lunes, 31 de agosto de 2009

COMIENZA LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


En la mañana del 1 de septiembre de 1939 el ejército alemán invadió Polonia y el 3 de septiembre Gran Bretaña y Francia declaraban la guerra a Alemania. Veinte años después de la firma de los tratados de paz que dieron por concluida la Primera Guerra Mundial, comenzó otra guerra destinada a resolver todas las tensiones que el comunismo, los fascismos y las democracias habían generado en los años anteriores. El estallido de la guerra en 1939 puso fin a lo que el historiador Edward H. Carr llamó "la crisis de veinte años" e hizo realidad los peores augurios. En 1941, la guerra europea se convirtió en mundial. El catálogo de destrucción humana que resultó de ese largo conflicto de seis años nunca se había visto en la historia.


Aunque algunas explicaciones sobre sus causas se centran exclusivamente en Hitler y en la Alemania nazi, en el período que transcurrió entre 1933 y 1939, para obtener una fotografía completa debe rastrearse en los trastornos producidos por la Primera Guerra Mundial. Al final de esa contienda, el mapa político de Europa sufrió una profunda transformación, con el derrumbe de algunos de los grandes imperios y el surgimiento de nuevos países. De esa guerra salieron también el comunismo y el fascismo. Al tiempo que pasó entre el final de esa primera guerra y el comienzo de la segunda lo llamamos período de entreguerras, como si la paz hubiera sido la norma, pero en realidad en esa "crisis de veinte años" hubo algunas guerras pequeñas entre Estados europeos, revoluciones y contrarrevoluciones muy violentas y varias guerras civiles.


La caída de los viejos imperios continentales fue seguida de la creación de media docena de nuevos Estados en Europa, basados supuestamente en los principios de la nacionalidad, pero con el problema heredado e irresuelto de minorías nacionales dentro y fuera de sus fronteras. Todos ellos, salvo Checoslovaquia, se enfrentaron a grandes dificultades para encontrar una alternativa estable al derrumbe de ese orden social representado por las monarquías. Esa construcción de nuevos Estados llegó además en un momento de amenaza revolucionaria y disturbios sociales.


La toma del poder por los bolcheviques en Rusia en octubre de 1917 tuvo importantes repercusiones en Europa. En 1918 hubo revoluciones abortadas en Austria y Alemania, a las que siguieron varios intentos de insurrecciones obreras. Un antiguo socialdemócrata, Béla Kun, estableció durante seis meses de 1919 una República soviética en Hungría, echada abajo por los terratenientes y por el ejercito rumano. Italia, en esos dos primeros años de posguerra, presenció numerosas ocupaciones de tierras y de fábricas. Esa oleada de revueltas acabó en todos los casos en derrota, aplastadas por las fuerzas del orden, pero asustó a la burguesía y contribuyó a generar un potente sentimiento contrarrevolucionario que movilizó a las clases conservadoras en defensa de la propiedad, el orden y la religión.


El movimiento contrarrevolucionario, antiliberal y antisocialista se manifestó muy pronto en Italia, durante la profunda crisis posbélica que sacudió a ese país entre 1919 y 1922, se consolidó a través de dictaduras derechistas y militares en varios países europeos y culminó con la subida al poder de Hitler en Alemania en 1933. Los datos que muestran el retroceso democrático y el camino hacia la dictadura resultan concluyentes. En 1920, todos los Estados europeos, excepto dos, la Rusia bolchevique y la Hungría del dictador derechista Horthy, podían definirse como democracias o sistemas parlamentarios restringidos. A comienzos de 1939, más de la mitad, incluida España, habían sucumbido ante dictaduras.


Durante un tiempo, sobre todo en los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, analistas e historiadores echaron la culpa de todos esos males, y del estallido de la guerra, a la fragilidad de la paz sellada en Versalles y a los dirigentes de las democracias que intentaron "apaciguar" a Hitler, en vez de parar su insaciable apetito. El problema empezaba en Alemania, donde amplios e importantes sectores de la población no aceptaron la derrota ni el tratado de paz que la sancionó, y continuaba en otros países como Polonia o Checoslovaquia, que albergaban millones de hablantes de alemán que, con la desintegración del Imperio Habsburgo, habían perdido poder político y económico. Como les recordaban los grupos ultranacionalistas, ahora eran minorías en nuevos Estados dominados por grupos o razas inferiores.


Francia fue la única potencia victoriosa que trató de contener a Alemania en el marco de la paz de Versalles. Estados Unidos rechazó esos acuerdos y cualquier tipo de compromiso político con las luchas por el poder en Europa. Italia, sobre todo después de la llegada al poder de Mussolini, quería cambiar también esos acuerdos que no le habían otorgado colonias en África, y marcaba su propia agenda de expansión en el Mediterráneo. En cuanto a Gran Bretaña, su prioridad no estaba en el continente sino en el fortalecimiento de su imperio colonial y en la recuperación del comercio. Francia, por lo tanto, trabajaba para que Alemania cumpliera con los términos del tratado y Gran Bretaña buscaba la conciliación y la revisión de lo que consideraba un acuerdo demasiado injusto para los países vencidos. Esa diferencia dejó a Gran Bretaña y Francia en constante disputa y a Alemania dispuesta a sacar partido de la división.


Pese a todas esas dificultades, a las tensiones sociales y a las divisiones ideológicas, el orden internacional creado por la paz de Versalles sobrevivió una década sin serios incidentes. Todo cambió con la crisis económica de 1929, el surgimiento de la Unión Soviética como un poder militar e industrial bajo Stalin y la designación de Hitler como canciller alemán en enero de 1933. La incapacidad del orden capitalista liberal para evitar el desastre económico hizo crecer el extremismo político, el nacionalismo violento y la hostilidad al sistema parlamentario.


Las políticas de rearme emprendidas por los principales países europeos desde comienzos de esa década crearon un clima de incertidumbre y crisis que redujo la seguridad internacional. La Unión Soviética inició un programa masivo de modernización militar e industrial que la colocaría a la cabeza del poder militar durante las siguientes décadas. Por las mismas fechas, los nazis, con Hitler al frente, se comprometieron a echar abajo los acuerdos de Versalles y devolver a Alemania su dominio. La Italia de Mussolini siguió el mismo camino y su economía estuvo supeditada cada vez más a la preparación de la guerra. Francia y Gran Bretaña comenzaron el rearme en 1934 y lo aceleraron desde 1936. El comercio mundial de armas se duplicó desde 1932 a 1937. Las estadísticas alemanas revelaban que el gasto en armas en 1934 se había disparado y que el porcentaje del presupuesto alemán dedicado al ejército pasó, en los dos primeros años de Hitler en el poder, del 10% al 21%. Según Richard Overy, "el sentimiento popular antibélico de los años veinte dio paso gradualmente al reconocimiento de que una gran guerra era de nuevo muy posible".


Importantes eslabones en esa escalada a una nueva guerra mundial fueron la conquista japonesa de Manchuria en septiembre de 1931, la invasión italiana de Abisinia en octubre de 1935 y la intervención de las potencias fascistas y de la Unión Soviética en la guerra civil española. En apenas tres años, de 1935 a 1938, Hitler subvirtió el orden internacional que, pactado por los vencedores de la Primera Guerra Mundial, había intentado prevenir que Alemania se convirtiera de nuevo en una amenaza para la paz en Europa. El Tratado de Versalles impuso notables restricciones al poderío militar alemán. En 1935, la región del Sarre volvió a ser alemana después de que una mayoría de la población así lo decidiera en un plebiscito. En marzo de 1936, Hitler ordenó a las tropas alemanas reocupar Renania, una zona desmilitarizada desde 1919, y exactamente dos años después, el ejército nazi entraba en Viena, inaugurando el Anschluss, la unión de Austria y Alemania.


La Liga de Naciones, la organización internacional creada en París en 1919 para vigilar la seguridad colectiva, la resolución de las disputas y el desarme, fue incapaz de prevenir y castigar esas agresiones, mientras que los gobernantes británicos y franceses, hombres como Neville Chamberlain o Pierre Laval, pusieron en marcha la llamada "política de apaciguamiento", consistente en evitar una nueva guerra a costa de aceptar las demandas revisionistas de las dictaduras fascistas. Hitler percibió esa actitud como un claro signo de debilidad y, así las cosas, siempre prefirió lograr sus objetivos con acciones militares antes que enzarzarse en discusiones diplomáticas multilaterales.


Esa debilidad llegó a su punto más alto el 29 de septiembre de 1938, en Munich, cuando Neville Chamberlain y Edouard Daladier aceptaron la entrega de los territorios de los Sudetes a Alemania. El sacrificio de Checoslovaquia tampoco frenó las ambiciones expansionistas nazis y Hitler interpretó que Gran Bretaña y Francia le habían dado luz verde para extenderse por el este.


Cuado no había pasado ni un mes desde el acuerdo de Munich, Hitler ordenó a sus fuerzas armadas que se prepararan para la "liquidación pacífica" de lo que quedaba de Checoslovaquia. A mediados de marzo de 1939, las tropas alemanas entraban en Praga y Hitler planeó lanzar una guerra de castigo contra Polonia. Sólo la Unión Soviética, con fuertes intereses en esa zona, podía oponerse y para que eso no ocurriera, Hitler firmó con Stalin el 23 de agosto un pacto de no agresión entre enemigos ideológicos. Unos días después, la invasión de Polonia convenció a las potencias democráticas que la colisión era preferible al derrumbe definitivo de la seguridad europea.


La crisis del orden social, de la economía, del sistema internacional, se iba a resolver mediante las armas, en una guerra total, sin barreras entre soldados y civiles, que puso la ciencia y la industria al servicio de la eliminación del contrario. Un grupo de criminales que consideraba la guerra como una opción aceptable en política exterior se hizo con el poder y puso contra las cuerdas a políticos parlamentarios educados en el diálogo y la negociación. Y la brutal realidad que salió de sus decisiones fueron los asesinatos, la tortura y los campos de concentración. Hitler provocó la guerra, pero ésta fue también posible por la incapacidad de los gobernantes demócratas para comprender la violencia desatada por el nacionalismo moderno y el conflicto ideológico.

EL DELITO AMERICANO (A)


Por Indio Solari



1- Vemos el vinagre que brota del culo y se deposita en una servilleta pringosa. Miserias a que nos tienen acostumbrados los ojos. Y un abanico desconsolado de clientes sosteniendo modernos globos de feria. Pesados, con el triperío lleno. Y chicos contentos de que les cuelgue y zigzaguee. ¡Qué lujo! Puliéndose la "jeringa" con dos dedos. Temerosos de la cremallera del pantalón leopardo. Lavándose el cuerito. Quitándose el olor rancio que dejó la cloaca del camarero. El del culito de neón encendido, subrayado con una anchoa. El colega inoxidable que propone caminar pesado. El de los porros y la pistola de cocaína para romper todo.


El que lía el chocolate sonámbulo y golpea al camarero de estúpida risa de conejo. Ninfas que esnifan con la barriga inflada como un calamar.


2- Como un instrumento más de la extravagancia, el palco enfrenta a una multitud quieta como un grabado.Fantasmas miserables parecidos a jovencitos, soplan flautas panzonas como pipas de opio. Trombas jorobadas y columnas de tambores son ejecutadas por niños emocionalmente quebrados y enfundados en gabanes.


Muñequitas greñosas y castañuelas desesperadas. Caprichos infantiles ciegos por la droga. Silbidos revueltos, estridentes, de frases telescópicas arrancados a la agonía del siglo. Guitarras húmedas de fiebre y delirio alzando el anfiteatro en el aire con estruendos rabiosos.


Música epiléptica, lacerante. Concertantes de mirada feroz. Payasitos pálidos mirando el espacio íntimo con sus pupilas muertas. Un drama musical apropiado para este mundo.


3- HOY -"EL SEXO CON LOS MUÑECOS MARCONI"- HOY. -¡Mirá!- gime Nuria cambiando de postura, cerrando y abriendo espasmódicamente su tapado. Moviendo las caderas y el bajo vientre como si empujara a un fantasma. El Padre Marconi la libera de ropas y descubre la bestia entre sus muslos. Ataca con todos los músculos. Habla en voz baja, con las pupilas lejanas, aliento ritmado y a la deriva. Se sumerge sin vacilaciones en la espalda amplia y lechosa de Nuria. Ella busca aire como una medusa palpitante. Llora en voz alta, se queja en un tono que comienza a arrancar la medula del Padre Marconi. Las piernas flaquean. Labios contra labios turbados. La carne dura estalla pegada al vientre y vuelve a su puesto entre las piernas abiertas. El chupa la pelambre húmeda con gemidos borrachos. Ella se arquea caliente como una fragua. Aletea. Ofrece las ancas, las abre con sus dedos y recibe los asaltos apretando los dientes. Gruñe, se sacude en olas furiosas de placer. Maúlla partida en dos. Ulula perdida, se marea. Ronronea enloquecida. Ahora se buscan las bocas y se apoyan en el telón.


El la muerde y la obliga a doblarse obediente, descendiendo la lengua lentamente por los muslos. Nuria expone su hendidura a los sacudones. Él da órdenes locas con su sexo en la mano y los párpados movedizos. Ella traga con avidez el producto de la tensa hipnosis. Lanza un silbido agudo que concluye en un suspiro. Con esto, se enciende como una lamparita y se desmaya. Con los últimos proyectiles, el Padre Marconi se derrite y estalla el aplauso.


4- ¡Desnúdense rápidamente! Ustedes son los únicos donantes (¡Ah-Ah!) Con ustedes haremos fortunas genéticas. Raza superior y hambre rusa para todos. Polvos etilistas de plástico irrompible en una caja fuerte que cría (heladamente) a nuestros muchachitos. Nuestros galguitos que producirán doscientos millones de espermatozoides diarios. Precisiones, mediciones, curvas. Bomboncitos ovulares empaquetados en satén. Piececitos rubios exudando olores profilácticos. Coladas de oro y secos S.O.S. desde el Banco de Identidades.


Luego todo se arreglará con carmín y coloretes. Carnets de charol para las mamitas que son un gran bocadillo. ¡Que pantorrilas! ¡Que cotoneos! Atletas que se agachan y son cogidas in vitro. Las toallas dejan entrever los primeros fideos de mucosos de gran clase. Preciosos, maliciosos, negocios.


5- Soy el trifantástico de moderno peinado tecno. Cargado de matarratas, de veneno frívolo. Mi pelo cambia de acuerdo a la indiferencia. Vestido de cuerina verde eléctrico, bailo cada noche y me transformo en un manjar exótico para los perdidos. Uso drogas rococó que sientan bien a mi belleza marciana. Y peluqueros llorones y anfetas. Y mucha cadenita malvada para que muerdan los labios ardientes que besan mi nuez de Adán. Pero nada de mulas freak ni nada de caspa. Me gusta lo bueno y me cago de romántico. Vivo hoy y cambio de pellejo como las víboras. Cosméticos astrales me ponen a plomo en un video narcisista. Me montan en películas futuristas como la doncella ofrecida a la ciencia ficción. Una lánguida monada bisexual, llena de marcas, autómata y viciosa. Un americano melancólico y cansado de sí mismo.Blindado, teatral e ingenioso.

LOS CHICOS DE LA CALLE, LOS MÁS DESPROTEGIDOS


La presencia de chicos que viven en las calles parece causar indiferencia en varios sectores de la sociedad, donde la situación pasó a formar parte del aspecto cotidiano de la ciudad.


La mendicidad, el cirujeo y la venta ambulante son algunas de las actividades diarias que muchos menores practican, solos, juntos con sus pares o acompañados por algún adulto.


En la Argentina, a pesar de que no hay cifras exactas, se calcula que alrededor de 1.500.000 chicos trabajan todos los días, según la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, del Ministerio de Trabajo.


Empujados por la necesidad de sobrevivir, la cantidad de menores que mendigan por las calles aumentó considerablemente, en particular en algunas zonas, como las estaciones de trenes, subtes, el microcentro porteño y lugares de mayor actividad comercial.


Hace un tiempo, el Programa de Fortalecimiento del Circuito de Protección Integral contra toda forma de Explotación de Niños y Niñas Menores de 15 años identificó a más de 1200 chicos deambulando por la Ciudad de Buenos Aires, en las zonas de Retiro, Nueva Pompeya, Nuñez, Belgrano, Chacarita y Villa Urquiza.


Según Unicef, en su publicación Chicas y chicos en problemas, "el trabajo infantil roba al niño un tiempo irremplazable para la educación sistemática en la escuela. Y está ampliamente confirmado que la falta de una educación básica imposibilita el acceso incluso a los puestos más bajos del mercado laboral".


Pero este problema social no es sólo una cuestión del ámbito de la Capital Federal, ya que 90% de los chicos que mendigan en la Ciudad provienen de la provincia de Buenos Aires.


Según datos diseñados por las áreas de Minoridad de los municipios de Tres de Febrero, La Matanza, Morón y Moreno, junto con la Subsecretaría de Minoridad de la provincia de Buenos Aires, la edad de los menores en la vía pública oscila entre los 4 y 17 años, observándose la presencia de grupos de hermanos o jóvenes madres con sus bebes. Muchos provienen de zonas marginadas del conurbano y duermen en las estaciones ferroviarias en "condiciones deplorables".


Es en especial preocupante la situación en los distritos por los que atraviesa la línea ferroviaria del oeste de T.B.A. (ex Sarmiento) que une la plaza Miserere, en el barrio porteño de Once, con la localidad bonaerense de Moreno en su tramo urbano, para continuar por línea no electrificada hasta Mercedes.


Las provincias del interior también sufren el problema de los chicos de la calle, donde los menores emigran a los centros urbanos en busca de mejores condiciones de vida.


La educación, una adecuada calidad de vida y un lugar donde vivir que no sea la calle son derechos que tienen todos los ciudadanos. Esta necesidad requiere respuestas y soluciones urgentes por parte de las autoridades, en especial cuando los más desprotegidos son los niños.

domingo, 30 de agosto de 2009

LEÓNIDAS PROAÑO, OBISPO DE LOS INDIOS DE ECUADOR


A la edad de 78 años falleció Monseñor LEONIDAS EDUARDO PROAÑO VILLALBA (1910-1988), Pastor y Profeta de la Nueva evangelización en Latinoamérica, verdadero cristiano que vivió para servir y sirvió para vivir con los más pobres, discriminados y olvidados por la sociedad: los indígenas. Ellos lo llamaban cariñosamente "TAITA OBISPO", Papá Obispo, por que supo con sencillez acercarse, caminar y aprender de ellos al compartir la Palabra y el Pan. Nació el 29 de enero de 1910 en San Antonio de Ibarra, provincia de Imbabura. Allí, en el corazón de la provincia con un alto porcentaje de población indígena del Ecuador, en el contacto con la realidad de sus gentes, fue descubriendo el llamado del Señor para dedicar su vida al servicio de los más pobres, denunciando su opresión y anunciándoles la Buena Nueva del Evangelio.


Ingresó al Seminario Mayor de Quito buscando responder libremente al optar por el Ministerio de los Presbíteros, para llegar a ser voz de los sin voz. En Ibarra fundó el semanario La Verdad con el lema "La Verdad os hará libres". En 1941 fundó la CARDIJN, organización social, librería e imprenta al servicio de los jóvenes obreros, tal como nos cuenta su amigo el sacerdote Carlos Suárez Veintimilla: "La JOC nos permitió, a Leonidas y a mí , vivir una experiencia fecunda e inolvidable. Juntos buscamos a los muchachos. Pasamos muchas noches conversando con ellos, comentando el Evangelio, haciendo con ellos, visitas-que eran verdaderas visitas de amigos-al Señor Sacramentado. Presentando dramas en los pueblos. Realizando semanas de estudio y congresos. Caminando con ellos, y ascendiendo a las montañas. Durmiendo bajo la misma tela de carpa o bajo la luz tranquila de las estrellas. Viviendo con ellos sus problemas, sus angustias y sus esperanzas". El 18 de marzo de 1954, es consagrado Obispo para la Diócesis de Bolívar, que comprendía las provincias de Chimborazo y Bolívar. El 29 de marzo hace su entrada en la capital del Chimborazo y en "Cuatro Esquinas", un sencillo campesino rompe el protocolo y antes que baje del carro le extiende su mano y lo saluda diciendo: "Por fin, has venido, Taita Amito". Allí en Riobamba, Monseñor Proaño escucha, comparte y dialoga con gran alegría con ese pueblo esperanzado pero azotado por el egoísmo social, la mentira institucionalizada, la injusticia, la miseria y la desolación. Con este panorama empieza su práctica pastoral. Se hace el firme propósito de ir construyendo en Riobamba la Iglesia como Comunidad servidora del pueblo que la conforma para que se constituya como Pueblo de Dios y alcance su liberación integral. Por ello se dedica a conocer la Diócesis mediante visitas pastorales y va descubriendo la realidad y los problemas de las gentes, que le exigen criterios nuevos, que se van aplicando en planes concretos de acción evangelizadora, en cuya elaboración participan campesinos, sacerdotes y laicos en general. En marzo de 1962, Proaño funda las "Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador", a ejemplo de las emisoras de Sutatenza (Colombia) de Monseñor Salcedo. En 1964 dirige el Departamento de Pastoral del CELAM, promueve intensamente la "Pastoral de Conjunto", en su calidad de Presidente del nuevo Instituto de Pastoral Latinoamericana (IPLA), que por vez primera funciona en Quito.


Proaño, soñador e impulsor de la Iglesia, una Iglesia libre y liberadora, convencido profundamente de que "la voz del pueblo es la voz de Dios, y que el servicio y la disponibilidad al lado de los pobres, de los humildes y los oprimidos, para acompañarlos efectivamente en sus luchas, es un imperativo evangélico para los Obispos y los cristianos todos en su tarea de seguir y predicar a Jesucristo", amó a fuerza de presión y no le importó que lo llamaran "El Obispo rojo del Ecuador". Ante todo era un testigo y obrero de la Paz, transformador de este mundo en un mundo de fraternidad, un Evangelizador para quien la Evangelización "es un despertar a la esperanza, es un ponernos en pie, es una disposición a emprender la marcha, es una adquisición de conciencia de que solos no podemos nada y que tenemos que unirnos, organizarnos, hacernos pueblo solidario, para descubrir y destruir en nosotros, en la Iglesia y en la sociedad todo aquello que corroe y desvirtúa en este mundo el Reino de Dios y la misión fundamental de Evangelizar" Monseñor Leonidas trabajó en el CELAM, fue alma de la Conferencia de Medellín, con testimonio y experiencia fue construyendo desde allí toda una Metodología Misionera, que partiendo del proyecto histórico de los indígenas fuera sacando la semilla del Evangelio sin rehuir su incidencia en lo político, pues, pensaba que: "O bien caminamos en el sentido del Evangelio, sin rehuir su incidencia en lo político, abiertamente, o bien, con el pretexto, con la fórmula de que la Iglesia no se mete en lo político contribuimos políticamente a que este sistema de dominación, de pecado, permanezca y se consolide. Y en ese caso somos traidores del Evangelio ya que el Evangelio es subversivo frente a una sociedad estructurada sobre la injusticia y la muerte". Mons. Proaño no sólo hizo la opción por la justicia y por los pobres sino que en verdad luchó por la justicia y fue pobre entre los pobres, no sólo habló de formación de comunidades y evangelización liberadora sino que en su praxis pastoral organizó numerosas Comunidades de Base y mediante una Pastoral de Conjunto formó múltiples Ministros laicos, catequistas, misioneros, futuros sacerdotes, dirigentes de organizaciones populares, educadores, administradores, secretarios.... Los pueblos de América Latina han recibido la Palabra y el testimonio del Hombre, Amigo, Pastor, Profeta y servidor del Pueblo Pobre, en esta Iglesia Viva que reconoce en sus angustias y esperanzas el brazo del Señor que continúa actuando para liberar permanentemente a su Pueblo. Por ello seguros estamos que su semilla continuará dando grandes y abundantes frutos en la búsqueda de la conversión y la liberación integral, compromiso que nos involucra a todos en la Iglesia especialmente, pues, como Monseñor Proaño afirmaba: "Todos somos Iglesia y como hay una Iglesia-Poder desde el punto de vista económico y hay una Iglesia-Poder desde el punto de vista de las alianzas explícitas o tácitas con el poder político, con el poder de los gobiernos... Cuestionamos e interpelamos esta Iglesia y esta sociedad con un inmenso amor y búsqueda de conversión desde el cuestionamiento o interpelación que nace de la vivencia del Evangelio por parte de los pobres de América Latina y de otras partes del mundo. Pensamos que esta Iglesia somos nosotros. Es conmovedor escuchar a los campesinos: "Somos Iglesia". Creo que es necesario, frente a todo lo que está sucediendo, todo lo que da oportunidad de decir y vivir a los teólogos de la liberación, a los pastores y a los cristianos que estamos metidos ahí con el pueblo que sufre, todo lo que podamos decir, todos nosotros, puede ayudar en un momento dado como testimonio a dar un cambio, un viraje en la vida de la Iglesia y la sociedad". Una vez que fue aceptada su renuncia como Obispo de Riobamba, el 29 de enero de 1985, cumplidos sus 75 años de edad, fue nombrado Presidente del Departamento de Pastoral Indígena de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y aquí pudo ampliar su trabajo, contagiar a los indígenas del Ecuador de todos los sueños que nacieron en su Iglesia de Riobamba. El 12 de Agosto de 1988, entregó los Estatutos de la Fundación Pueblo Indio del Ecuador a cinco miembro s del organismo rector de la vida de esta institución: el pleno. Cinco personas de las más variadas experiencias humanas fueron escogidas para llevar adelante el trabajo de la Fundación, con el espíritu de su fundador, tratando de prolongar su obra en medio del Pueblo Indio. Pocos días antes de morir suscribió su testamento en el que luego de un hermoso credo explicita su opción por la pobreza y por los pobres y como muestra de su amor a los pobres y sobre todo a los indígenas hace constar su voluntad de constituir la Fundación Pueblo Indio del Ecuador y el Centro de Formación de Misioneras Indígenas del Ecuador, con el encargo de llevar adelante el Plan Nacional de Pastoral Indígena que lo fue elaborando a lo largo de dos años con los aportes de los indígenas de varios pueblos y nacionalidades, diversas organizaciones, y de ministerios eclesiales... El amanecer del 31 de Agosto de 1988, le arrancó el último suspiro, sin quejas, sin estertores se durmió en los brazos del Señor a quien amó apasionadamente.

LOS CENTROS DE ATENCIÓN A DROGADICTOS NO DAN ABASTO


En la Argentina, unas 50.000 personas al año buscan tratarse por su adicción a las drogas pero no lo consiguen, según estimaciones oficiales. No es que les falte fuerza de voluntad a la hora de iniciar un tratamiento. Tampoco que desconozcan -ellos y sus familias- que en sus casos el consumo de sustancias es problemático. La cuestión es más elemental: a la enorme mayoría el sistema de salud los rechaza por falta de capacidad. Los centros de tratamientos son insuficientes", aseguró Carlos Damín, jefe de Toxicología del Hospital Fernández y consultor del Comité Científico Asesor en Materia de Control del Tráfico Ilícito de Estupefacientes creado por el Gobierno Nacional. Y agregó: "En algunos lugares, como no los pueden atender, les dicen que vuelvan en 20 días para hacer la admisión. Pero al adicto hay que atenderlo en el momento o se los pierde". Esta semana, tras el histórico fallo que dejó sin efecto la criminalización de la tenencia de drogas para consumo personal, el juez de la Corte Suprema de Justicia Carlos Fayt reclamó públicamente que el Estado destine más dinero a las "entidades intermedias" que contienen y tratan a adictos a las drogas. "No hay camas en ningún hospital para adictos", se quejó el ministro. "La capacidad de todo el sistema es insuficiente, pero creo que lo más acuciante es la falta de camas: a un paciente que requiere internación difícilmente se le pueda encontrar un tratamiento alternativo", explicó Rafael Arteaga, psicoanalista y subjefe del Servicio de Prevención del Centro Nacional de Reeducación Social (Cenareso). El Observatorio de Drogas de la Secretaría de Programación para la Prevención de Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) acaba de elaborar un censo nacional de centros de tratamiento. De acuerdo al relevamiento, en todo el país hay 592 sitios públicos y privados en los que se atiende a "pacientes con problemas de abuso de sustancias psicoactivas".El censo también estableció que todo el sistema cuenta con 2.980 camas para internación y que el 71,9 por ciento de los centros ofrecen tratamiento ambulatorio. Lo que el estudio no determinó, ni siquiera de manera aproximada, fue qué cantidad de pacientes con problemas de adicción por año puede atender el sistema. En el organismo evitaron reconocer con todas las letras que la capacidad de atención en el país sea insuficiente. "La demanda no estaría satisfecha", se limitaron a contestar.Pero en FONGA, la federación que nuclea a 70 ONGs que administran centros de rehabilitación, no tuvieron problemas en admitir lo que asoma como evidente. "Hay poca cantidad de centros para la demanda que hay", afirmó Rubén González, presidente de FONGA. González es director del Centro Juvenil Esperanza, una institución que cuenta con 28 camas para internación. "Están todas ocupadas, no entra ni un alfiler. Se va un paciente y enseguida tengo a otro que ocupa su lugar", contó González. Carlos Souza, de la Fundación Aylén, coincidió: "No se da abasto para cubrir toda la demanda.


Además, los subsidios que paga el Sedronar son como una gota en el océano".El Sedronar no atiende directamente a las personas con problemas de adicción sino que los deriva a diferentes centros. Y a esas instituciones les paga un subsidio por cada paciente. En julio pasado el organismo pagó subsidios a 620 personas, según informó Carlos Vizzotti, director de Asistencia del Sedronar. El organismo paga los tratamientos de los mayores de 18 años que estén documentados y no tengan cobertura social. La Subsecretaría de Atención a las Adicciones bonaerense, por su parte, informó que atiende a "más de 10.200 pacientes por mes por tratamientos de consumo de sustancias". La Ciudad maneja tres centros de tratamiento (Casa Flores, Casa Puerto y Casa Faro), en los que en el primer semestre de este año se atendieron a 574 personas. Y en el Centro Nacional de Reeducación Social (CENARESO, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación) se trata a unas 160 personas por mes en los servicios de tratamiento ambulatorio y en el del centro de día. Ese centro cuenta además con 70 camas para internación. El viernes pasado estaban todas ocupadas.En los hospitales públicos de la Ciudad los servicios de tratamientos para adictos son prácticamente inexistentes, según reconoció el doctor Damín. "Y más escasos aún son, sobretodo, en el área de desintoxicación: esto solamente se hace en el Fernández", añadió. En ese hospital tienen una flamante sala con 10 camas de capacidad para tratar a consumidores de drogas con graves problemas de adicción que necesiten internación. Sonará incoherente, pero es cierto: la sala está cerrada con llave desde el año pasado. Damín está a la espera de que el Ministerio de Salud autorice su funcionamiento.

MAFALDA YA TIENEN SU ESCULTURA


Sentada en un banco, Mafalda sonríe y observa a su autor, Quino, “muy emocionado y tan abrumado” que no sabe qué decir sobre la nueva escultura de su personaje emplazada este domingo en Defensa y Chile, a pocos metros de su antigua casa.“Claro, siempre me costó hablar por eso me dediqué a dibujar. Igual hay mucha gente que no sabe qué decir y lo mismo gana elecciones”, dijo Quino en el acto realizado para homenajearlo, organizado por el Programa Puertas del Bicentenario del Gobierno de la Ciudad.La escultura de Mafalda fue realizada por el artista Pablo Irrgang. Quino también recibió la primera de 200 medallas del Bicentenario que se entregarán a otras personalidades e instituciones del país y que fueron obra del artista plástico Antonio Pujía.Como último reconocimiento, en la puerta del edificio de su antigua casa en la calle Chile 371, se descubrió una placa con la leyenda “Aquí vivió Mafalda”. Sus colegas Miguel Rep, Carlos Garaycochea y Hermenegildo Sábat estuvieron presentes y destacaron la importancia de la obra del autor de Mafalda.Quino “es de esos personajes que nos dicen que somos mejores que la vida que llevamos”, describió Carlos Ares, coordinador del Programa Puertas del Bicentenario y concluyó, “mirándonos en su ejemplo podemos ser un poco mejores todos, como ciudadanos y como sociedad”.

30 DE AGOSTO, DÍA INTERNACIONAL DEL DETENIDO DESAPARECIDO


Integrantes de organizaciones de Derechos Humanos y familiares de desaparecidos de la última dictadura militar conmemoraron este domingo 30 de agosto el Día Internacional del Detenido-Desaparecido con actos en el Parque de la Memoria, ubicado en la Costanera Norte de la Ciudad de Buenos Aires. Los asistentes recorrieron el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado, que cuenta hasta el momento con los nombres de unas 9.000 personas.María Adela Antokoletz, hija de María Adela Gard de Antokoletz, la fundadora de Madres de Plaza de Mayo, y hermana de Daniel, desaparecido en noviembre de 1976, dijo que "hoy es un día especial, porque celebramos la vida y recordamos a las víctimas del terrorismo de Estado, la mayoría detenidos-desaparecidos".Antokoletz, integrante de la Federación Latinoamericana de la Asociación de Familiares de Desaparecidos, señaló que "en este monumento faltan nombres, porque según consta en los documentos de los represores, son más de 30.000 las personas desaparecidas, y es tarea de todos inscribir sus nombres"."Hoy homenajeamos a los detenidos-desaparecidos, que quienes sembraron sus ideas por una sociedad con justicia, libertad y amor", señaló Antokoletz al inicio del acto. Por su parte, Horacio Pietragalla Corti, nieto recuperado el 30 de abril de 2003, recordó el momento en el cual recuperó su identidad.


"Conocí a mi viejo hace seis años, su vida, y la clase de persona que era, gracias a compañeros vivos que permitieron reconstruir nuestra historia", recordó.Su padre, Horacio Miguel Pietragalla fue asesinado el 8 de noviembre de 1975, mientras que su madre Liliana Corti fue secuestrada el 5 de agosto de 1976 en su casa de Villa Adelina y asesinada ese mismo día. "Mi padre tenía los ideales de los jóvenes de la época", rememoró . La integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Enriqueta Maroni, sostuvo que “los detenidos-desparecidos fueron militantes políticos y sociales y nosotros no negamos su militancia y entregaron su vida porque sabían que estaban en peligro pero no conocían el horror”."Rechazamos las declaraciones del asesino y torturador Videla cuando decía que los desaparecidos no son, no están, porque sí son y sí están y tienen identidad", remarcó Maroni, madre de Juan Patricio Maroni y María Beatriz Maroni y suegra de Carlos Rincón, quienes fueron secuestrados el 5 de abril de 1977 .En el final del acto fueron arrojadas flores al Río de la Plata y se homenajeó al ex embajador de Francia, Bernard Kessedjian, promotor de la aprobación por parte de la Organización de Naciones Unidas (ONU) de la Convención Internacional de Protección de todas las personas contra la Desaparición Forzada.

LA CALIFORNIA ARGENTINA


Por Osvaldo Soriano


Ahí va Hipólito Bouchard, viento en popa y cañones limpios, a arrasar la California donde no están todavía el Hollywood del cine ni el Sillicon Valley de las computadoras. Lleva como excusa la flamante bandera argentina que ha hecho reconocer en Kameha-Meha, aunque los oficiales de su estado mayor se llamen Cornet, Oliver, John van Burgen, Greyssa, Harris, Borgues, Douglas, Shipre y Miller. El comandante de la infantería, José María Piris, y el aspirante Tomás Espora son de los pocos criollos a bordo. Entre los marineros de la Argentina" y la "Chacabuco" van decenas de maleantes recogidos en los puertos del Asia, 30 hawaianos comprados al rey de Sandwich, casi un centenar de gauchos mareados y diez gatos embarcados en Karakakowa para combatir las ratas y pestes.Al terrible Bouchard, como a todos los marinos, lo preocupa la indisciplina: sabe que algunos de los desertores que habían sublevado la Chacabuco" en Valparaíso se han refugiado en la isla de Atoy y quiere darles un escarmiento. Manda a José María Piris que se adelante a bordo de una fragata de los Estados Unidos e intime al rey que protege a los rebeldes. Antes de partir, los piratas norteamericanos, que roban cañones y los revenden, dan una fiesta a la oficialidad de las Provincias Unidas: corre el alcohol, se desatan las lenguas y un irlandés con pata de palo comenta, orgulloso, la intención argentina de bombardear la California. El capitán de los piratas anota: en la bodega lleva doce cañones recién robados, y se adelanta con la noticia a Monterrey -la capital de California-, podrávenderlos a cinco veces su precio. El rey de Atoy no sabe donde quedan las Provincias Unidas, nunca oyó hablar de la nacionalidad argentina y teme una represalia española. Piris lo amenaza con la cólera del infierno, y el rey, por las dudas, hace capturar a los sublevados entre los que se encuentra el cabecilla. El comandante duerme en la playa y cuando divisa los barcos de Bouchard se hace conducir el bote para dar la buena nueva.El francés desconfía: en la entrevista con el rey comunica la sentencia de muerte para los asilados en Atoy y trata, como en Karakakowa, de hacer reconocer la soberanía argentina. El rey se insolenta y dice, muy orondo, que los prisioneros se le han escapado."Comprometidos así la justicia y el honor del pabellón que tremolaba en mi buque, fue necesario apelar a la fuerza", cuenta Bouchard en sus Memorias. En realidad, basta con amagar. El rey manda un emisario a parlamentar a la "Argentina" y lleva a los prisioneros a la playa. Bouchard baja, arrogante y triunfal, les lee la sentencia y ahí nomás fusila a un tal Griffiths, cabecilla del amotinamiento. A los otros los conduce al barco y les hace dar "doce docenas de azotes". El 22 de diciembre de 1818 llega a las costas de Monterrey sin saber que los norteamericanos han armado la fortaleza a precio vil. Bouchard traza su plan: pone 200 hombres de refuerzo en la corbeta "Chacabuco", les hace enarbolar una engañosa bandera de los Estados Unidos y la manda al frente a las ordenes de William (o Guillermo) Shipre. Ya nadie recuerda la letra del Himno Nacional y Shipre hace cantar cualquier cosaantes de ir al ataque.


Están calentándose los pechos cuando advierten que cesa el viento y la "Chacabuco" queda a la deriva. Desde el fuerte le tiran diecisiete cañonazos y no fallan ninguno. La "Chacabuco" empieza a naufragar en medio del desbande y los gritos de los heridos. Shipre se rinde enseguida. "A los diecisiete tiros de la fortaleza tuve el dolor de ver arriar la bandera de la patria".Todo es desolación y sangre en la "Chacabuco" pero Bouchard no quiere pasar vergüenza en Buenos Aires. Las Provincias Unidas de la Revolución han autorizado a más de sesenta buques corsarios para que recorran las aguas con pabellón celeste y blanco y las presas capturadas son más de cuatrocientas. De pronto, la joven nación esta asolando los mares y las potencias empiezan a alarmarse. Todavía hoy la Constitución argentina autoriza al Congreso a otorgar patentes de corso y establecer reglamento para las presas (art. 67, inc. 22).Los pobres españoles de California no tenían un solo navío para su defensa. Bouchard ordena trasladar a los sobrevivientes de la "Chacabuco" a la "Argentina" pero abandona a los mutilados y heridos para que con sus gritos de espanto distraigan a los españoles. Al amanecer del 24, mientras en Monterrey se festeja la victoria, Bouchard comanda el desembarco con doscientos hombres armados con fusiles y picas de abordaje. Lo acompañan oficiales que no saben para quién pelean pero esperan repartirse un botín considerable. A las ocho de la mañana, después de un tiroteo, la tropa española abandona el fuerte y retrocede hacia las poblaciones. A las diez, Bouchard captura veinte piezas de artillería y con mucha pompa hace que los gauchos y los mercenarios formen en el patio mientras hace izar la bandera. Sin embargo el capitán no esta contento. Quiere que en el mundo se sepa de él, que le paguen la afrenta de la "Chacabuco".


Arenga a la tropa enardecida y la lanza sobre la población aterrorizada. Los marinos de Sandwich son implacables con la lanza y la pistola; otros tiran con fusiles y los gauchos manejan el cuchillo y el fuego a discreción. Dicen los historiadores de la Marina que Bouchard respeta a la población de origen americano y es feroz con la española. Difícil es saber cómo hizo la diferencia en el vértigo del asalto. La fortaleza es arrasada hasta los cimientos.


También el cuartel y el presidio. Las casas son incendiadas y la Nochebuena de 1818 es un vasto y horroroso infierno de llamas y lamentos. Después del pillaje, Bouchard manda guardar dos piezas de artillería de bronce para presentar en Buenos Aires con las barras de plata que encuentra en un granero.Durante seis díaz, sobre los escombros y los cadáveres, flamea la bandera argentina. Los prisioneros liberados de la cárcel ayudan a reparar la Chacabuco" mientras los soldados arman juerga sobre juerga con las aterradas viudas de España, episodios que las historias oficiales eluden con pudor. Tanto escándalo arman Bouchard y los suyos en el norte que el Departamento de Estado norteamericano -cuenta el historiador Harold Peterson- "dio instrucciones a sus agentes para que protestaran vigorosamente contra los excesos cometidos con barcos que navegaban bajo la bandera y con comisiones de Buenos Aires". Sin embargo, recién en 1821, con Rivadavia como ministro de guerra, los Estados Unidos obtendrían un decreto de revocación de las patentes de loscorsarios: "En su forma literal -dice Peterson-, este decreto representaba una entrega total a la posición por la cual Estados Unidos había luchado durante cinco años". Para entonces, Bouchard ya había quemado toda California. Después de destruir Monterrey arrasa con la misión de San Juan, con Santa Bárbara y otras poblaciones que quedan en llamas. El 25 de enero de 1819 bloquea el puerto de San Blas y ataca Acapulco de México. En Guatemala destruye Sonsonate y toma un bergantín español. En Nicaragua, por fin, se echa sobre Realejo, el principal puerto español en los mares de Sur, y se queda con cuatro buques españoles cargados con añil y cacao y 27 prisioneros. Esa fue su última hazaña. Al llegar a Valparaíso, maltrecho por el ataque de otro pirata, Bouchard reclama la gloria pero lo espera la cárcel. Lord Cochrane, corsario al servicio de Chile, lo acusa de piratería, insubordinación y crueldad con los prisioneros capturados. Bouchard argumenta: "Soy un teniente coronel del Ejército de los Andes, un vecino arraigado en la Capital, un corsario que de mi libre voluntad he entrado a los puertos de Chile con el preciso designio de auxiliar a sus expediciones". Sobre las torturas ordenadas, se defiende así: "Que se pregunte por el trato que recibieron los tripulantes chilenos del corsario chileno Maipú u otro de Buenos Aires que, luego de apresado, entró a Cádiz con la gente colgada de los penoles".


Pasa apenas cinco meses en prisión. Al salir pone sus barcos a las ordenes de San Martín y le lleva granaderos a Lima. Ya en decadencia, reblandecido por dos hijas a las que apenas había conocido, se pone a las ordenes de Perú y en 1831 se retira a una hacienda. En 1843, un mulato harto de malos tratos lo degüella de un navajazo. Es una muerte en condicional: los apólogos de la Marina, que le justifican torturas y tropelías, no consignan ese indigno final.

VIOLENCIA CON VIOLENCIA


Hoy he visto a un puñado de pibes de entre 12 y 15 años a la salida de un colegio amontonados en una riña. Me detuve y bajé del auto porque no podía creer que se estuvieran pegando con la violencia que lo hacían. Otra persona también detuvo su vehículo y bajó para intentar separarlos. No peleaban de forma normal. Lo hacían con odio, con ganas de matar al que estaba en el piso. Lo hacían con más que odio. Lo hacían como si hubiesen destapado una olla a presión de ganas viscerales de matar. Eso es violencia. Se lastimaban en una avenida muy transitada de Junín, a las once y media de la mañana y ante la vista cobarde y mezquina de algunas vecinas chusmas y unos cuantos comerciantes que miraban parados desde la puerta de sus “negocios”. Eso es más de violencia.


Hoy , en la intersección de las rutas 7 (nacional) y 65 (provincial), un grupo de veinte personas, de las denominadas, “auto convocados”, más unos diez de la Federación Agraria y de la Sociedad Rural “detuvieron”, (así lo tituló en su zócalo el Canal 10 de Junín, que es propiedad de Francisco De Narváez) , entre otros, a un camionero llamado Marcelo, oriundo de Córdoba, por transportar algo “no permitido” por los organizadores del lock out patronal agropecuario. Allí el camionero daba explicaciones a quienes le impedían hacer uso de su derecho constitucional ante la apacible mirada de dos oficiales de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Marcelo no pudo pasar. Allí siguen los organizadores de ese “control patotero forzado”. A la vera de la ruta, retrasando el normal tránsito con el pretexto de dar un folleto informativo y siendo jueces de lo que debe o no pasar por las rutas. Allí siguen. Arrogándose la representación del “interior”. Ellos. Sólo 50 personas. Eso es mucho más que violencia.Hace unos meses leí “Timote” de José Pablo Feimann. El autor, relata en forma de novela el secuestro y muerte del General Pedro Eugenio Aramburu, en manos de los Montoneros. No haré aquí una interpretación personal del hecho que casi es una carta de presentación de este grupo de jóvenes provenientes de una buena educación y con fuertes vínculos en la religión católica. No porque no la tenga, sino porque no es parte de la idea central que quiero exponer para la reflexión de los lectores. Pero cito el libro porque me quedo con un párrafo donde el autor imagina lo que Fernando Abal Medina le fundamenta a Aramburu acerca de lo que origina esa generación de jóvenes que iba a terminar con su vida. Le dice (según la imaginación de Feimann) algo así como: ¿Que esperaban ustedes y el país de una generación de jóvenes proscriptos, prohibidos y silenciados durante quince años? ¿Qué otra cosa que una salida de esta naturaleza nos han dejado? No es rebuscado que el autor piense que si a cualquier adolescente se lo priva de cosas durante un largo tiempo, el resultado sea catastrófico. Prohibir y matar. Eso es violencia extrema.Los chicos que hoy peleaban sobre Avenida Arias son hijos del neoliberalismo. Sus padres son trabajadores pobres que perdieron sus empleos mientras otros compatriotas avalaban gobiernos que los hacían viajar al Caribe. Los chicos pobres que hoy peleaban entre ellos son generación Tinelli, y están bombardeados por la discriminación y el reggaetón en la misma proporción. Los chicos que hoy intentaban provocar el mayor daño contra otro igual son producto de la indiferencia de quienes miraban parapetados detrás de sus cajas registradoras. (Una pelea más entre “negritos”). Me atrevo a preguntar lo mismo que Feimann, salvando todas las distancias que puedan imaginarse. ¿Por qué reaccionarían de otra forma que no sea con violencia? Si el 0,05% de la población de Junín más acomodada, es violenta en la ruta por la insaciable sed de dinero, y es legitimada por el apoyo republicano de una sociedad manipulada por los monopolios informativos, ¿Por qué no serían violentos esos chicos que están despojados de todo y representan al 30% de nuestra ciudad?No es tarde para intentar que esos chicos canalicen sus reclamos sin violencia contra los verdugos que le han robado la dignidad a sus familias. Quizá, quienes creemos que el actual gobierno ha tomado un rumbo correcto (aún con todos los errores de forma que podamos enumerar), sea nuestro compromiso militante, ayudar a esos chicos a identificar a sus verdaderos enemigos.Apaciguado el entrevero y aún realmente movilizado por los niveles de agresión de estos chicos, me atreví a ensayar un discurso entrecortado por gritos y puteadas. “ No arreglen las cosas a los golpes boludos!!!” “No se peleen entre ustedes, eso es lo que todo el mundo espera, que se maten entre compañeros, amigos” “Déjense de joder”. Casi nadie me escucho realmente. Fue más una necesidad de impotencia de decirlo que la oportunidad. Detrás del amontonamiento de pibes, sin embargo, dos ojitos grises me entendieron.

LOS PEREJILES



De las causas por infracción a la Ley de Estupefacientes registradas en la ciudad de Buenos Aires, en menos del uno por ciento de los casos se condenó a alguien; en menos del cinco por ciento de los casos la imputación era por tráfico de drogas, ya que la inmensa mayoría era “tenencia”. Así lo señala una investigación –presentada en el último Congreso Nacional de Sociología Jurídica–, que procesó los (escasos) datos existentes al respecto. El perfil probable del imputado por drogas puede sorprender: joven, de clase media, con estudios secundarios o superiores, con trabajo estable. Los datos no avalan la vinculación entre delito y uso de drogas: el 94 por ciento de los imputados no tenía antecedentes penales y sólo el 11 por ciento había sido detenido en ocasión de otro delito. En rigor, en la mayoría de los casos la captura obedeció “a que la policía sale a cazar consumidores para ‘hacer estadística’”, según graficó uno de los autores del estudio. Este investigador puso en duda que el reciente fallo de la Corte Suprema revierta la situación, ya que “las prácticas policiales no siguen los ritmos de las decisiones judiciales y, además, muchos jueces federales podrán seguir sosteniendo otra línea de jurisprudencia”.


El estudio –“Análisis de la aplicación de la ley 23.737 en la Ciudad Autónoma y la Provincia de Buenos Aires”– fue realizado por Alejandro Corda (docente en la Facultad de Derecho de la UBA) y Pablo Frisch (investigador en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA), en el marco de la Asociación Civil Intercambios; se presentó en el IX Congreso Nacional de Sociología Jurídica.


En dos relevamientos, que totalizan 671 causas en juzgados federales de la ciudad de Buenos Aires, “los datos se repetían”. En la ciudad de Buenos Aires, el 95 por ciento de las causas había sido iniciadas por la Policía Federal Argentina: “Un 90 por ciento por comisarías, y el cinco por ciento por divisiones especiales”, es decir, no como fruto de investigaciones judiciales. Según explica Alejandro Corda, “la policía, en la medida en que necesita ‘hacer estadística’, sale a cazar consumidores en lugares donde tiene control territorial: los policías saben en qué plazas están los pibes que se juntan a fumar porro; así se genera la ficción de una ‘lucha contra el narcotráfico’”.


Corda –que además es secretario en un juzgado federal– observó que “por más que el detenido sea sobreseído, tuvo que pasar la noche en la comisaría, le quedó registrado el antecedente y los policías de su barrio ya saben que tuvo una entrada por droga”.


Cuando las causas llegaron a los juzgados –continúa la investigación–, “el 70,1 de las imputaciones se consideró tenencia de estupefacientes para consumo personal, el 23,9 por ciento se tipificó como tenencia simple y un 4,7 por ciento como tráfico de estupefacientes”.


En cuanto al estado de las causas, “el 40,6 por ciento se habían sobreseído, el 26,9 por ciento habían sido desestimadas o archivadas, 24,9 por ciento continuaban en trámite; tres por ciento se había suspendido por ‘medida de seguridad curativa’ (tratamientos compulsivos); 0,2 por ciento, suspendidas por ‘medida de seguridad educativa’ y 0,2 por ciento por ‘probation’. Sólo el 0,7 por ciento de los casos terminó en condena.


Según uno de los relevamientos, el 94,02 por ciento de los imputados no tenía antecedentes penales, y el 97,8 por ciento no había estado nunca en la cárcel.


Más de dos tercios de los detenidos tenía menos de 30 años. El 35,7 por ciento tenía entre 21 y 30 años; el 30,7 por ciento, entre 18 y 20; el 13,5 por ciento, entre 11 y 17; el 12 por ciento, entre 31 y 40; el 3,5 por ciento, entre 41 y 50; el 2,2 por ciento, 51 años o más, y para el 2,5 por ciento no constaba la edad.


En cuanto al nivel habitacional, el 30,7 por ciento vivían en departamento y el 22,7 por ciento en casa; sólo el 6,2 por ciento de los detenidos vivían en “villas urbanas o suburbanas” y apenas el 0,5 por ciento en “casas tomadas o abandonadas”; 3,2 por ciento en hoteles o pensiones; 1,5 por ciento en inquilinatos; 1,2 por ciento en “barrios obreros”. El resto, no constaba tipo de vivienda.


Sólo el 8,5 por ciento eran “de-socupados”. El 39,9 por ciento tenía “trabajo permanente”; el 11,7 por ciento, “trabajo temporario”; el 14,7 por ciento eran “estudiantes”; el 1,1 por ciento, “amas de casa”; el 0,2 por ciento, “jubilados”, y el resto no constaba.


El 92,8 por ciento de los apresados eran varones. El 73,3 por ciento eran solteros; 15,4 por ciento, “casados o concubinos”; 2 por ciento, divorciados. El 88 por ciento eran argentinos; el 5,7 por ciento “extranjeros de países limítrofes”; el 2 por ciento, “de países no limítrofes”.


En cuanto al grado de instrucción, siete de cada 10 detenidos tenían nivel secundario completo o incompleto: el 36 por ciento, “secundario incompleto”; el 26 por ciento, “primario completo”; el 17 por ciento, “secundario completo”; 4 por ciento “terciario o universitario completo”; 4 por ciento, “terciario o universitario completo”; 2 por ciento, primario incompleto o “sin estudios”.


El 88 por ciento había sido detenido en la vía pública: los barrios con más cantidad de detenciones fueron Balvanera, Belgrano, Almagro, Flores y Palermo. El 85 por ciento “no había sido detenido en ocasión de la comisión de otro delito”; 11 por ciento “había sido detenido en ocasión de otro delito”; el resto “no constaba”. Sólo el 3 por ciento “tenía armas al momento de la detención”. Respecto de lo incautado, “el 87 por ciento era marihuana o cocaína de menos de cinco gramos; el 5,4 por ciento, entre 5 y 10 gramos; 7,6 por ciento, más de 10 gramos”.


En cuanto a la provincia de Buenos Aires –siempre según datos parciales, los únicos disponibles– “la mayoría de las detenciones se produjeron durante los meses de vacaciones y en general en plazas o playas”; al mismo tiempo, la mayoría de los imputados “se domicilia en zonas marginales, en barrios de características humildes o en zonas de villas miseria o asentamientos periféricos”; también “la mayoría tiene entre 20 y 30 años, concentrándose entre los 20 y los 23”. Y “las justificaciones utilizadas por las fueras de seguridad para la detención se encuentran cargadas de arbitrariedades”.


En el territorio bonaerense, la investigación destaca el cambio producido desde que, a fines de 2005, se traspasó la persecución de delitos de tenencia y pequeño tráfico a la provincia de Buenos Aires, quitándola del ámbito federal y dando participación a la Policía Bonaerense: se produjo “un aluvión de causas de consumidores con pocas cantidades de sustancias prohibidas”.


–¿Se modificará esta situación a partir del reciente fallo de la Corte Suprema? –.


–No creo que las prácticas policiales cambien mucho, porque están arraigadas en otras cuestiones y no siguen los ritmos de las decisiones judiciales. Uno siempre tiene la esperanza de que las fuerzas de seguridad se hagan más democráticas y respondan a los fiscales y los jueces, pero falta coordinación entre los criterios policiales y los de la Justicia –contestó Corda.


“Dentro del Poder Judicial, es posible que el fallo de la Corte incida más, pero muchos jueces federales, especialmente en el interior del país, seguirán sosteniendo otra línea jurisprudencial –estimó Corda–. Está en manos del juez decidir si la conducta del imputado ‘afectó a terceras personas’ e imponer una pena o un tratamiento compulsivo. La decisión puede apelarse y terminará primando el criterio de la Corte, pero mientras tanto la causa seguirá abierta, con los problemas que eso puede traerle al imputado, por ejemplo para conseguir trabajo.”

sábado, 29 de agosto de 2009

EL RESIDUO DE LA COCAINA


La pasta base de cocaína (paco) es un compuesto de varias sustancias, que constituyen el residuo de procesos de obtención de clorhidrato de cocaína a partir de la materia prima inicial, las hojas de coca. Contiene una pequeña proporción de cocaína, y el resto es producto de los agentes utilizados en el proceso de obtención de cocaína de alta pureza, incluyendo principalmente solventes orgánicos y ácidos, como ser tolueno, benzina, keroseno, parafina o ácido sulfúrico.


El componente altamente adictivo principal es la cocaína, pero posiblemente como consecuencia de encontrarse en pequeña proporción, los efectos son poco duraderos y obligan muchas veces a la persona que padece la dependencia, a usar varias dosis repetidamente para obtener el efecto buscado.


En efecto, un estudio reciente del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires ha encontrado que de las personas que consumen paco en un área del sur del conurbano bonaerense, el 68% lo hace a diario. De cada 10 de estas personas, 7 usan al menos 25 dosis y casi un tercio usan al menos 50 dosis al día.


El paco se fuma solo o a veces mezclado en cigarrillos de tabaco o marihuana. Los efectos son reportados generalmente por la persona dependiente como similares a los experimentados al consumir clorhidrato de cocaína, y consisten en el rápido inicio, en menos de 1 minuto, de una sensación de placer, autoconfianza y desinhibición, seguido de la extinción de esos efectos una vez que el compuesto activo desaparece de la circulación sanguínea luego de unos minutos.


Este estado puede incluir sensaciones como desesperanza, desgano, angustia y tristeza. La persona afectada experimenta por ello una alta motivación a conseguir más droga para mantener el efecto euforizante. Más adelante, con el consumo repetido y crónico pueden aparecer fenómenos de agresividad, paranoia y hasta alucinaciones.


El daño a diversos tejidos del cuerpo se debe no sólo al estimulante contenido en el paco sino también a los diversos solventes orgánicos, ácidos, y hasta la "virulana" o vidrio molidos utilizados para "estirar" la droga y hacerla más rentable para quien la comercializa.


Los blancos principales son el cerebro (donde además de los efectos mentales antes mencionados puede causar lesiones severas como atrofia o accidentes cerebrovasculares de distinta gravedad), el corazón (arritmias, infartos de miocardio), las vías respiratorias altas (nariz y garganta, donde puede producir lesiones de distinto tipo), los pulmones (mucositis, infecciones como la neumonía, y enfisema), y hasta el hígado, donde puede causar hepatitis de origen químico.

"SOMOS UN ESTORBO PARA LOS NARCOS"


Pablo Osow, está a cargo de una parroquia en Gerli donde ofrecen tratamiento a los pibes adictos y ayuda a sus familias. Los viernes a la noche sale de recorrida por las calles del barrio para rescatarlos. Críticas al pedido de mano dura.


“¡Dejate de joder con las drogas porque vas a terminar mal!”. Ésa fue la primera de las dos amenazas que le hicieron llegar los narcos de la zona de Gerli al cura Pablo Osow a fines de octubre de 2008. Fueron aprietes similares a los que recibió el lunes pasado el padre José María Di Paola, que trabaja en la Villa 21. Osow hace tres años que está a cargo de la parroquia San Pedro Armengol. “En la zona no hay villas de emergencia, es gente de clase media empobrecida. Antes los chicos consumían marihuana y cocaína, pero hace unos años ingresó el paco”, dijo el cura. Osow, junto a un equipo de profesionales, ofrece un tratamiento gratuito para los pibes que consumen drogas. También ayuda para sus familiares.


“Somos un estorbo para los traficantes”, se sinceró el cura. Luego de la primera amenaza lo volvieron a apretar. En ese caso, según el cura, fueron personas que están involucradas con los tratamientos de rehabilitación pagos. “Les sacamos clientes”, dijo.Las dos amenazas fueron transmitidas por gente vinculada con él. Pablo mantiene, como un secreto de confesión, la identidad de quienes le contaron que estaba amenazado. Hizo la denuncia en la seccional 1ª de Lanús, donde le dijeron que no había ninguna investigación de droga en la zona: “Eso es un insulto a la inteligencia y una falta de respeto”. Cuando el padre recibió las amenazas se juntó con su equipo de trabajo y analizaron la posibilidad de abandonar los tratamientos pero decidieron seguir. “Nos pareció que valía la pena, aunque sea salvar una vida”, dijo el cura.


“Se está aprovechando el dolor de las víctimas. Hay mucha gente con bronca que se trepa al vagón del pedido de mano dura. Cada vez hay más exclusión y más chicos invisibles para la sociedad. También hay una manipulación electoral muy fuerte. El niño que delinque tiene que ser tratado como lo que es, un niño”, explicó Osow y remarcó especialmente la palabra “niño”.Los viernes a la noche el cura recorre el barrio para acercarse a los chicos que consumen drogas. A veces los pibes agradecen el gesto y algunos se acercan a pedir ayuda.


“Cuando los chicos dejan de consumir, aflora el vacío y la soledad que padecen. Nos acordamos de los pibes cuando matan a alguien, pero mientras tanto son invisibles, parece que nadie los ve”, se quejó. “El Estado no les brinda una vida digna. La cadena narco: producción, consumo, administración, distribución, crece todos los días”, dijo Pablo.Tiene un blog y está por sacar su segundo disco pop“Quiero esconderme en algún lugar donde nadie me encuentre”, dijo entre risas el cura Pablo, mientras atendía por décima vez su celular en el lapso de cinco minutos. Osow tiene 36 años y nació en La Plata. Fue al colegio privado San Luis y trabajó en barrios empobrecidos del Gran La Plata. Estudió informática un año y tres filosofía. La otra pasión de Pablo es la música. “Aún la banda no tiene nombre. Soy solista, canto y toco la guitarra. Quiero conseguir algún canto bar en San Telmo para tocar”, dijo. Tiene temas propios y está por sacar su segundo disco. Su banda preferida es The Beatles. También tiene un blog donde le escribió una carta abierta a Susana Giménez en respuesta a su frase “el que mata tiene que morir”. Osow tiene como modelo a su amigo, el padre Cajade, que realizó en La Plata el Hogar de la Madre Tres Veces Admirable, para chicos de la calle. Para él, el Estado debería tomar como modelo este emprendimiento social que brinda ayuda a los chicos en situación de riesgo.

viernes, 28 de agosto de 2009

CUATROCIENTOS MIL


Son un ejército de fantasmas. No tienen educación. No tienen trabajo. No tienen abrazos. No tienen futuro. Son los empachados de hambre. Son los pibes sin calma. Mueren como moscas.


Viven como moscas. Algunos de ellos, con la cabeza rota por el paco y el alcohol, a veces matan. Sólo en ese momento se hacen visibles para el resto de la sociedad. En la provincia de Buenos Aires, según el gobernador Daniel Scioli, suman cuatrocientos mil. De esa cantera del desamparo salen “ladrones y asesinos” cada vez más pequeños. Las soluciones propuestas por la dirigencia política tienen una simpleza que espanta. “Hay que encerrarlos.” Hay que evitar que “entren por una puerta y salgan por otra”. Esas cosas dicen los que dicen que saben. Todos opinan desde lejos, como si esos chicos fuesen parte de un imprevisto proceso inmigratorio que invadió en los últimos meses el territorio nacional. Como si esos pibes no fueran el producto del deterioro social, la injusticia y la violencia. Como si no fueran nuestros y no sufrieran la falta de políticas de inclusión.Cuatrocientos mil chicos que no estudian ni trabajan.


Esa cifra, en lugar de promover un debate profundo sobre la inequidad o una declaración de emergencia social con medidas urgentes apuntadas a la infancia, sólo generó propuestas para bajar la edad de imputabilidad y reclamos de mayor dureza judicial. Un estudio realizado el año pasado por el Barómetro de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina señala que seis de cada diez niños o adolescentes viven en hogares vulnerables; tres de cada diez se desarrollan en familias que no pueden atender su salud y cuatro de cada diez están en hogares que tienen problemas para alimentarlos. Cuatrocientos mil chicos que no hacen nada de nada.


Con esa cifra es un milagro que los ataques no sean muchos más. “Nunca hubo la violencia que existe en este momento. Las calles están llenas de chicos armados, alcoholizados, drogados.


Las casas están llenas de chicos maltratados y abusados física y psicológicamente.” La frase le pertenece a Rodolfo Brizuela, desde hace catorce años juez de menores en La Matanza.


Brizuela habla por su experiencia pero también por su historia; hijo de madre soltera, cuando era niño estuvo dos años internado en un Instituto de Menores. Alguna vez contó que a la hora de llegar ya le habían pegado. Para el juez, los lugares de contención que existen en Buenos Aires son un desastre: “No están mal, están peor que mal”, y asegura que la problemática de los delitos juveniles tiene que ser abordada también como una cuestión de salud pública: “En el noventa y ocho por ciento de los casos violentos que pasan por mi juzgado está la droga”.La discusión, en lugar de ser amplia y profunda, es maniquea y tramposa. Algunos exponentes de la derecha paleolítica exigen que se trate a los pibes que delinquen como si fuesen adultos y, del otro lado, los abolicionistas de manual aseguran que no se les puede asignar ninguna responsabilidad penal a los menores. Estamos entre Blumberg y Zaffaroni. En el medio, se pueden encontrar las posturas más sensatas. Emilio García Méndez, diputado por Solidaridad e Igualdad y destacado especialista en menores y adolescentes, recordó que la Argentina es el único país de América Latina que no tiene un sistema de responsabilidad penal juvenil. En la actualidad, los menores son tratados según un decreto de la última dictadura (22278/80). Cuando tienen entre 16 y 18 años se los somete a un tratamiento tutelar que, si da resultado, habilita a que se los entreguen a sus padres, y si no funciona quedan demorados en algún instituto y se los juzga como adultos, a los 18 años, por los delitos que cometieron siendo menores. El contenido del tratamiento tutelar es un misterio, pero a la luz de los resultados se puede afirmar que para que dé resultado hay que tener dinero. Entre los 1.800 menores en custodia del Estado no hay ninguno de clase media o alta. “Un sistema de responsabilidad penal juvenil, como existe en Colombia, Ecuador o Brasil, habilita a que los chicos que cometen un delito grave –como un asesinato– se los juzgue con un debido proceso.


Es decir, con un fiscal que los acuse, un abogado que los defienda y un juez que les dicte sentencia. Con esta norma, los menores (por ejemplo de 14 a 18 años) que cometan un delito grave deben hacerse cargo ante la Justicia, pero no serán tratados como adultos”, explica García Méndez. En Brasil, por ejemplo, la responsabilidad penal va de los 12 a los 18 años, se aplican trabajos comunitarios para los delitos menores y la pena máxima de prisión es de tres años. Hay una veintena de proyectos en el Congreso que prevén algún tipo de sistema de responsabilidad penal para jóvenes que delinquen. Casi todas las bancadas políticas presentaron alguno. Los proyectos existen, pero no se tratan. La CTA, el Movimiento de los Chicos del Pueblo y el ARI, entre otras organizaciones, tienen propuestas de subsidios universales para la infancia. Hay propuestas pero no se discuten. Las aguas parlamentarias sólo se agitan cuando se produce un hecho criminal con amplia repercusión mediática. Mientras tanto, en el tiempo que demoraste en leer esta nota alguno de esos chicos abandonados a su suerte tomó un arma y no hicimos nada para detenerlo.



















¿COMO VIVIMOS LA FÉ?


La pastoral popular en la Argentina - Entrevista a Mariano Cruz (seudónimo)


En el marco de una charla que mantuvimos con el Padre "Mariano", que trabaja en una Villa, pudimos reflexionar con él sobre la pastoral popular en nuestro país y en Latinoamérica, y aprender de su rica vivencia a lo largo de todos estos años.Trabaja junto al pueblo desde mayo del 68 y después todos estos años sintetiza su pensamiento con estas palabras: "recién estoy en los comienzos, ya que todavía me queda mucho por aprender, porque se puede estar con el pueblo y pensar que se está haciendo una pastoral muy adaptada a la gente y no entender nada. Gracias al Padre Tello he aprendido mucho".El Padre, con su ritmo tranquilo, transmite paz, serenidad y certeza. La certeza de conocer a fondo la religiosidad y la Pastoral Popular por hacerla carne en su propia vida cotidiana.

¿Por qué hablamos de pastoral popular?


Por que Dios lo dispuso así, no lo inventé yo. En la Argentina y en toda Latinoamérica, si bien existen diferencias en cada país, en todos se da lo siguiente: El pueblo pide ser bautizado -y esto sucede desde hace 500 años-, millones de indios fueron convertidos por la presencia de la Virgen. Nosotros hablamos de perseverancia y ellos perseveraron en la Fe hasta el día de hoy, y esa perseverancia fue gracia y don de Dios y de la Virgen. En México, sólo para mencionar un país significativo, fueron evangelizados por la Virgen de Guadalupe que se le apareció al indio Juan Diego, y es el día de hoy que en el corazón de todo mexicano está la Virgen de Guadalupe.El 12 de diciembre, día de la Virgen en México, se oye, en boca los mexicanos, el canto a la Virgen de Guadalupe: "Desde el cielo una hermosa mañana, la guadalupana bajó al Tepeyac", cuyos últimos versos concluyen diciendo: "Desde entonces para todo mexicano ser guadalupano es algo esencial".En toda Latinoamérica, incluyendo la Argentina, hay una fuerte presencia del Cristianismo Popular.


¿Ese cristianismo popular que menciona, se diferencia de mi cristianismo o del suyo?


Sí, la pregunta es ¿en qué? Ellos tienen el mismo bautismo, tienen la misma Fe que nosotros, tienen el mismo evangelio, acatan las mismas cosas que dicen los curas, que no significa que las cumplan, pero las acatan.


Entonces, ¿por qué se diferencian el cristianismo popular del cristianismo eclesial o del cristianismo oficial?,


Porque así fue desde un principio en América, donde había una Iglesia colonial de españoles y criollos se vivía la Fe como mandaba en ese momento el Concilio de Trento y la Iglesia. Y, por otro lado, nuestro pueblo recibía el bautismo y se hacia cristiano en cuanto a la Fe y a los dogmas de la misma manera que españoles y criollos, pero no pertenecían a las instituciones de esa Iglesia colonial.Y hasta el día de hoy ha sido así. Si yo me pongo a pensar cuanta gente de la cultura popular pertenece a las instituciones de la Iglesia, apenas si llega al 1%, si cuento cuantos van a misa todos los domingos, no creo que alcancen al 5%. Sin embargo, nuestro pueblo practica el Cristianismo Popular. El cristiano popular (diferente del eclesial) no cumple los preceptos de la Iglesia, no va a misa todos los domingos, no se confiesa y comulga una vez al año, no se casa por Iglesia, pero son tan cristianos como "nosotros".


¿Si no cumplen con lo que la iglesia pide es un cristianismo inferior, de segunda?


Si el cristianismo y la Fe cristiana se mide por los medios, y sí, es menor; si se mide por el fin, que es la unión con Dios, yo creo que es mayor.


¿Por qué?¿Qué es lo fundamental del cristianismo popular?


La Fe. De ese cristianismo popular y de esa Fe surge lo que después se da en llamar la cultura popular. Y en este punto tendríamos que hablar de lo que es la cultura popular y lo que es la cultura moderna. La nuestra, porque también tenemos que decir que hay una cultura eclesial, tiene mucho de la cultura moderna pero se diferencia de ella porque la cultura moderna no es cristiana, es agnóstica, secularista, individualista y busca la riqueza en primer lugar. En cambio la cultura eclesial si bien toma cosas de la cultura moderna es esencialmente religiosa.La cultura popular a la que nos estamos refiriendo tiene como base el cristianismo popular y la Fe. La Fe en Jesucristo a través de la Estrella de la evangelización de América, que es la Virgen.


¿Cómo se relacionan la cultura popular con la cultura moderna?


La cultura popular la hace la gente, la hace el pueblo. El hombre es un animal social, no es un individuo solo y aislado, y ese animal social tiene que satisfacer ante todo sus necesidades, y para eso necesita de la familia. La primera base de toda la cultura es la familia, pero no basta con la familia, es necesario dar un paso más, se necesita el vecindario, y tampoco es suficiente el vecindario, necesitamos al pueblo, que es una estructura más amplia que el vecindario. Entonces, el pueblo es el sujeto que hace la cultura, no es la cultura la que hace al pueblo, ese es un error muy grande en el que se suele caer. Lamentablemente, en las sociedades modernas, primero está la sociedad, está el Estado, y el pueblo desaparece, yo diría que ni existe. Las pautas se establecen desde el poder para instalar una cultura digitada por él.Y vemos un pueblo organizado por ese poder y desdibujado en su verdadera dimensión.


Y cuando hablamos de Estado, estamos hablando del Estado moderno, que es el Estado que hoy se ha extendido en todas partes del mundo. En nuestro país hay más de 4000 leyes que no se tienen en cuenta, y muchísimas de ellas están caducas. Lo que está caduco no son las leyes, lo que está caduco es el Estado moderno, la crítica debe ser al Estado. Pero cuando criticamos al Estado moderno parece que fuéramos anarquistas, como si nuestra intención fuera eliminar todo Estado. El anarquismo se equivocó al decir que había que vivir sin Estado, sin Estado no se puede vivir, la pregunta sería ¿qué tipo de Estado? ¿Por qué tenemos que tener el Estado que surge de la filosofía moderna de la constitución de Estados Unidos y de la Revolución Francesa? ¿Por qué no podemos vivir en América en un Estado popular donde lo primero y principal es la persona y la relación interpersonal? Lo que digo se ve reflejado en Bolivia. Los bolivianos lo sienten adentro, no lo pueden verbalizar pero se ve en los acontecimientos que suceden en su país. Nosotros, en cambio, somos más europeos y tenemos la mente filosófica en la cultura moderna europea. Si tuviéramos que hacer un análisis de lo que es la cultura moderna veríamos como se pega de patadas con la cultura popular y con el cristianismo popular y, por lo tanto, con la Pastoral Popular. No se puede hablar de la Pastoral Popular sin hablar antes de la cultura popular, sin mencionar antes al cristianismo popular.Cuentan que en la época de la colonia los misioneros se quejaban de que los mestizos no seguían las mismas costumbres que los españoles y los criollos: no iban a misa, no se casaban por iglesia, etc.


Entonces, el rey sabiamente hizo una ley que decía: "en América es suficiente con que acaten, no importa que no obedezcan". Piensen si hoy, en el Estado moderno, se podría decir: "con que todos acaten las leyes, no importa que después no las cumplan". En esta actualidad sigue pasando lo mismo: acatan pero no obedecen. Vienen y me dicen: "padrecito nos vamos a casar por Iglesia, queremos recibir la bendición de Dios", como ya los conozco, ya tengo la respuesta: "bueno, ahora bautizan al chico y cuando tengan los padrinos vuelvan y se casan"; y vuelven porque quieren recibir la bendición de Dios, pero lo hacen a su ritmo, quizá vienen después de 20 años, con los hijos, los nietos...


¿Cómo se concilia entonces la Iglesia de hoy día con la Pastoral Popular?


La Iglesia es una sola y no existen divisiones en su seno. Nuestro pueblo no está dividido de la Iglesia. Diferenciado, sí, pero eso no es división, nuestro pueblo nunca estuvo dividido de la Iglesia. Muchas veces escucho: "Padre yo tengo fe en Dios, pero no creo en los curas". Eso es diferenciación, pero no es división. Yo creo que está Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo y la Virgen María, y de ahí para abajo todos somos pecadores. Hay que tener muy claro que esa diferenciación no es división. Por dar un ejemplo: estuve cinco años trabajando en una parroquia con universitarios y con gente de clase media y alta. Allí encontré mucha más división que en el pueblo, muchas más crisis de fe, encontré mucha gente que no creía en la Iglesia o renegaba de la Fe, gente que la cuestionaba o tenía dudas de Fe. Por el contrario, desde que trabajo en la villa nunca nadie me vino a decir: "padre yo tengo problemas de Fe". Estoy en la misa y les pregunto: "¿Todos ustedes tienen Fe?" Y contestan: "Si, padrecito". "¿Ustedes conocen gente que no tiene Fe? Sí Padre... Yo también". Y les pregunto: "¿Y esa gente que no tiene Fe, qué tiene? Nada, Padre" "Pero esa gente es millonaria, tiene educación, son profesionales, científicos, ¿cómo que no tienen nada? Sí, Padre no tienen nada". Si no tienen Fe, no tienen nada. Y entonces uno se pregunta: ¿Esta gente no tiene un cristianismo de primera? Y esta gente que no tiene crisis de Fe, ¿es toda santa? No, todos pecadores. Entonces ellos tienen Fe pero se saben pecadores, porque saben también que Jesús vino para los pecadores, porque Él mismo dijo: "los sanos no tienen necesidad del médico sino los enfermos", Un ejemplo muy claro de esta diferenciación se ve en el sacramento de la reconciliación, está quien alega: "Padre yo no tengo pecados, porque no robé ni maté". En cambio, está el otro que humildemente me dice: "Padre, yo menos robar y matar me anoto en todas", una es la actitud del publicano y la otra la del fariseo. Te hace pensar mucho. Está muy clarito en el evangelio, el fariseo: "yo no tengo pecados, no soy como los demás hombres", ese no salió justificado, el otro: "Señor ten piedad de mí, que soy un pecador". Esa es la Pastoral Popular.


¿Las diferencias de las que hablamos son producto de las distintas culturas: la popular y la moderna?


Hay que aclarar que las dos culturas están muy mezcladas y entrelazadas, nuestro pueblo no vive su cultura y la cultura moderna le es indiferente. Por ejemplo, algo muy significativo de la cultura moderna es la escuela que creó Sarmiento, y nuestro pueblo, cuando Sarmiento dijo que los chicos fueran a la escuela, los mandó, no la negó por brotar de la cultura moderna, al contrario. Pasaron 150 años, y si hoy viniera Sarmiento y viera la escuela primaria diría: "siguen tan bárbaros como hace 150 años, no se han civilizado", porque hay que cambiar la manera en que Sarmiento entiende a la civilización y a la barbarie; la civilización está en el pueblo y la barbarie está en nosotros. Nuestro pueblo usó esa herramienta y la cambió. Me acuerdo que íbamos con la Virgen por un pueblito de Santiago del Estero y de pronto vemos que de una escuela sale un ramillete de chicos y detrás sale la maestra diciéndoles: "chicos, toquen a la Virgen y tomen gracia". La misma maestra les está enseñando lo que nunca tendría que haber enseñado una escuela laica. Yo creo que nuestro pueblo es así, muy mezclado, y habría que estudiar mucho la mezcla de las dos culturas de la que sabemos muy poco, cómo se mezcla dentro del corazón de la gente, Habría que preguntarse: ¿la mezcla de culturas hace perder la Fe, que es el carozo, el nervio, el ethos cultural de nuestro pueblo? Si le hace perder Fe, el pueblo desaparece, se desintegra, por lo menos la cultura popular cristiana tal como existe hoy. Lamentablemente, algo que está dificultando mucho la Fe, y son las sectas.


¿En Latinoamérica, que aceptación hay de la Pastoral Popular desde la Iglesia?


Es una pregunta que no puedo responder porque del tema conozco poco, pero creo que no es mucha la aceptación desde la Iglesia. En cambio desde el pueblo sí. La Pastoral Popular es el tronco de todas las otras Pastorales, porque no podemos pensar en ninguna Pastoral sino es desde la gente, desde el pueblo. En toda Latinoamérica, desde 1531, con la aparición de la Virgen de Guadalupe en México hasta la Virgen de Luján, un siglo después, en 1630, el pueblo fue evangelizado. Y ese mismo pueblo sigue hoy viviendo su Fe de la misma manera.Hay dos maneras de vivir la Pastoral Popular. Una es desde los curas y la Iglesia como institución, que evangeliza desde la catequesis y los dogmas, a esta Pastoral la llamamos Pastoral Popular Eclesial; la otra es la Pastoral Popular Popular, que es la que hace la gente, la que surge del mismo pueblo. Por eso el documento de Puebla dijo: "el pueblo evangeliza al pueblo". Esa frase sintetiza la Pastoral Popular Popular.


¿Cómo se relacionan la teología de la liberación con la Pastoral Popular?


En la época después del Concilio se hablaba de la Teología de Desarrollo, estaba muy en boga, y Pablo VI lo había dicho también: "El desarrollo es el nuevo nombre de la Paz". Gustavo Gutiérrez, en un viaje que hizo para dar conferencias a Europa, tiene una intuición y piensa: "no, el desarrollo no es el nombre nuevo de la Paz, es la liberación". A partir de eso empieza a trabajar la categoría de la liberación, empieza a hablar con otros y escribe el libro: "Teología de la Liberación", contraponiendo a la Teología del Desarrollo. La Teología de la Liberación recibió del Vaticano una condena muy fuerte a través de Ratzinger, apoyado por Juan Pablo II.


La principal crítica fue que la liberación del hombre es en el cielo, si nosotros no vemos que la liberación plena, definitiva y total del hombre es en el cielo y es trascendente, estamos perdidos; es la liberación que trae Cristo, todas las otras liberaciones pierden sentido. Es lo que pasa con la cultura moderna, ¿es atea? No, no niega a Dios, pero es agnóstica, toda la cultura moderna prescinde de Dios, Dios es un problema individual y personal. La cultura de nuestro pueblo es al revés, parte de la Fe en Dios, en Jesús y en la Virgen. Nuestra gente, en su cristianismo y en sus gestos culturales, ha tomado todo lo que traía de sus propias creencias indígenas y lo ha volcado en la fe cristiana. El Padre Vernazza, que murió en el año 1995, y el 21 de agosto se cumplen 10 años, escribió 15 capítulos sobre el tema y a todos los llamaba la Liberación Integral. En cada uno iba desarrollando un punto. Recién ahora vamos a ver si los publicamos porque es muy interesante ver cómo, desde la Liberación Integral, se puede unir la Teología de la Liberación con la Pastoral Popular.


¿Usted que vive la pastoral cotidianamente, hay un espacio permitido en la Iglesia argentina para la Pastoral Popular o de esto no se habla?


Muy lúcida la pregunta. Para contestarla hay que hacer primero algunas distinciones. Hay que mencionar que, según el Documento de Pastoral Popular de San Miguel del año 69, la Pastoral Popular es una prioridad; si no somos una secta. Luego la Pastoral de la Iglesia no siguió la línea propuesta en el Documento de San Miguel, y tomó otro camino. Ya han pasado 36 años y todo lo que se ha hecho de Pastoral Popular han sido esfuerzos que no contaron con el impulso necesario de todo el Episcopado argentino, sí de algunos obispos y sacerdotes, pero pocos.


Lamentablemente la Pastoral Popular es mayormente entendida desde una visión que trata por todos los medios de adaptarse pero en definitiva es una pastoral totalmente equivocada.


Esta Pastoral Popular se traduce en ir con la gente pobre para enseñarles la doctrina y para atraerlos a la misa, a la parroquia y a las instituciones, es la "Pastoral Popular Eclesial". La verdadera Pastoral Popular es la que hace la gente, donde la figura del sacerdote es estar en el pueblo pero no sólo estar con el pueblo, eso no alcanza, hay que descubrir la Fe y la cultura popular, y eso es lo más difícil de lograr. Por suerte, en los últimos años, sobre todo desde que asumió el Cardenal Bergoglio, se abrió un espacio para la Pastoral Popular y el tema está instalado.


Para concluir, queríamos quedarnos con las palabras del Padre: "recién estoy en los comienzos ya que todavía me queda mucho por aprender..." En estas simples y profundas palabras se encierran una gran verdad y un ejemplo para todos. Vivir nuestro trabajo pastoral y nuestra propia vida con la humildad de sabernos aprendices y de estar junto al otro en una relación de igual a igual. Está Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo y la Virgen María, y de ahí para abajo todos somos pecadores.

LA POBREZA DESDE LA MIRADA DE LA RESILIENCIA


SALUD MENTAL Y POBREZA.


América -continente de contrastes- muestra diferencias de importancia en los planos geográfico, físico, económico, social y cultural. Sin embargo, un elemento que identifica a nuestros pueblos, es el elevado número de personas que aún vive en marcadas condiciones de pobreza y marginalidad, de los cuales, el grupo mayoritario está constituido por niños y niñas.


(...) Algunos autores señalan que muchas de las reacciones de los padres que viven en pobreza condicionan enormemente la calidad de vida de sus hijos. Si estas reacciones son punitivas, las relaciones padre-hijo se deterioran aumentado la probabilidad de que los niños desarrollen problemas socioemocionales, síntomas psicosomáticos, además de reducir sus aspiraciones y expectativas (Mc Loyd, 1989, en Garrett et. al., 1994). Existe el riesgo de que los padres reaccionen al estrés ambiental, exigiendo la obediencia permanente, confiando en el castigo físico, negando el afecto y fallando en dar respuestas a las necesidades de los niños. Además, la deprivación económica ha mostrado ir acompañada de aislamiento social y de conductas parentales caracterizadas por la negligencia y/o el abuso. Se ha constatado que a medida que decrecen los ingresos y/o nivel educacional, aumenta la violencia familiar. La presencia del hacinamiento también se relaciona con una mayor violencia física y psicológica (Larraín, 1995). (...)


RESILIENCIA: UNA NUEVA PERSPECTIVA.


(...) Durante mucho tiempo, en las distintas áreas de la ciencias humanas, la tendencia fue dar mayor énfasis a los estados patológicos. Por este motivo, las investigaciones se centraron en la descripción exhaustiva de las enfermedades y el intento de descubrir las causas que pudiesen explicar el surgimiento de una u otra patología mental. Sin embargo -a pesar de todos los esfuerzos realizados en esta línea- muchos interrogantes quedaron sin respuesta. Esto ha significado que la gran mayoría de los modelos teóricos desarrollados resultaran insuficientes para explicar el qué y el cómo de la enfermedad mental (Rutter y Hersov, 1985). Esto ha sido aún más evidente en los estudios de niños donde se ha tendido, además, a aplicar los parámetros utilizados en la investigación de la vida adulta. En los estudios sobre pobreza, esta tendencia no estuvo ausente. Investigaciones daban cuenta de la presencia de aspectos tales como: baja motivación de logro, resignación, conformismo, fatalismo, menor inteligencia, entre muchos otros; los cuales se transmitían intergeneracionalmente y explicaban cómo las personas se mantenían en condiciones de pobreza (Allen, 1970). Así, la pobreza dejaba de ser considerada como resultado de factores tales como la flojera, la irresponsabilidad, la apatía o el alcoholismo.


Esta mirada, aunque más científica, no significó terminar con la estigmatización de la pobreza. Es así como en los últimos años emerge una propuesta diferente, pero complementaria a las anteriores, denominada resiliencia. El enfoque de la resiliencia parte de la premisa que nacer en la pobreza, así como vivir en un ambiente psicológicamente insano, son condiciones de alto riesgo para la salud física y mental de las personas. Más que centrarse en los circuitos que mantienen esta situación, la resiliencia se preocupa de observar aquellas condiciones que posibilitan abrirse a un desarrollo más sano y positivo. El concepto resiliencia ha sido entendido de diferentes formas. En su definición Vanistendael (1994) distingue dos componentes: la resistencia frente a la destrucción, esto es, la capacidad de proteger la propia integridad bajo presión; y, más allá de la resistencia, la capacidad para construir un conductismo vital positivo pese a circunstancias difíciles.


Capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e, inclusive, ser transformados por ellas (Grotberg, 1995).


Este concepto se entrelaza con términos tales como los de vulnerabilidad, riesgo y mecanismos protectores, entre otros. Michael Rutter (1992) ha caracterizado a la resiliencia como un conjunto de procesos sociales e intrapsíquicos que posibilitan tener una vida "sana" viviendo en un medio "insano". Estos procesos tendrían lugar a través del tiempo, dando afortunadas combinaciones de los atributos del niño con su ambiente familiar, social y cultural.

Es así que la resiliencia no puede ser pensada como un atributo con que los niños nacen ni que los niños la adquieran durante su desarrollo, sino que se trataría de un proceso que caracteriza a un complejo sistema social en un momento determinado del tiempo.La resiliencia es el resultado de una interacción entre el niño y su ambiente. Es importante destacar que la conducta resiliente no es estable en el tiempo ni tampoco lo es a través de los contextos sociales y/o culturales. Resulta necesario distinguir los variados factores que entran en juego en el proceso de crecimiento y desarrollo de los niños, como una forma de diferenciar entre aquellos que actúan a favor de la resiliencia o bien de la vulnerabilidad. Las bases de la resiliencia son tanto constitucionales como ambientales y el grado en que este comportamiento se manifiesta está sujeto a la edad, el contexto y a otras variables como el sexo (Rutter, 1993). (...)


La resiliencia significa una combinación de factores que permiten a un niño, a un ser humano, afrontar y superar los problemas y adversidades de la vida, y construir sobre ellos (Suárez Ojeda, 1995).


FACTORES PROTECTORES

En la base de la resiliencia existen ciertos procesos y/o mecanismos amortiguadores o moderadores del estrés que contrarrestan el riesgo. Masten y Garmezy (1985) agruparon algunas variables que según sus observaciones, operarían como factores protectores: a) rasgos de personalidad tales como autonomía, autoestima y orientación social positiva; b) cohesión familiar, calidez y ausencia de conflictos graves; c) disponibilidad de sistemas de apoyo externo que refuercen y alienten los esfuerzos de enfrentamiento del niño.


Sin embargo, Rutter (1990) advierte que esta clasificación no difiere en gran medida de las concepciones sobre riesgo, puesto que estos factores no son más que antónimos de las variables de riesgo. Por otra parte, señala que, si queremos encontrar nuevas aproximaciones a la prevención, debemos focalizar nuestra búsqueda más en los mecanismos y procesos protectores que en las variables y factores. Esto significa que, más que observar la presencia o ausencia de autoestima en una persona, debiéramos entender cómo esta característica opera en situaciones de adversidad, para favorecer así un enfrentamiento positivo del problema. Diversas investigaciones dan cuenta de una serie de características descritas como factores protectores. Ahora bien, más allá de consignar el hecho de que estas características están presentes, es importante atender cómo estos atributos operan en la respuesta de las personas frente a una situación de riesgo, haciendo que éstas incrementen sus posibilidades de éxito. Estos factores son: (Kotliarenco y Dueñas, 1992).


Factores personales:

Características temperamentales.


-mayor C. I. verbal y matemático;
- mayor tendencia al acercamiento;

- humor más positivo;

- ritmicidad biológica estable (control de esfínteres, patrones de sueño y alimentación).


Características cognitivas y afectivas:

- mayor empatía;

- mayor autoestima;

- mayor motivación al logro;

- mayor sentimiento de autosuficiencia;

- menor tendencia a sentimientos de desesperanza;

- mayor autonomía e independencia.

- habilidades de enfrentamiento caracterizadas por: orientación hacia las tareas, mayor actividad dirigida a la resolución de problemas, mejor manejo económico, menor tendencia evitar problemas y menor (no sería mayor?) tendencia al fatalismo en situaciones difíciles.

Factores psicosociales de la familia:


- ambiente cálido;
- existencia de madres o sustitutas de apoyo;

- comunicación abierta al interior de la familia;

- estructura familiar sin disfuncionalidades importantes;

- padres estimuladores;

- buenas relaciones con los pares;

- mayor apoyo social (emocional, material, informativo, entrega de valores) (Vanistendael et. al.,1991).

Factores socioculturales:


- sistema de creencias y valores
- sistema de relaciones sociales (espacios privados y públicos)

- sistema político-económico

- sistema educativo

-pautas de crianza

Autores como Garmezy, Masten y Tellegen (1984) sostienen que los factores protectores operan a través de tres mecanismos que son: el desafío, lo compensatorio y la inmunización.


Estos no son excluyentes entre sí y pueden actuar conjuntamente o bien manifestarse en distintas etapas del desarrollo. En el modelo del desafío, el estrés es visualizado como un estímulo para actuar con mayor competencia. En el modelo compensatorio, los factores de estrés y los atributos individuales actúan combinadamente en la predicción de una consecuencia, y el estrés potencial puede ser contrapesado por cualidades personales o por alguna fuente de apoyo. Finalmente, en el modelo de la inmunidad existe una relación condicional entre los estresores y los factores protectores, en la que estos últimos modulan el impacto del estresor, aun cuando éste ya no está presente. Al igual que en el modelo de Garmezy et. al. (1984), en la concepción de Rutter el foco está puesto en la interacción que se produce entre las variables o factores del individuo y de su ambiente, que posibilitan un cambio en la trayectoria de riesgo hacia una adaptación positiva. Esta interacción puede ser clasificada como mecanismos, de acuerdo a los efectos que éstos tienen, tanto sobre el individuo como sobre la situación. Esta clasificación incluye: - Los que reducen el impacto del riesgo alterando el significado que tiene para el niño o modificando su participación en la situación de riesgo. - Los que reducen la probabilidad de reacciones negativas en cadena, resultantes de la exposición al riesgo y que sirven para perpetuar sus efectos. Por ejemplo, en un niño afectado por la muerte de sus padres que posteriormente sea bien acogido por padres sustitutos, es probable que las secuelas negativas de la experiencia sean menores que las de aquel que es abandonado en una institución.- Los que promueven la autoestima y la eficiencia.


De éstos, los más significativos parecen ser la presencia de relaciones personales armónicas y seguras y el éxito en la realización de tareas relevantes para el individuo. - Los que crean oportunidades. Por ejemplo, es probable que una madre adolescente que continúe estudiando o reciba una capacitación laboral, tenga mayores posibilidades de experiencias favorables.


Rutter concluye que la protección no radica en los fenómenos psicológicos del momento, sino en cómo las personas enfrentan los cambios de la vida y lo que hacen respecto a esas circunstancias estresantes o desventajosas. Es necesario prestar atención especial a los mecanismos fundamentales de los procesos de desarrollo que incrementan la capacidad de las personas para enfrentar eficazmente el estrés y las adversidades futuras, la que les permitirá superar las secuelas de riesgos psicosociales pasados.


La resiliencia es un proceso dinámico que tiene por resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad (Luthar y otros, 2000).


REFLEXIONES FINALES.

Si consideramos que una de las tareas pendientes para los países de nuestro continente es el enfrentamiento y la superación de la pobreza, es relevante dirigir nuestros esfuerzos hacia la comprensión de los mecanismos que actúan a nivel individual, familiar y comunitario que puedan traducirse a través del desarrollo e implementación de programas de acción y educativos, en el reforzamiento y reconocimiento de las fortalezas, más allá de la vulnerabilidad.El desarrollo del concepto de resiliencia nos ha mostrado una nueva dimensión en las personas; dice relación con una mirada que, a diferencia de las anteriores, resulta esperanzadora y optimista. Es así, como cada día se publican y aplican una mayor cantidad de programas orientados a analizar los comportamientos resilientes, presentes en algunos niños, adolescentes y adultos. Cabe destacar que, a pesar de la proliferación de investigaciones y aplicaciones prácticas, no podemos hablar de la resiliencia como un concepto unívoco y absoluto. Si bien entendemos a la resiliencia como una capacidad humana y universal que está presente en las distintas comunidades, razas y culturas; creemos que existen rasgos y características particulares de acuerdo a los diferentes contextos en que se manifiesta. (...)


Promover la resiliencia apunta a mejorar la calidad de vida de las personas a partir de sus propios significados, de los modos cómo perciben y enfrentan el mundo. Entonces nuestra primera tarea, es reconocer aquellas cualidades y fortalezas que han permitido a las personas enfrentar positivamente experiencias estresantes asociadas a la situación de pobreza.


Estimular una actitud resiliente implica potenciar estos atributos involucrando a todos los miembros de la comunidad en el desarrollo, la implementación y la evaluación de los programas de acción.