenómeno. El área 51, otro enigma En Día de la Independencia, Hollywood llevó a la pantalla otro misterio relacionado con ETs, el área 51. Ese lugar, cerca de la ruta 375, del estado de Nevada, en los Estados Unidos, siempre fue -según la fantasía popular- el sitio donde el gobierno guardaba cuerpo de ETs y naves alienígenas. En el filme, efectivamente, todo eso es cierto. En la trama, una invasión extraterrestre provoca que la humanidad se una para lograr encontrar su punto débil y evitar la colonización. En esa búsqueda desesperada no hay tiempo para protocolos y se desclasifican los secretos del área 51. Allí, efectivamente, había cuerpos de ET y una pieza clave de la película: un plato volador que había caído en 1947. El día que se estrelló una nave extraterrestre En julio de 1947, las autoridades de Estados Unidos fueron informadas sobre la caída de un objeto volador no identificado (OVNI) en Roswell, Nuevo México. El Ejército se hizo cargo del tema con mucha rapidez y eso despertó las suspicacias de la población sobre la importancia del hallazgo. Ese hecho es considerado como una de las primeras "conspiraciones sobre asuntos alienígenas", sobre todo luego de la publicación de un video, en la década de los 90, donde supuestamente se mostraba la autopsia de uno de los cuerpos de "seres extraterrestres" provenientes del accidente de Roswell. Si bien muchos expertos desmintieron la veracidad del documento, el capítulo del accidente todavía está lejos de cerrarse. Con el tiempo, Roswell se transformó en la meca de los fanáticos de los ovnis. Como peregrinos llegan al lugar para ver de cerca las maquetas que recrean las supuestas pruebas del accidente. Y, de paso, compran infinidad de souvenires (rostros y cuerpos de ET), que se multiplican cada año. FBI confirmó existencia de extraterrestres en el denominado incidente Roswell en 1947 Según el informe, las criaturas medían entre 90 y 100 centímetros y llevaban puesto trajes metálicos similares a los utilizados por los pilotos de aviones de prueba. Documentos difundidos en los últimos días por el FBI confirmaron que el incidente de Roswell, ocurrido en Nuevo México en 1947, efectivamente existió. Los archivos hablan que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se encontraron con tres extraterrestres que viajaban cada uno en un platillo volador, de formas circulares y con un diámetro de 15 metros. El episodio se habría registrado por un accidente provocado por un radar de la zona, que pudo haber causado problemas en las aeronaves. Según el informe, las criaturas medían entre 90 y 100 centímetros y llevaban puesto trajes metálicos similares a los utilizados por los pilotos de aviones de prueba. "Estos informes podrían ser la prueba irrefutable que demuestra los ovnis son reales", aseguró un investigador británico. Por otro lado, la organización internacional de noticias Christian Science Monitor señaló que la veracidad de los archivos están en duda y que el acontecimiento no habría podido ocurrir en Roswell.

HAY 5000 PROSTÍBULOS EN TODO EL PAÍS



Por Lucia Alvarez




Así lo destacó la ONG La Casa del Encuentro, que además denunció que buscan a 700 mujeres desaparecidas luego de ser introducidas en las redes de trata de personas, 25 de ellas en la Ciudad de Buenos Aires.



Nightclub, boliches clase C, whiskerías, o locales privados. Bajo cualquiera de estos formatos funcionan, habilitados o no, 5000 prostíbulos en el país donde permanecen secuestradas víctimas de las redes de trata de personas, según denunció la Asociación Civil La Casa del Encuentro. Sus integrantes apuntaron además sobre un crecimiento en los últimos dos años de la demanda por parte de los “clientes prostituyentes” de adolescentes de entre 13 y 17 años.“No podemos calcular la cantidad de personas que hay en cada prostíbulo. Desde La Casa del Encuentro acompañamos a las familias de 700 mujeres introducidas en las redes de trata que aún están desaparecidas, de las cuales 25 son de Capital. El 70% de esas mujeres y niñas son argentinas, una tendencia contraria a lo que pasa en el resto de los países, donde hay mayor explotación de migrantes. Eso sucede porque la Argentina es un país de origen, tránsito y destino. Acá las mujeres son engañadas y secuestradas, trasladadas dentro del territorio nacional, pero además llegan mujeres extranjeras porque es un país con alta demanda”, especificó Fabiana Túñez, de La Casa del Encuentro.En la actualidad, La Casa del Encuentro está trabajando junto al Ministerio Público Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires en el armado de un protocolo para asesorar a los funcionarios de esa área sobre cómo recibir denuncias de explotación sexual vinculadas a este delito. Según explicó la Asesora General Tutelar, Laura Musa, la idea es extenderlo luego a las fiscalías y comisarías, una propuesta que contaría con el aval del Fiscal General de la Ciudad de Buenos Aires, Germán Garavano.“En los relatos de las personas asistidas empezamos a percibir comentarios que nos hablaban de situaciones de explotación comercial sexual infantil, e incluso de trata. Por eso pensamos que era necesario tener un equipo entrenado por esta ONG que realizó las investigaciones más serias y eficaces, de modo que los fiscales se puedan hacer cargo de las denuncias”, explicó Musa.En esa línea hoy también están trabajando la Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos y Trata de Personas (UFASE), dependiente de la Procuración General de la Nación y la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Ambas instituciones elaboraron un protocolo de capacitación para los integrantes de los Ministerios Públicos Fiscales del país que, según anunció a Tiempo Argentino el fiscal a cargo de la UFASE, Marcelo Colombo, esperan aplicar a modo de ensayo antes del mes de junio en la Capital Federal. “Apuntamos a reparar las malas interpretaciones, preconceptos y prejuicios con los que se interpreta la ley y las malas prácticas de la justicia al momento de recibir declaraciones”, explicó Colombo.“Todo esto ayuda a impedir que se descarte la presunción de ese delito, pero para combatirlo verdaderamente es indispensable que se reforme la ley y se conforme un Programa Nacional de Lucha Antitrata para que todos los organismos de gobierno funcionen en forma en unificada y con presupuestos adecuados”, sentenció Túñez. <

"ME ECHARON DE MI CASA Y TENGO BRONCA"



Por Griselda Knodel *


PSICOANALISIS DE JOVENES CON CAUSAS PENALES


Leo tiene 17 años y una causa penal por robo en el que agredió a golpes a un hombre alcoholizado. Desde hace seis meses lo estamos atendiendo en el Servicio de Salud Mental de Acción Social Ecuménica (ASE), en San Fernando, donde recibimos a menores de edad con causas penales derivados por el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense. Leo había sido derivado por el Centro de Referencia –a donde llegan los jóvenes que detiene la policía–, luego de pasar por el juez, que en este caso dispuso “libertad condicional”. La entrevista que se transcribe fue realizada por el pastor Sabino Ayala y la autora de esta nota.
Cuando sonó el timbre y abrimos la puerta entró Leo con una gran excitación y mucha furia, no paraba de moverse.
–Me echaron de mi casa, tengo bronca, vine acá porque no sé qué hacer, lo voy a matar al hijo de puta ese...
–Tranquilizate Leo, contanos –dijo la analista.
–Mi vieja me echó, porque mi padrastro estaba borracho y se la agarró conmigo, me peleé con él, me da bronca que no se da cuenta que no puede correr a un pendejo de 17 años, con una cuchilla.
–¿Y ahora dónde estás viviendo? –preguntó el pastor.
–Hace tres días que estoy en la casa de la abuela, la vieja de él, ahí no me quieren, es un desastre ese lugar, estoy con la misma ropa, mi mamá ni siquiera me llamó para ver cómo estoy o para traerme mis cosas. Necesito mis cosas, mi DNI, mi cepillo de dientes, no tengo ni un mango para llamar por teléfono –comenzaba a angustiarse–. Yo tengo que estar cerca de mi mamá, ella sabe decirme lo que tengo que hacer, porque si yo no estoy con ella me pongo remal, me pierdo, y si me pierdo me drogo, salgo a robar, y se va todo a la mierda. Yo voy a volver, ¿por qué yo me tengo que ir de mi casa, por qué no se va él? Mi padrastro ni siquiera trabaja, se agarra de ese accidente que tuvo hace cinco meses, pero el dedo ya está bien, si puede agarrar la jarra de vino también puede trabajar.
–Tal vez este momento no es para volver –dijo la analista–, tal vez tu madre no sabe cómo resolver esto pero se dio cuenta de que los dos, tu padrastro y vos, en la misma casa en este momento significaría que alguien muera. Ahora tenés una casa donde estar, ¿pensaste que tal vez es tiempo de que vos empieces a hacer tu propio camino?
–Pero no tengo laburo.
–¿Podrías salir a buscar? –dijo la analista.
–Sí, pero hay que caminar...
–Eso diría tu padrastro... –observó la analista.
Leo sonrió:
–No quiero hacer lo mismo que él –dijo.
Pegado a la madre, como si fueran uno, está desesperado, enojado, como dice él: “sacado”. Una madre que no puede, no sabe cómo acompañar a su hijo en la separación, lo expulsa brutalmente, lo saca en el mismo acto en que intenta salvarle la vida. Ella tampoco puede separarse del padrastro de Leo, que estuvo preso, es alcohólico y corre a su familia con la cuchilla cada vez que algo no anda. Leo queda arrancado de su casa, “sacado” de un lugar, y se identifica con lo que hay: el aplastamiento del padrastro, el abandono, la furia. De su padre dice: “No sé dónde está el chabón”; los dejó cuando él era chiquito; y también había estado preso. A Leo se le ha instalado la idea de que sólo hay lugar para uno; él y la madre son uno, y del padrastro piensa: “O él o yo”.
Pero Leo está angustiado, le molesta lo que está ocurriendo; podríamos decir: hay un síntoma, que se muestra para ser interrogado, lo despliega con nosotros: Leo viene a contarnos. No es lo mismo contarle, angustiado, a alguien, que permanecer indiferente. Esta posición de Leo marca una diferencia importante para la dirección de nuestro trabajo. Intentamos mostrarle que él se tiene a él; que tiene un nombre, una historia; tiene sus marcas subjetivas, un registro de que algo no anda bien, eso que le hace decir que un padrastro “no puede correr a un pibe con una cuchilla”. Intentamos mostrarle que desde hace un tiempo nos tiene a nosotros para hablar, y que tener diferencias con su madre no implica que la va a perder y que se va a perder él. Esto aparece como lo más difícil a trabajar: el enojo del otro significa para él la desaparición del Otro y por tanto la desaparición de él.
Claro, pero ¿por qué Leo escucharía esto? En realidad no sabemos si lo va a escuchar, pero esperamos que eso ocurra.
Esperamos algo de él. Nosotros nos ofrecemos para ser tomados en transferencia, en el sentido que Jacques Lacan da a este término: el lugar del sujeto supuesto al saber (Seminario 8, “La transferencia”, ed. Paidós). Hay alguien a quien se le supone un deseo de escuchar. “Si alguien desea saber algo de mí, tal vez importo para ése”, podría suponer Leo. Un lugar al cual poder amarrarse. Hablo de un lugar subjetivo, un lugar en el Otro, que implica también un lugar físico. Martin Heidegger (“Construir, habitar, pensar”, en Conferencias y artículos, ed. Serbal) se pregunta “¿en qué consiste la esencia del habitar? y, apelando a etimologías germánicas, advierte la íntima asociación entre habitar, ser llevado a la paz, ser preservado de daño y amenaza, cuidado y, también, liberado.
Nuestro trabajo es acompañarlos para que puedan cuidar su libertad, que es condicional. ¿Pero qué libertad no lo es?
Le dijimos a Leo que él se metió en un lío por lo cual estuvo preso, perdió su libertad. Eso es grave, hay una sanción por lo que hizo y no es un capricho nuestro, ni del juez: tiene que ver con un orden simbólico que también lo incluye a él. Orden que está desordenado, porque Leo no tiene lugar dónde “habitar” y entonces no está cuidado. Quedar incluido en un orden que lo excluye: ésta es la paradoja con la que trabajamos.
Ahora, hay un proceso que realizar, un camino a recorrer: ¿qué de ese lío en el que se metió tiene que ver con él?, ¿qué de sus marcas lo convocan permanentemente a ese lugar de pelea, de furia, de muerte? En las sesiones con su analista en ASE, Leo está trabajando estas cosas y otras que van apareciendo en el espacio grupal.
Ese camino implica tiempo, aunque, lo sabemos, la desesperación de los pibes nos envuelve y a veces no nos permite soportar la angustia, para ponerla a trabajar y que así se produzca alguna transformación en cada uno; otras veces, sí.
¿Qué es trabajar para Leo? Como dice Silvia Sisto, psicoanalista de este mismo equipo, “hay un trabajo que hacer sobre qué es trabajar”. En algunos casos, son tres generaciones donde el trabajo se ha ido transformando en algo negativo, desvalorizado, “los que laburan son giles”, “laburar es robar”. Por eso en ASE armamos lo que llamamos “Grupo de libertad asistida” para cuidar la libertad. Venimos trabajando en pequeños grupos, donde proponemos el trabajo con otros: cocinamos, pintamos, conversamos. Como escribió Freud: “Ninguna otra técnica de conducción de la vida liga al sujeto tan firmemente como la insistencia en el trabajo, que al menos lo inserta en forma segura en un fragmento de la realidad, que es la comunidad humana” (Malestar en la cultura).
Nosotros venimos pensando que el encuentro en el trabajo con los otros produce cambios en cada uno, es decir, esa creencia necesaria de que podemos sostenernos unos en otros. Esos encuentros pueden ser más o menos saludables. Desde esta idea de encuentros saludables, el trabajo es el recorrido pulsional; es ponerle un tope a la furia, a la salvaje excitación que busca una satisfacción inmediata –la plata fácil, drogarse, matar, matarse–, para convertir eso en una satisfacción con efecto saludable. Es en el trayecto, mientras hago con los otros, mientras transformo algo con mis manos, con mi cuerpo, con mis ideas, que la satisfacción se produce y lo lanza al sujeto a seguir viviendo, deseando, trabajando; en cambio, la inmediatez lo aplasta, lo deja abúlico y lo mata.
Leo volvió a la casa de la madre y del padrastro sólo para buscar sus cosas. Actualmente tiene un trabajo temporario como ayudante de albañil.




* Extractado de un trabajo que se publicará en la revista electrónica Psyche Navegante, Nº 96, en abril.

UN ABUSO QUE ES UNA CUESTIÓN DE CLASE



ANULAN UNA CONDENA POR CORRUPCION DE MENORES PORQUE LAS CHICAS ABUSADAS ERAN DE CONDICION HUMILDE.



Casación liberó a un pastor condenado por abusar de mujeres a las que convencía de que así se salvarían del fin del mundo. Dos eran adolescentes. Ahora, los jueces consideraron que no hubo corrupción porque ese nivel social “acepta relaciones a edades muy bajas”.

Por Mariana Carbajal




En un polémico fallo, la Sala I del Tribunal de Casación bonaerense anuló una condena a un pastor de un culto no reconocido por corrupción de menores en perjuicio de dos niñas de 14 y 16 años de familias pobres, al argumentar que el delito no se configura al tratarse de “mujeres que viven en comunidades en las que el nivel social acepta relaciones a edades muy bajas” y que “además poseían experiencia sexual”. La sentencia, de los jueces Horacio Piombo y Ramón Sal Llargués, fue recurrida ante la Suprema Corte de la provincia por el fiscal adjunto ante Casación Penal, Jorge Armando Roldán, quien consideró, en diálogo con Página/12, que “discrimina a los sectores sociales más humildes y por ende más vulnerables a determinados delitos” y también “incurre en la falacia de incluir otro argumento que no tiene apoyo en las constancias probadas en la causa como la supuesta experiencia de las menores con otros hombres”. Las dos chicas, igual que otras mujeres que concurrían a la Iglesia Evangélica Jesús es el Camino de la localidad de Merlo, fueron abusadas sexualmente por el pastor. Se probó en el juicio que por el año 2000, las sometió a un proceso de “lavado de cerebro” para hacerles creer que se venía el fin del mundo y que sólo se salvarían las que engendraran hijos de él.
Tres organizaciones, el Colectivo de Investigación y Acción Jurídica (CIAJ), junto con el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) y la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), adelantaron a Página/12 que presentarán un amicus curiae en el que denunciarán los “prejuicios sexistas y clasistas” en los que se basan los fundamentos expresados en el fallo y a la vez dejarán sentada su preocupación por la repetición de resoluciones firmadas por la misma sala de Casación que atenúan penas en casos de condenas de delitos sexuales sin argumentos jurídicos contundentes.
La sentencia del Tribunal de Casación favoreció al pastor Francisco Avalos, actualmente de 59 años. Fue firmada el 15 de marzo, pero recién trascendió ahora. De nacionalidad paraguaya, Avalos había creado la “Iglesia Evangélica Jesús es el Camino” que tenía su sede en el barrio Parque San Martín, de Merlo, donde se habría instalado a fines de la década del ’80. En el juicio oral –aunque no público por tratarse de víctimas menores que fueron violadas–, se probó que actuaba con la ayuda de una mujer que oficiaba de colaboradora suya, ante un grupo “elegido” de mujeres de la feligresía, “influenciándolas y sometiéndolas psicológicamente bajo todo el poder del fanatismo religioso que también les inculcaba, al punto que, al menos las menores, no estuvieron en posición de negarse a lo que en realidad era, la satisfacción de los deseos sexuales del imputado, que se fue valiendo de su grey como un harén”, afirmó Roldán en el recurso extraordinario que elevó ante el máximo tribunal provincial.
El 8 de septiembre de 2004, el Tribunal Criminal Nº 4 de Morón lo condenó a 18 años de cárcel “por cuádruple abuso sexual con acceso carnal agravado por ser el imputado un ministro de culto, en concurso ideal con dos hechos de promoción de la corrupción a menor de edad calificados por intimidación, todos en concurso real entre sí”. Los delitos fueron cometidos entre los meses de abril y agosto de 2000 contra dos chicas, de familias humildes, que tenían 14 y 16 años en el momento de los hechos. Luego de mantener relaciones sexuales en varias oportunidades con Avalos, las niñas tuvieron cada una un hijo del pastor. Avalos se aprovechó de su “situación de vulnerabilidad”, según quedó demostrado en el juicio oral, e introdujo entre sus fieles la idea de un inminente fin del mundo y que sólo se salvarían aquellas que tenían un hijo con él, por ser “elegidas de Dios”. Les decía que se encarnarían en figuras bíblicas. Y las citaba para mantener relaciones sexuales con él, dándoles turnos, y haciéndoles creer que engendrar un hijo suyo era una “obra para el mundo”, y que ésa era su “misión en la tierra”. En el juicio oral declararon como testigos varias mujeres que también resultaron las “elegidas” de Avalos para procrear con él, entre ellas la mamá de una de las niñas abusadas. Con ella también el pastor tuvo un hijo. La investigación se inició a partir de la denuncia del padre de una de las niñas, que al regresar de un viaje descubrió que su hija estaba embarazada.
Al revocar la condena por los delitos de corrupción de menores, Casación le redujo al pastor la pena casi a la mitad, 9 años y seis meses de prisión, y ordenó su excarcelación. Avalos lleva 8 años de cárcel efectiva. Sin embargo, seguirá detenido, informó el fiscal Roldán, debido a que por los hechos que se ventilaron en el juicio oral se abrieron nuevas investigaciones y quedó procesado por otros delitos. Habría tenido 18 hijos con fieles que concurrían a su iglesia.
En el fallo de la Sala 1, el juez Piombo pronuncia el primer voto y aporta los argumentos para absolver a Avalos del delito de corrupción de menores. Sal Llargués adhiere a ese voto. Para los dos jueces, “hoy solo situaciones muy excepcionales de deterioro moral como las que implican despertar prematuramente la sexualidad de un menor no púber, o desviarla, llevándola al exhibicionismo masivo o a la aberración, o convencer de la naturalidad del trato sexual entre padres e hijos pueden permitir aplicar una figura que condensaba inicialmente ideas más pacatas o victorianas”, sostuvo Piombo. A continuación consideró que, “lo hecho por el encartado (Avalos), tener relaciones con mujeres que viven en comunidades en las que el nivel social acepta relaciones a edades muy bajas; que, además, poseían experiencia sexual –incluso en yacer con otros hombres– (...) no lo veo como algo moralmente edificante pero tampoco como un quehacer aberrante, repulsivo, que hiera la integridad sexual”, de las víctimas. “Este argumento resulta discriminatorio de los sectores sociales más humildes”, alegó el fiscal adjunto ante el Tribunal de Casación. Además, aclaró, “se incurre en la falacia de incluir otro argumento que no tiene apoyo en las constancias probadas de la causa que es la supuesta experiencia de las menores con otros hombres”.
En su apelación ante la Suprema Corte, el fiscal Roldán consideró que el Tribunal de Casación incurrió “en absurdo y arbitrariedad en la valoración de la prueba” al absolver a Avalos por el delito de promoción de corrupción de menores.

NIÑOS Y ALERTA TURÍSTICO



Por Eva Giberti




El grupo parece estar formado por un padre que lleva de su mano a tres de sus hijos e hijas para mirar cómo llegan los cruceros al puerto. Pero nuestra atención nos advierte algo más. El adulto no está interesado en observar las naves, sino en acercarse a los pasajeros varones, especialmente si viajan solos, de manera que éstos puedan observar a las criaturas.
Los turistas, que en su mayoría viajan con la decisión de conocer mundo y disfrutar, no se interesan por la oferta que el rufián les pone delante. Este es uno de los principios más difundidos por las organizaciones que promueven el turismo: los viajeros habituales, preocupados y ocupados por su viaje no quieren ser confundidos con los “buscadores” de aventuras con niños y niñas. Es uno de los motivos que nos conduce a rastrear a “esos otros”, los que han incorporado la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes en el ámbito del turismo.
Cualquiera que haya viajado por América latina habrá encontrado al descender de un barco o de un avión grandes carteles diciendo: “Tener sexo con niño es delito”. O bien: “En este país se cuida a los niños”. El interminable trabajo de la institución internacional Ecpat comenzó como una campaña desde los años ’90 en contra de la prostitución infantil en el turismo asiático, estrechamente ligado con el turismo sexual infantil, y sus aspectos de la oferta y la demanda de este fenómeno, junto con Save the Children –con quienes trabajamos– y Casa Alianza en el Caribe, preocupados por el fenómeno en América latina. Fue lento su ingreso entre nosotros, pero ya comenzamos mediante la iniciativa del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, acompañado por el Ministerio de Turismo y por la Oficina Nacional de Migraciones que ha instalado, merced a la colaboración de Aeropuertos 2000, un circuito de carteles advirtiendo que nosotros también cuidamos de nuestros niños. Y que tener sexo con niños es un delito que se sanciona con la cárcel.
La campaña ha comenzado por sensibilizar ¿a quiénes? A toda la población, si bien los lugares claves son los puertos, aeropuertos y pasos internacionales. Hubo quienes no entendían de qué estábamos hablando al mencionar Explotación Sexual Comercial infiltrada en el turismo, que históricamente se denominó incorrectamente Turismo Sexual. La desviación del nombre se debe a que determinados visitantes del exterior no llegan en busca de paisajes nuevos, sino de niños que, en el Cono Sur, no han sido infectados por el virus del VIH, como sucede en otros países.
“¿Cómo se las arreglan los turistas para seducir a los chicos y a las chicas?”, fue la primera pregunta. Porque los rufianes son expertos y no improvisan. Las redes que se ocupan de ofrecer “mercancía infantil” están distribuidas mundialmente y no han sido escasas las compañías de turismo que ofrecían, junto con el paquete de “nuevas experiencias en un país lejano”, el exotismo de niños seleccionados por los reclutadores, particularmente aquellos que provienen de áreas carentes. O bien tramitan los encuentros sexuales de los visitantes coyunturales con los mayorcitos de doce o trece años, tarea que algunos adolescentes arriesgan iniciar a cambio de dinero para paco o comprar zapatillas de marca.
“Un turista no viene para eso...” es otro de los argumentos. Entre ellos se introducen pedófilos, o bien sujetos “curiosos” que buscan la oportunidad de ensayar estos contacto lejos de sus países, donde temen ser sancionados.
Estos adultos no siempre llegan caminando y con los niños de la mano. A veces descienden de taxis que conocen dónde se pueden encontrar criaturas “disponibles”. Estas redes incluyen múltiples miembros activos, incluyendo a los kiosqueros que conocen dónde “paran” los chicos cercanos a determinados hoteles.
Esta índole de turismo, perseguido en el mundo, se asentó en distintos países. Lo describí en el año 2004, en Página/12, cuando enuncié: “El alquiler de niñas para el turismo sexual ha sido denunciado reiteradamente; las técnicas son varias: los representantes de las criaturas las ofrecen a los clientes que las llevan consigo para vacacionar juntos durante una temporada (sistema largamente descripto por revistas europeas), o bien cuando llega un tour de visita a un país”.
En el año 2004, la Asociación de Ejecutivas de Empresas Turísticas realizó su congreso en Buenos Aires y convocó a las empresas hoteleras para trabajar con ellas. Posteriormente se constituyó el Código de Conducta destinado a la hotelería, apoyado por diversas instituciones internacionales.
La historia de la infiltración de la delincuencia sexual adulta en el turismo tuvo en la hotelería su primer articulador, cuando se facilita el ingreso de niños y niñas en las habitaciones que determinados turistas han alquilado. Este Código, entre sus indicaciones, alerta: “Capacitar a todo el personal vinculado a la empresa frente al tema de prevención de la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes, e informar a sus usuarios sobre las consecuencias legales en nuestro país de la explotación y el abuso sexual de niños, niñas y adolescentes”.
Es un tema que permaneció lateralizado entre nosotros, a pesar del cultivo de este delito en décadas anteriores, que no se limitó exclusivamente al turismo internacional, también al interno.
El Programa las Víctimas contra las Violencias comenzó mediante la sensibilización de los operadores expertos en migraciones, para ir un paso más allá de la rutina aduanera. Así se alerta, mediante folletos y carteles: la Copa de las Américas está muy cerca. Avanzamos sensibilizando a las personas de zonas carentes donde suponemos que los niños y niñas podrían ser tentados o arrastrados por sus cuidadores.
Una diferencia clave: no se trata de Explotación Sexual Comercial solamente, sino de su infiltración en el turismo, lo que implica la oferta de nuestras criaturas para el jolgorio sexual del delincuente ocasional o sistemático.

UN LUGAR EN EL MUNDO PARA LOS CARTONEROS



POR PRIMERA VEZ, LAS COOPERATIVAS SON INCLUIDAS EN EL PROCESO DE RECOLECCION DE RESIDUOS EN LA CIUDAD.



La licitación más cara de la ciudad de Buenos Aires será para las mismas siete empresas que hoy prestan el servicio de recolección. Pero sólo recogerán los residuos húmedos. Para los reciclables se presentaron trece cooperativas de cartoneros.

Por Eduardo Videla



El negocio de la recolección de residuos en la ciudad de Buenos Aires quedaría en las mismas manos empresarias que lo gestionan hasta hoy. Las mismas siete empresas que prestan el servicio en la actualidad se asociaron en tres uniones transitorias, que hicieron ofertas por las tres zonas en que se divide la ciudad. No se presentó la empresa Covelia, que presta el servicio en varios municipios del conurbano y había mostrado interés en esta licitación, mediante la compra del pliego. Por primera vez, el régimen de higiene urbana contemplará la separación domiciliaria de residuos: mientras las empresas recogerán los húmedos (u orgánicos), cooperativas de cartoneros se ocuparán de los secos o reciclables. Trece organizaciones de recuperadores se presentaron al concurso que, también por primera vez, los incorporará formalmente al sistema. Su participación, además, contribuirá a disminuir el volumen de residuos a enterrar en rellenos sanitarios y a cumplir, en alguna medida, con la Ley de Basura Cero. Mientras la gestión de los húmedos demandará un presupuesto de casi 2000 millones de pesos anuales, para los cartoneros están previstos unos 110 millones de pesos.
El contrato para la recolección de residuos en la ciudad venció en febrero del año pasado y desde entonces el gobierno viene renegociando prórrogas con las empresas prestadoras. El nuevo contrato será por cuatro años, prorrogable por uno más, tanto para las empresas como para las cooperativas. El proceso licitatorio se inició en abril del año pasado, con la publicación del pliego, e incluyó una audiencia pública a fines de julio. Ayer se realizó la apertura de los sobres con la oferta técnica presentada por las empresas. El proceso de análisis de las propuestas llevará no menos de cinco meses, tras lo cual se cotejarán las ofertas económicas. Se estima que la adjudicación se hará antes de fin de año, y la puesta en marcha del nuevo contrato no será antes de marzo de 2012. Salvo que el partido que gobierna la ciudad no resulte ganador. “En ese caso, se le consultará al candidato vencedor y será él quien decida”, aseguró a Página/12 el ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli.
A diferencia del actual contrato prorrogado, la ciudad no estará dividida en cinco zonas (más un área testigo gestionada por el Estado), sino en tres más una. Las zonas están delineadas de acuerdo con la división geográfica de las comunas (ver mapa). También fueron tres las UTE que se presentaron: la que conforman Cliba (Benito Roggio) y Aesa; la que integran Impsa (Pescarmona), Emepa y Transportes Olivos, y la tercera, en la que se asociaron Ashira SA y Martin y Martin.
La UTE del grupo Roggio y la de Pescarmona presentaron ofertas para las tres zonas, mientras que el tercer consorcio sólo se postuló para la zona 3, que incluye las comunas 9, 10, 11 y 15, en el oeste de la ciudad. El volumen de las propuestas convirtió en simbólico el concepto de “apertura de sobres”, ya que las ofertas de las dos primeras UTE vinieron presentadas en enormes armarios –uno de madera, el otro de metal–, con biblioratos y miles de fojas.
La empresa Covelia, cuya propiedad se atribuyó al titular de la CGT, Hugo Moyano –algo que el propio camionero rechazó–, no se presentó a la compulsa. El hecho fue destacado en los comunicados oficiales y mereció un texto de la empresa, en el que advierte que fue “obligada” a desistir de participar.
La ceremonia se llevó a cabo en el primer piso del Centro Cultural General San Martín. Más abajo, en el entrepiso de ese mismo edificio, se llevaba a cabo en forma simultánea la apertura de los sobres con las propuestas de las cooperativas de cartoneros. No era una licitación pública, sino un concurso en el que participaron trece cooperativas. Cinco de ellas ya tenían derechos adquiridos sobre zonas en las que actualmente prestan servicio y deben validar esos derechos con su propuesta técnica. El resto de la superficie de la ciudad se dividió en doce zonas, sobre las que presentaron ofertas las cooperativas. De acuerdo con el pliego de condiciones, cada organización no podrá gestionar más de dos zonas.
Las organizaciones históricas que se presentaron al concurso son las cooperativas El Ceibo, El Alamo, Del Oeste, Amanecer de los Cartoneros (Movimiento de Trabajadores Excluidos) y Recuperadores Urbanos del Oeste. A todas se les respetan las áreas de trabajo actuales, según el acuerdo al que arribaron antes del llamado a concurso. Las nuevas cooperativas son Cartoneros del Sur, Madreselvas, Alelí, Por Siempre Unidos, Trabajo y Dignidad, El Trébol, Baires Cero y Primavera. Sólo una de las zonas concursadas no recibió ofertas de las organizaciones.
¿Cómo funcionará el nuevo sistema de recolección de residuos? Los vecinos y los grandes generadores deberán separar la basura en origen: por un lado los húmedos y por otro, los secos. La ciudad estará ciento por ciento contenerizada, es decir que las bolsas con residuos húmedos serán depositadas en contenedores y recogidos por los camiones.
En cuanto a los reciclables, serán recogidos puerta a puerta por las cooperativas, en días previamente determinados. Esos materiales luego serán vendidos por los propios cartoneros o bien entregados a los centros verdes, donde se hará la clasificación. La venta del material será la principal fuente de ingreso de los recuperadores.
La convocatoria al concurso de recuperadores urbanos se basa en el principio de la inclusión: el presupuesto contemplado para la gestión prevé la afiliación a una obra social, un seguro contra accidentes y los camiones para transportar los materiales recolectados.
“Buscamos un cambio de paradigma. Para eso llamamos a una audiencia pública de donde sacamos muchas propuestas que fueron incluidas en el pliego”, destacó Santilli, al finalizar la apertura de sobres.
Por su parte, el diputado Eduardo Epszteyn consideró “auspicioso” el avance de la licitación, aunque advirtió que “resulta sumamente extraño que se presenten solamente las mismas empresas que prestan el servicio en la actualidad”.

"LOS PAÍSES CON SINDICATOS FUERTES TIENEN MENOS DESIGUALDAD"



Adam Przeworski es uno de los más reconocidos politólogos contemporáneos que estudian los sistemas democráticos en Latinoamérica y Europa del Este. Su preocupación central son los mecanismos que poseen los ciudadanos para fiscalizar a sus gobernantes. Aquí, el investigador debate sobre el significado actual de la democracia, sus límites, los conflictos, sus actores. El papel de los gobiernos en América latina.


Por Natalia Aruguete


–En su libro ¿Qué esperar de la democracia?, usted plantea que la democracia no se caracteriza por la igualdad y que, además, no fue creada por “demócratas”. ¿Cómo conceptualiza la idea de democracia en la actualidad?
–Para mí, la democracia es un sistema que constituye un terreno de conflictos, que se pueden resolver de manera pacífica y con libertad. Eso es la democracia. No es algo que, en sí mismo, genera igualdad. Es un campo de luchas organizadas, que crean incentivos a las fuerzas políticas para obedecer las reglas. Cuando la democracia funciona, procesa varios conflictos en paz y sin violar demasiado la libertad.
–¿A una democracia que no ha sido capaz de resolver las desigualdades socioeconómicas le es posible generar igualdades políticas?
–El mecanismo político más igualitario es, después de todo, el de las elecciones. Otros mecanismos de competencia política son aún más desiguales que las elecciones. Porque los recursos económicos y los recursos organizacionales e ideológicos juegan un papel más importante. Por eso, creo que la instancia de elecciones es el mecanismo más igualitario. Aunque no creo que puedan ser completamente igualitarias, porque en una sociedad desigual –desde el punto de vista social y económico–, el dinero siempre encuentra modos de infiltrarse en la política.
–¿En qué sentido?
–En una sociedad de mercado, en la cual existe desigualdad social y económica, siempre habrá algún nivel de desigualdad política. Quizá los países donde hay menos desigualdad son aquellos que tienen sindicatos fuertes, donde la clase obrera está organizada en un sindicato que tiene recursos, que tiene sus diarios y sus instituciones. Hablo, sobre todo, de los países escandinavos, donde los sindicatos tienen mucho peso frente a las empresas. En otros países hay un grado de desigualdad política inevitable.
–¿Con la institucionalidad y el poder de los sindicatos como actor político alcanza para lograr una real igualdad en el terreno político?
–A partir de la Primera Guerra Mundial, en Europa Occidental se armó algo que se llamó “el compromiso de clase”. El compromiso de clase consistía en que los obreros organizados en sindicatos no empujaban sus acciones hacia demandas salariales o de otro tipo al límite. Es decir, no utilizaban totalmente su poder monopolístico en el mercado, porque sabían (pensaban) que mientras la propiedad de medios de producción fuera privada y que las decisiones de inversión las tomaban las empresas, entonces los sindicatos sabían que los salarios de hoy día constituyen un costo en la inversión y, por ende, en el empleo y los salarios de mañana. Un país en Europa en el que no hubo huelgas entre 1936 y 1978 fue Suecia. Porque los sindicatos eran muy fuertes.
–¿Por qué los sindicatos suecos no hicieron medidas de fuerza siendo tan fuertes? ¿Acaso la huelga no era un mecanismo de presión?
–Tenían poder y calculaban sacar lo que era óptimo para ellos. Y esto era un compromiso de clase. En el período que va entre los años ‘50 y los ‘80 fue característico que los aumentos de salarios siguiesen los aumentos de productividad, en una relación de uno a uno. Esto se agotó con el neoliberalismo. Yo creo que ese conflicto de clase habilitó la democracia.
–Con la llegada del neoliberalismo, a partir de la crisis del Estado en los años ’80, la flexibilización que se instaló en el sector laboral conllevó un debilitamiento del sindicalismo en su sentido tradicional. ¿Qué características debe tener el actor que reivindique los derechos de los trabajadores en el nuevo escenario de relaciones laborales precarizadas?
–Creo que esta pregunta no tiene una respuesta general. Porque aunque los sindicatos en los países escandinavos no son esencialmente lo que eran, y si bien el sistema de negociación salarial no es exactamente lo que era –en el sentido de que se descentralizó y aumentó la desigualdad–, sin embargo, los sindicatos tienen peso en esos países. Por otro lado, en países como Estados Unidos, Ronald Reagan los destruyó en el ’82. Había una huelga de los controladores de tránsito aéreo, y él echó a todos los huelguistas. Margaret Thatcher también destruyó a los sindicatos en dos años, el número de afiliados cayó a la mitad, entre 1979 y 1981.
–Menciona dos casos muy paradigmáticos, pero ¿qué sucede en el resto de las sociedades?
–Salvo en algunos países, no hay una fuerza organizada que se pueda contraponer al poder de las grandes empresas. Los movimientos u ONG son “fuercitas” (usa el término como diminutivo de “fuerzas”). La lucha se fragmentó. Un movimiento lucha por esto, otra OGN lucha por esto otro... ya no hay una fuerza centralizada y poderosa, que agrupe al 90 por ciento de los empleados.
–Usted mencionó las elecciones como el momento de mayor igualdad política, pero entre elección y elección pasa mucho tiempo, ¿por qué los sistemas democráticos no han generado mecanismos de accountability en los períodos entre elecciones?
–Un aspecto de la cuestión es el diseño institucional de los sistemas democráticos. Hay una herencia histórica que siempre me llama la atención. Yo creo que una parte de la sensación de impotencia política es que no tenemos instituciones para hacer accountable. La burocracia está en falta, es decir, las organizaciones públicas que ofrecen estos servicios. Para esto no tenemos mecanismos. Imagina que los maestros no van a la escuela, que los dineros de la jubilación no llegan, que la policía toma coimas, ¿qué puede hacer uno?
–¿Qué cree usted que puede hacer uno?
–Puede votar contra los representantes que deben controlar las cúpulas de la burocracia que, a su vez, controla los rangos más bajos de la burocracia. Es una cadena muy larga que no funciona. Hoy es en la calle que se da la accountable. Este diseño se debe al hecho de que cuando se formaron las instituciones representativas modernas no había democracia. El gobierno no ofrecía servicios.
–¿Qué caso podría mencionar como ejemplo de instituciones representativas sin democracia?
–El gobierno norteamericano, en 1789, tenía 4500 empleados. Ahora, cualquier barrio de Buenos Aires tiene 4500 empleados. Había un poco de discusión en la Convención Norteamericana sobre la posibilidad de controlar la República y, de vez en cuando, aparecían intentos de hacerlo. Una investigadora chilena ha trabajado sobre los intentos en América latina de crear este tipo de mecanismos de control local sobre la burocracia local, pero las sociedades no han desarrollado ese aspecto. Creo que mucho del sentido de impotencia proviene de este diseño.
–¿Usted cree que es una limitación estructural de la democracia?
–No. Creo que eso sí requiere reformas. Y el lenguaje de participación está abusado por muchos gobiernos y, en lugar de pensar cómo habilitar a la gente para que pueda controlar el Estado, se lo hace desde arriba. A mí me huele sospechoso cuando un gobernante dice “aumentamos la participación”. Pero este aspecto está dentro de mi lista de reformas factibles.
–¿Qué grado de efectividad tiene la participación en la calle en términos de ejercer una accountability que tenga estabilidad y se pueda mantener en el tiempo?
–No es tan fácil. La calle es algo costoso, muchas veces peligroso y puede llevar a cosas muy desagradables, como lo que pasó acá con las tomas (N. de la R.: se refiere a los episodios de diciembre). Creo que todos los gobiernos temen la calle porque es la posibilidad de rompimiento del orden público, es algo que todos los gobiernos tienen que tomar en cuenta. Y siempre surgen negociaciones tratando de debilitar o calmar a la gente en la calle. Están fuera del marco institucional, pero son efectivas.
–¿Por qué cree que no son los mejores mecanismos?
–Duran menos, son menos estables. Se pueden calmar ahora y luego no hacer nada. Y son peligrosas porque pueden generar una espiral de violencia. Ningún gobierno puede tolerar un desorden que dure. Norberto Lechner, un investigador alemán-chileno, en su análisis sobre la caída de Allende, su primera conclusión fue que ningún gobierno puede tolerar un desorden cotidiano. Entonces, en un primer momento, los gobiernos tienen la tentación de reprimir. Una vez que el gobierno reprime, otra parte responde con violencia y se arma algo muy feo que puede desbordar.
–Teniendo en cuenta que usted estuvo en Buenos Aires durante los episodios de las tomas de distintos predios, ¿cuál es su evaluación sobre cómo se dio este proceso?
–Yo no sé si en este caso la democracia es lo decisivo. Aparece el fenómeno. En el caso de cualquier gobierno, las estrategias son las mismas. Un gobierno democrático tiene que preocuparse de las elecciones y quizás algunos de los disturbios son promovidos pensando en las elecciones. Sin embargo, ¿qué hacer? ¿Conceder y reprimir? ¿Reprimir y conceder? Creo que es una respuesta general, no depende de que el gobierno sea o no democrático. En China, se estima que hay entre 4000 y 5000 disturbios públicos por año, y los chinos no tienen un método y una institución para resolver estos asuntos, deben resolver uno por uno. En algunos casos, conceden y nada más. En otros casos, reprimen y nada más. Sin embargo, tienen que manejarlo caso por caso. Por eso yo creo que el gobierno chino está caminando sobre una piedra minada, que un día va a estallar. Tienen suerte de que el país es grande y estos disturbios son bastante aislados. Sin embargo, si un día se arma una ola, van a tener problemas. Pero estos problemas no tienen una receta general.
–Y en el caso de Buenos Aires, ¿cómo evaluó el manejo que las autoridades hicieron de las tomas, teniendo en cuenta que había diferencias entre el gobierno nacional y el porteño, respecto de cómo resolver esta cuestión?
–A mí me impresionó que, al final, en el caso de estas tomas, el gobierno nacional, es decir, la presidenta (Cristina Fernández) lo manejó bastante bien. Yo detecto un idioma muy machista en algunos análisis y comentarios políticos. Y me impresionó que ella no entró en la trampa.
–¿Cuál trampa?
–En el sentido de pensar: yo soy mujer, me acusan de débil, entonces voy a entrar y pegar con todo. No hizo eso. Lo manejó pacientemente.
–Y además, puso a una mujer en el Ministerio de Seguridad.
–Exactamente. Eso me impresionó.
–Las políticas de estabilización restrictivas y regresivas que se están implementando en algunos países de Europa, en el marco de la crisis mundial, ¿cree que afectan en algún grado a las democracias?
–No. Yo creía hace unos años y sigo creyendo –aunque debo advertir que algunos colegas no piensan igual– que esta crisis va a aumentar la intensidad de los conflictos y que, en realidad, por primera vez en 30 años, ahora se están dando conflictos de clases en Europa. Creo que la dimensión principal que tienen estos conflictos es que son de clase, son conflictos distributivos y de clase, como los que se daban en los años ‘20 y comienzos de los ‘30. Sin embargo, no me imagino que esto incida sobre la dimensión democrática. No me imagino. Yo creo que en Europa, la democracia es como la naturaleza. No es algo que se pueda cuestionar o pensar en alternativas. Es algo de facto. Está ahí.
–¿Pero es una democracia con qué características? Si esta crisis hace aflorar conflictos de clase que remiten a cien años atrás, ¿se puede hablar de una democracia que ha madurado?
–Esto no sólo lo creo sino que lo sé, porque tengo datos sistemáticos: lo que cambió en los últimos cuarenta años es que los gobiernos pierden elecciones. Antes era muy raro que los gobiernos perdieran elecciones. Viene un gobierno y después otro de distinto signo político. En algún sentido, esto hace que la gente siga creyendo que la democracia es un mecanismo que permite controlar (a los gobiernos). Muchas veces se decepcionan, se desencantan. Sin embargo, siguen creyendo. Votan a un gobierno en el que creen, aparece el desencanto, votan al partido contrario. Es una muestra de que la alternancia en el gobierno es mucho más intensa de lo que era hace cincuenta años. Esto es un cambio, es una madurez de la democracia. Porque nadie piensa que el cambio de gobierno es algo peligroso. Todo el mundo piensa que es natural. Es el instrumento democrático que tenemos.
–Usted menciona en uno de sus trabajos que las prescripciones neoliberales de los años ‘90 debilitaron las democracias en América latina. ¿Cree que hubo algún grado de madurez en estas democracias, a partir de la recuperación de las distintas crisis que estallaron en la región?
–América latina es difícil de analizar. Creo que en Argentina, Chile, Uruguay o Brasil, las instituciones democráticas funcionan tan bien como pueden funcionar. Pienso que funcionan mejor que en Estados Unidos, pero también, que funcionan mejor que en varios países europeos. El hecho de que Luiz Inácio Lula de Silva haya podido ganar elecciones en Brasil demuestra que las instituciones democráticas son fuertísimas. Ahora, en Brasil hay movimientitos feos, fascistas. Sin embargo, eso era impensable. O pensar que Michelle Bachelet haya podido ser presidenta en Chile... con los antecedentes de ese país, no de clase sino de represión y de idiosincrasia. Esto indica que estas democracias funcionan.
–¿Y el caso argentino, cómo lo ve?
–Aun con la crisis que hubo en Argentina en el 2001, que fue una crisis profunda a nivel económico, social y político, donde hubo cinco o seis presidentes en cuestión de días, sin embargo todos fueron seleccionados obedeciendo a las reglas institucionales. Nunca se agotó la institucionalidad. Y eso para mí es una demostración de que la democracia funciona. Respecto de la administración de las elecciones, creo que en Brasil o Chile el sistema funciona mucho mejor que en los Estados Unidos.
–Si seguimos en el orden de “lo impensable” en países de América latina, como usted ejemplificó, tal vez era más impensable que un señor como Evo Morales lograra ser presidente en un país como Bolivia, donde antes había funcionarios que, por caso, hablaban en inglés.
–También.
–¿Eso para usted entra dentro del orden de lo democrático? Porque no lo nombró junto con los otros casos de países democráticos de América latina.
–Sí. Claramente. La elección de Evo Morales es una revolución democrática. Es un sistema fuerte. Claramente es conflictivo, varias veces ha llegado al punto de estallar. Y, de hecho, estallaron conflictos violentos, con los movimientos secesionistas. Y con todo, es un sistema que funciona.
–¿Hasta qué punto es posible lograr una distribución más progresiva y equitativa, una mayor igualdad socioeconómica y un mayor sentido de participación democrática mediante los mecanismos institucionales-representativos? ¿O es necesario recurrir a acciones más radicales?
–Creo que en el caso boliviano, la entrada de las organizaciones indígenas en la escena política fue un hecho revolucionario, y varias de las reformas que implementaron tienen un impacto sobre la distribución económica y el status social. ¿Pero cuánta igualdad esto ha producido? En ese punto soy más escéptico. Si Bolivia llega a parecerse a la Argentina, será mucho. Gente pobre, sin recursos, sin poder acercarse a actividades productivas que generen ingresos decentes. Es algo difícil, porque son muchos años...

EN BUSCA DE LOS CHICOS PERDIDOS



UN PROGRAMA OFICIAL DEL MINISTERIO DE JUSTICIA BUSCA Y REVINCULA A NIñOS Y ADOLESCENTES.



El Registro Nacional de Menores Extraviadas, dependiente de la Secretaría de Derechos Humanos, desde 2003 recibió 15.641 casos de denuncias por chicos perdidos: más de la mitad fueron resueltos. La revinculación familiar y los mecanismos de contención sustitutos.


“Un chico en la calle es un chico en riesgo.” Bajo esa premisa, un grupo de trabajadores sociales, abogados, sociólogos y técnicos buscan día a día, desde la función pública, a cientos de chicos perdidos y adolescentes que abandonan sus casas por problemas familiares. El año pasado, el Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas, de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, recibió 1847 denuncias de chicos que faltaban en sus hogares, de los cuales un 56 por ciento de los casos fueron resueltos. La mayoría de las búsquedas son de adolescentes y, a su vez, mujeres. “Ningún chico se va de la casa porque quiere, sino porque esencialmente sufre un dolor emocional o físico”, explicó a Página/12 Cristina Fernández, coordinadora del programa. El organismo estatal se encarga de la recopilación y el entrecruce de información de las denuncias de chicos perdidos. No sólo registra los casos, además le pone el cuerpo a la búsqueda de los niños y adolescentes, golpeando puertas y recorriendo todo el país.
Desde pleno centro porteño se tejen las redes para encontrar a los chicos de todas las edades que día tras día faltan de sus casas. En esencia, tienen un rol de articulación entre las fiscalías, comisarías, organizaciones no gubernamentales y familias. Un sinfín de mecanismos se activan para detectar dónde están los chicos, a partir de la denuncia de las familias. Hay búsquedas que empezaron hace diez años y otras de las cuales nunca más se supo algo. Por ejemplo, el caso de Sofía Herrera, la nena que desapareció en 2008 en Tierra del Fuego, sigue abierto. “Un chico se encuentra cuando los mecanismos institucionales se ponen en marcha y funcionan ágilmente. La detección por foto es muy baja”, señaló Fernández.
La mayor cantidad de las búsquedas (72 por ciento en 2010) se enfocan en adolescentes, que huyen de sus hogares por “problemas de falta de diálogo y familiares vinculados con los problemas de rigidez de la norma de la vida familiar”, explicó Bárbara Espínola, del equipo psicosocial del registro. Esto se genera cuando las familias son un poco rígidas y no pueden ver las necesidades de los adolescentes. En ese contexto, “también hay situaciones de violencia no estructural, que aparece en la coyuntura con las crisis de adolescencia. Ellos no se sienten contenidos o escuchados”, precisó.
Las familias cuentan con asistencia jurídica. Se las orienta en cómo hacer la denuncia, ya que muchas veces, coinciden los especialistas, las fuerzas de seguridad “no quieren tomar la denuncia” y piden a las familias esperar 24 o 48 horas por si el chico regresa. Pero esto es “un mito urbano, no hay ninguna normativa que diga que la policía o un fiscal tiene que hacer esperar a la familia. Un chico en la calle puede ser víctima de delito, es un chico en riesgo”, aseguró la coordinadora del programa.
Incluso, desde el registro orienta a la familia si hacer la denuncia en la comisaría, un servicio de protección de derechos o una fiscalía. “No siempre remitimos a las comisarías, porque pensamos que a veces, adolescentes y policía es conflictivo.” El programa busca evitar la judicialización del caso hasta agotar todas las vías sociales y familiares para ubicar al chico: en casas de familiares, vecinos, amigos, el barrio. “Buscamos evitar que aparezca la policía, porque suele complicar después la revinculación del grupo familiar”, contó Fernández.
El camino de regreso a casa suele ser de reconciliación y confianza. La meta que se busca es acercar al adolescente con los padres o tutores, con el propósito de lograr una “revinculación”, aunque a veces, según advierten los especialistas, no es posible. “No necesariamente se vuelve a una situación convivencial. En caso de fallar la revinculación, se buscan mecanismos de abrigo donde el chico pueda estar contenido (un ámbito alternativo al grupo de convivencia, como familias sustitutas)”, explicó Fernández. La Ley de Protección Integral establece que los niños tienen derechos y que deben ser escuchados. “Nos metemos en la red adolescente para escucharlos y para saber lo que les está pasando. Nos contactamos por teléfono, celulares, Facebook o MSN”, contaron.
–¿Qué pasó con los chicos que hace años desaparecieron?
–Inferimos que muchos pueden estar en situación de calle. Por eso pensamos que hay que hacer un acompañamiento de ese chico para que vuelva a su casa. Desde 2003 (cuando fue creado), el registro recibió 15.641 casos de denuncias por chicos perdidos: un 85 por ciento fueron resueltos, al resto los seguimos buscando.
Por otra parte, los casos de nenes perdidos de entre 0 y 5 años (7,5 por ciento en 2010) suele ser por sustracción parental, es decir cuando padre o madre se llevan al chico. En tanto que los casos que se vinculan con la trata de personas son muy bajos: sólo un 0,45 por ciento. Los especialistas advierten que “el tránsito de un chico intrapaís no está regulado. Nadie pide documentación que acredite el parentesco. Esto favorece a la trata de niños y niñas entre las provincias”. El programa es una herramienta efectiva para la localización de los chicos, ya que centraliza, entrecruza y organiza la información que poseen los diversos organismos involucrados. Además, tiene un equipo psicosocial integrado por trabajadores sociales, sociólogos y psicólogos que realizan un seguimiento interdisciplinario de los casos.



Informe: Soledad Arréguez Manozzo.

SUCIO Y DESPROLIJO



A seis años de su muerte, cuando ya era hacía tiempo una leyenda del rock nacional, finalmente llega una biografía que reconstruye la monumental vida de Norberto Napolitano, alias Pappo, alias El Carpo. Guitarrista de Los Abuelos de la Nada, Los Gatos, Pappo’s Blues y Riff, entre otros tantos grupos que forjaron una vida de rutas, guitarras y mujeres, a la par que una obra fundamental para entender la raíz suburbana del rock argentino. Con casi cien entrevistas, Sergio Marchi (autor de una biografía de Charly García) ofrece un libro indispensable tanto para fans como para neófitos.


Por Mariano del Mazo.


En el impreciso límite de la leyenda urbana y la ficción, como corresponde a un mito de una solidez fraguada en una era en que el muro no era el de Facebook sino el de cualquier esquina de barrio, la vida de Pappo está atravesada por la contradicción y el misterio. Aquellos graffiti de principios de los ’70 en La Paternal, Flores, Floresta, con el mensaje breve y concreto de Dale Pappo (remedo local del Clapton is God de Londres) fueron los primeros tornillos y tuercas ajustadas en la construcción de un Frankenstein demasiado criollo, demasiado caricaturesco, como para ser así nomás como dicen que fue. Para algunos, un monstruo de la incorrección política; para otros, un personaje hecho de nobleza, áspero y tierno al mismo tiempo; para todos, la gran bestia rock. Pero, ¿quién fue al fin y al cabo Norberto Aníbal Napolitano?
Sin que medie ninguna efeméride redonda (nació el 10 de marzo de 1950, murió el 24 de febrero de 2005), acaban de salir dos libros: 100 veces Pappo (Ed. Norma), esto es, cien anécdotas sobre el guitarrista compiladas por los periodistas José Bellas y Fernando García o, como dice el subtítulo, Las increíbles historias del último rocker argentino, y El hombre suburbano (Ed. Planeta), una ambiciosa biografía escrita por Sergio Marchi. Si bien son trabajos de diferente aliento y naturaleza, lo que domina ambos libros es el carácter documental basado en relatos orales antes que cualquier intención analítica; un gigantesco recorrido por un anecdotario grueso que ante ciertas aberraciones convoca más a una mirada piadosa y de complicidad rocker que al cuestionamiento o la condena. Un monumento al pintoresquismo. Así es con los mitos.
El hombre suburbano contiene a 100 veces Pappo. En su rastrillaje de datos, Marchi (a la sazón, biógrafo de Charly García) se desliza por un elenco de músicos, novias y managers que apuntala, reconstruye, deforma y vuelve a apuntalar los ribetes legendarios del guapo de La Paternal desde un punto de vista pasional, al menos cariñoso, y muchas veces desenfocado: la mayoría de los testimonios están contaminados por el final de Pappo, por su muerte en la ruta, y es de esa manera cómo se superponen engañosamente frases del tipo “él siempre dijo que quería vivir hasta los 50, que nunca dejaría los fierros”, etcétera. Declaraciones con el diario del lunes publicado.
El hallazgo de Marchi es el de historias realmente ocultas bajo las capas y capas de grasa de los mamelucos del taller mecánico de los Napolitano. Un punteado no cronológico y en apariencia contradictorio podría ir desde los dolores ocasionados por su estómago perforado por una úlcera hasta sus temerarias borracheras; el peronismo duro que reflejó magistralmente en temas como “El hombre suburbano” o “Trabajando en el ferrocarril” y su amistad con el Tata Yofre, el Corcho Rodríguez y otras joyas; esa pureza de postal tanguera, casi un sainete, que transmitía a partir de su núcleo familiar –la esencia italiana, los ravioli, la casa abierta, la familia numerosa, la madre comprensiva, el padre laburante y, bueno, la hermana mayor maternal y estudiosa y hasta un perro, Cactus– y sus derrapes por el jet set de Punta del Este; su condición de figura del rock argentino y su penar en 1987 por Los Angeles donde tuvo que trabajar de carpintero y mecánico para comer. Y más. Un paladín de la clase marginada por el mismo rock argentino made in Plaza Francia que coló su vozarrón en el corazón de la farándula cholula y que enterneció a una audiencia de tevé masiva en el cañoncito de Pol-ka Carola Casini, audiencia que poco antes había empezado a escudriñarlo a través de “Mi vieja”, su participación en el programa de Tato Bores, una canción de coyuntura craneada por Sebastián Borensztein que Pappo detestaba. Adrián Suar vio el filo de lo que el personaje proyectaba y diseñó un papel a su medida, casi un reality.
En fin, el tipo que violó, o casi, a una chica de 14 años que después fue su novia, el tipo que desfiguró de una piña a Lucas Martí, podía ser todo ternura y embelesar a la mismísima Martha Argerich en un extraño Año Nuevo de 1975 en Londres: por una serie de coincidencias, Pappo terminó en una mesa larga en la casa del pianista clásico Alberto Portugheis, hermano del pionero del rock nacional Isa Portugheis. Pappo e Isa improvisaron después un blues de media hora “mientras Argerich los escuchaba con atención, recostada en una cama”, cuenta Marchi. “Dio la impresión de que ese blues improvisado le había gustado.”
Esta clase de reconstrucción son las perlas que se imponen por sobre un derrotero por momentos redundante de “pedos, cabaret y groupies”. La palabra pedo aquí habrá que tomarla en su doble acepción, flatulencia y borrachera, y se enmarca en un tono muy Marcelo Tinelli que llega a límites insospechados como el duelo que tuvo con la Mona Jiménez para ver “quién la tenía más grande”. Va textual del libro:
–Mona, me dijeron que la tenés muy grande. ¿Es verdad? –preguntó El Carpo.
–Seeee, así dicen –contestó el cuartetero.
–Te apuesto 100 dólares a que la mía es más larga.
–Si vos querés perder...
Quedaron solamente los varones y procedieron a la medición. Pappo, que había sido el de la apuesta, tuvo que tomar el primer turno, y mostró lo suyo, que era algo de considerables dimensiones de acuerdo a diversos testigos. El séquito de La Mona comenzó a reírse.
–Ay negrito –le dijo La Mona–. Por ser vos, esta vez no te voy a cobrar.
Pappo no pudo creer lo que vio. Y se declaró perdedor de aquella apuesta. Entre risas, todos fueron a ver el show de La Mona, que contó con Pappo como invitado especial.



La “respiración” del libro, tal vez en sintonía con la vida de Pappo, se debate entre lo que Andrés Calamaro llamó el spinaltapismo (Spinal Tap fue la película de Rob Reiner que narró magistralmente el patetismo de las estrellas de rock) y la cultura popular más profunda, genuina y brutal que conlleva nuestro querido y meandroso rock. Porque si por momentos esa respiración, ese ritmo, abruma como un viaje de egresados a Bariloche, una despedida de soltero o alguna otra calamidad por el estilo, oculto debajo de estas historias mínimas y máximas late un artista formidable. Un músico enorme que no necesitaba la mano redentora de B. B. King para ser quien fue. Es cierto que el profuso anecdotario es insoslayable y de algún modo completa la obra y sirve para galvanizar el mito, pero el genio ya estaba definido en los primeros cuatro discos de Pappo’s Blues o, si se quiere, en las dos primeras grabaciones en las que cantó temas propios: “La estación” y “Nunca lo sabrán”. ¿Cómo un hijo de inmigrantes con más conocimiento de bujes y rulemanes que de música popular lograba tanta solidez compositiva, tanta cohesión poética, tanta destreza instrumental? A Pappo lo salvó su inmensa curiosidad y ambición. Sin ser hippie, se camufló en el ambiente de Plaza Francia y alrededores para aprender (él veía en los collares del símbolo de la paz el isotipo de Mercedes-Benz); orejeó el lirismo de Pipo Lernoud y después el de Javier Martínez y Luis Alberto Spinetta; escuchó con rigor los discos de Cream y de Jimi Hendrix; aprendió yeites de Claudio Gabis y cada vez que pudo, con mucho dinero o nada, viajó por Europa y los Estados Unidos en plan de bohemia, conquista y búsqueda de información.
Ahora que está canonizado, no hay que olvidar que en los ’70 Pappo representó, digamos, la pata en la fuente de un rock bien pensante aún en su contracultura. Lo de él era “rock cuadrado”, “rock cabeza” se diría ahora. En el desprecio, que incluía una poderosa dosis de descalificación clasista, se agigantaban la erudición de Charly García (los arreglos vocales del último Sui Generis o de Porsuigieco, el sinfonismo de La Máquina de Hacer Pájaros), la lírica de Spinetta (en su arista más heavy con Pescado Rabioso o más porteña y jazzera con Invisible y Jade), el compromiso y la apertura rítmica de León Gieco, la actualización sonora de Raúl Porchetto, etcétera. Pappo se fue fortaleciendo con una propuesta monolítica de rock y blues: el público de los márgenes, los desangelados del Rodrigazo, advertían que “Siempre es lo mismo, nena”, “Fiesta cervezal”, “Sucio y desprolijo”, “Tren de las 16” o “Trabajando en el ferrocarril”, tenían más que ver con sus vidas rotas que una nota de divulgación ecológica del Expreso Imaginario sobre cómo lograr humus en el jardín de tu casa. A su vez, la lírica intuitiva de Pappo alcanzaba en aquellos años niveles sorprendentes, tal vez por la ausencia de tics intelectuales y de toda forma contaminante. En un notable texto de vindicación poética escrito por el periodista Pablo Schanton, publicado en la revista La Mano en 2008 e incluido en su totalidad en 100 veces Pappo, luego de citar la extraordinaria frase “No soy quién para ser / todo lo que soy” (del tema “Algo ha cambiado” del disco Pappo’s Blues I), se lee: “Aparenta decir una pavada, pero en el contexto de una experiencia alucinógena cobra un sentido ontológico, algo parecido a darse cuenta en un desayuno de que Ser no es sólo una marca de yogur. El Lernoud más whitmaniano seguro que envidia esa compleja simpleza de Pappo”.
Esos años, esos primeros discos, fueron los cimientos exclusivamente musicales del mito. Un repertorio sin artificios. Hay otros, extraartísticos, que sirven para diferenciarlo del lote de mártires del rock argentino. Si bien de casi todos –Tanguito, Miguel Abuelo, Luca Prodan y Federico Moura– se puede aplicar esa frase oblicua y algo turra que es “murió en su ley”, el caso de la leyenda Pappo está abonada por una condición argentinísima, que el tango reflejó extendidamente: su relación con la madre y con el barrio. Ocurrió con Gardel, el Abasto y doña Berta; ocurrió con Sandro, el sur (Valentín Alsina y Banfield) y Nina; ocurrió con Pappo, La Paternal y Angelita. Es cierto que viajó, vivió, formó bandas e intentó la legitimación en los Estados Unidos e Inglaterra, pero siempre volvía: su casa de Artigas y Camarones fue el Aleph donde diseñó la truca de la adolescencia eterna. Esa clase de lealtad, galvanizada por Troilo en su célebre poema que empieza “dicen que me fui de mi barrio; pero cuándo, si siempre estoy llegando”, es uno de los soportes ideológicos más imperturbables de las murgas, las hinchadas de fútbol y el rock chabón. Y, particularmente, de Pappo: la casa, el taller, la vieja.
Pappo merecía una biografía; ya la tiene. Entre la revelación de aspectos inverosímiles (el día que tocó para el padre Mugica en la Villa 31 desde el techo de una casilla con Spinetta en el bajo y Pomo en batería, por caso) y el relato de las maratones de cabaret, drogas, fierros, riñas y alcohol, El hombre suburbano vuelve a poner en la palestra las idas y vueltas y los círculos de un hombre que pagó con su cuerpo las contradicciones del mismo género que enalteció: el rock. Entre aristas poco difundidas (la muerte de un hermano, su casamiento en 1977, un hijo que no llegó a nacer) y tópicos más clásicos como la violencia alrededor de Riff o los celos artísticos con Jaf, el libro tiene ritmo, data, se lee como una larga cronología comentada y, al pasar, opera como un relato de la mutación del rock argentino en rock nacional: es decir, de ser ghetto perseguido a ocupar el centro del poder. La parábola de Pappo es clara: aunque apolítico, en los ’70 fue junto a Billy Bond y otros una manifestación asépticamente peronista; en los ’90, como Charly, se dejó cautivar por el menemismo más rancio.
En 100 veces Pappo se reconstruyen unos diálogos que marcan su compromiso político:
En 1995, al día siguiente de la votación que determinó la segunda presidencia de Menem, Pappo almorzaba con Alvaro Villagra y el técnico asistente, “Manza” Esaín. En pleno mastique, le pregunta a “Manza”:
–¿Vos a quién votaste?
–A Bordón.
Ahora mirando a Villagra, suelta:
–¿No ves que es un pelotudo?
A Manza, de nuevo:
–A ver, decime: ¿con qué presidente volvió la Fórmula 1? ¿Y con qué presidente vinieron los Rolling Stones?
Este héroe de la clase trabajadora que fue ovacionado en el Madison Square Garden se quejaba poco antes de su muerte de que nadie lo reconocía como artista, de que la Argentina era un país injusto. “Mucha leyenda, pero los discos no se venden”, decía amargamente. Aspiraba a resurgir con Buscando un amor, el disco que le produjo el Corcho Rodríguez. Ansiaba que ocurriera un déjà vu del suceso desatado en 1992 con Blues local, álbum que a través de “Mi vieja” lo transversalizó, lo rescató de cierto olvido y lo elevó a un muñeco Jack de sí mismo, apto para todo público.
En una de las últimas entrevistas dijo que el blues era un buen género para envejecer. No pudo ser: jugando en la ruta con su hijo Luciano se pegó el palo con la moto.
Entonces se dijo, se escribió, se repitió hasta el cansancio la frase ladina: que murió en su ley.
Pappo no tenía ley.
Todos los fragmentos de estas páginas están tomados de Pappo. El hombre suburbano de Sergio Marchi.

ADIÓS 45 RPM



Por Eduardo Fabregat




A veces sucede que noticias que terminan teniendo enorme peso específico pasan casi inadvertidas. Como quien no quiere la cosa, como quien deja caer una simple data burocrática, esta semana el sello Mercury informó que deja de fabricar singles en CD y vinilo, que ahora sólo editará las “canciones sueltas” en formato digital. El hecho representa unas cuantas paradojas, la primera de las cuales tiene que ver con eso que tanto excita a los ejecutivos de las discográficas: es precisamente Mercury la compañía que ostenta el record de singles vendidos, por “Candle in the Wind ’97”, la canción de Elton John que superó los 40 millones de unidades e ingresó al Libro Guinness. Lejanos, dorados tiempos: según lo indicado por el subsello de Universal, el simple se vende cada vez menos, y de ahora en más sólo se editarán simples “físicos” en casos “muy excepcionales” y, fundamentalmente, “cuando estén garantizados los beneficios”.
Es una síntesis bien ajustada. Cada vez más, la industria musical quiere todo garantizado, y así se ha metido en callejones sin salida. Pero la decisión, que de acuerdo con el estado de las cosas pronto podría ser imitada por otras compañías, llega curiosamente en un momento de revalidación del single. Desde su aparición en 1945 y hasta fines de los ’60, el “sencillo” fue una de las armas más rentables, no sólo por su uso en fonolas y cabinas de discos sino por su tremenda penetración en todas las capas del público consumidor, desde el que debía juntar las monedas para comprarse un disquito hasta el que coleccionaba los 45 RPM con fruición y los utilizaba como guía para adquirir el álbum completo.
En los ’70, la explosión del rock, la aparición de grupos que pensaban sus discos no sólo como un paquete de canciones sino como una unidad conceptual, llevó a que el single perdiera un poco de protagonismo. Pero nunca dejó de ser un pilar de ventas. Sobre todo en países de economía inestable como la Argentina, el rito del disquito tuvo con qué sostenerse. Fue, también, el origen de una tiranía que se extiende hasta hoy, aquí y en el mundo: cuando el juego entre las radios y las discográficas le dio al single la etiqueta “de difusión”, las cosas en la música se pusieron algo... burocráticas. Basta prender la radio, hacer zapping y encontrar la misma canción del disco más reciente del artista X para entender cuán nocivo puede ser un formato en esencia valioso.
Está claro que la desaparición del soporte está lejos de significar la desaparición del formato: la revolución digital, las transformaciones que ha producido en el modelo de negocios hacen del single una variable de enorme vitalidad. El ocaso del compact disc hace que los músicos se planteen un nuevo uso de la canción; hace poco, en el Suplemento NO, Sebastián Carreras explicó por qué su banda Entre Ríos se despide del soporte con Era. No es que Carreras vaya a dejar de hacer canciones, pero sí descubrió que ya no tiene mayor sentido perder tiempo y energía en un envase que usa cada vez menos gente.
Curioso rulo el que ha hecho el consumo de música: hace apenas quince años, todos estábamos terminando de pasar nuestras colecciones de vinilo a CD. Pronto comenzaron las reediciones remasterizadas, y las reediciones remasterizadas con bonus track, y las reediciones remasterizadas Especial Aniversario. Todo mientras la lectora de CD languidece, los archivos digitales vienen con el plus multimedia y hasta el download, con la aparición del sistema “nube” que permite escuchar canciones a distancia, empieza a dejar de ser una costumbre. Los músicos siguen planteándose el álbum, pero la realidad insiste en llevarles la contra.
En un futuro no tan lejano, será difícil explicar ciertas manías del melómano. Con el concepto de álbum diluido por el random y el objeto palpable convertido en pieza de museo, con la naturalización de la música envasada en el artículo que realmente la industria quiere vender (“¡comprá el nuevo celular Sandanga X38 con cuatro canciones, dos remixes y acceso a material exclusivo en el sitio de Shakira!”), transmitir la extrañeza sonora de equivocarse y poner un simple de 45 revoluciones por minuto a 33 1/3 se parecerá a lo que significó a mediados de los ’90 el “automático” que hacía caer los discos en el plato del Wincofón. Todo se construye y se destruye tan rápidamente, que no queda más remedio que sonreír.