domingo, 11 de abril de 2010

APOCALIPSIS YA


Por qué alientan una ruptura institucional. El ex presidente, la diputada y el periodista son la cara visible de intereses que buscan instalar la idea de un gobierno terminal. Oportunismo, ideología y especulación electoral.


Así lo expresó Nicolás Maquiavelo, en El Príncipe: “Es necesario que un príncipe que se quiera mantener aprenda a no ser bueno, y a utilizar esa capacidad según la necesidad”. En su análisis, donde la concepción del Estado se confunde con el dominio de quien lo comanda –un esfumado que persiste hasta nuestros días–, el secretario florentino apuntó a la virtud y la habilidad para doblegar las rachas de la mala fortuna. Con provocación: palabras más, palabras menos, Maquiavelo aseguró que el fin justifica los medios. Desde entonces, su revelación se aplicó aquí y allá. Y no sólo a los príncipes (o gobernantes), sino a todos los jugadores de la política. También en el ámbito local, donde hoy prevalece una peculiaridad: gran parte del arco anti K cabalga detrás de un objetivo común –vencer al matrimonio pingüino– aun cuando ello implique asestar un golpe difícil de superar. Así, vestida con elegancia o como un cachivache, la brutalidad argentina camina en la cornisa de la crispación institucional y lleva nombre, apellido e intereses bien definidos.

Dijo Elisa Carrió, días atrás: “Se viene el tiempo final de los Kirchner”. La profecía que expresó la titular de la Coalición Cívica –luego del discurso de Cristina Fernández ante la Asamblea Legislativa– tuvo su contraparte en la acción. Con una denuncia penal contra la Presidenta –presentada por la diputada Patricia Bullrich en el juzgado federal a cargo de Sergio Torres– y un pedido de intervención de la Organización de los Estados Americanos –“por incumplimiento de la carta democrática interamericana”–, Carrió avanzó contra CFK acusándola de “gobernar de facto”. Una calificación que el diputado demócrata Omar De Marchi acompañó para pedir el juicio político de la mandataria y el legislador lilito Horacio Piemonte, que integra la Comisión de Juicio Político de la Cámara baja, reforzó al declarar que “la Presidenta está cometiendo un delito al desconocer un fallo judicial, lo que la hace pasible de juicio político”.

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